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Miércoles, 16 de Octubre 2019
Deportes | A propósito por Jaime García Elías

* Bravatas

A propósito por Jaime García Elías

Por: EL INFORMADOR

Ecos del traspiés del “Tri” en San Salvador...

Por un lado, un indigno epitafio verbal para el episodio —como si hiciera falta acrecentar la humillación—, por cuenta de Javier Aguirre: “A México le faltó fortuna”. En compensación, una declaración sensata, honesta, realista, a cargo de Néstor de la Torre, en torno a la acción determinante del resultado del encuentro: “Lo que se vio —el penalty en contra de México— no fue nada que no se pudiera esperar en un partido de futbol; pueden existir errores del árbitro, y eso es parte del futbol”.

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Aguirre podría estar en lo cierto si México hubiera disputado ante El Salvador un juego de Serpientes y Escaleras. En un juego así, en que todo depende del azar, en que ni la inteligencia ni eso que llaman “actitud” pueden incidir en lo que decidirán los dados, cabe la fortuna, entendida como un hecho o una sucesión de hechos favorables. En materia de futbol, en cambio, lo normal es que gane el mejor... o el que se prepara mejor.

La historia afirma que México, futbolísticamente, es superior a El Salvador. Empero, se abren de par en par las puertas a la posibilidad de que los supuestos patos les tiren a las supuestas escopetas, si el favorito no ayuda a la lógica. Y Aguirre, al dejar al cuarto para las doce la preparación de su equipo, como la cigarra de la fábula, mientras los salvadoreños, como la hormiguita del mismo cuento, picaban piedra durante varias semanas, y al incluir en la alineación a varios jugadores —“Maza” Rodríguez, Franco, Nery Castillo—que a últimas fechas no han alineado con regularidad en sus equipos de origen, concedió un handicap que se tradujo en que las fuerzas se equilibraran, y la superioridad de México sobre El Salvador, al menos esta vez, se quedara en el terreno de las bravatas.

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De acuerdo: aún hay tiempo para recuperar el terreno perdido. Sin embargo, para que eso suceda hará falta, de entrada, que Javier Aguirre haga una autocrítica honesta. Que si sobrestimó los alcances de su escuadra —quizá porque supuso que en México aún hay materia prima como la que había la otra vez que fue técnico nacional— o subestimó la del adversario, sea capaz de enmendar.

El sábado, por lo pronto, México —su Selección— dejó constancia de que camina... como los cangrejos.

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