Sábado, 11 de Octubre 2025
Cultura | Publicación

Un libro descifra las claves de Magritte

René Magritte es sin duda, uno de los más populares entre los artistas del movimiento surrealista

Por: EFE

CIUDAD DE MÉXICO.- René Magritte (1898-1967) es, sin duda, uno de los más populares entre los artistas del movimiento surrealista: sus imágenes, siempre misteriosas, adornan discos, portadas de libros, folletos, calendarios y carteles. Sin embargo, como señala la austríaca Patricia Allmer, con notables excepciones muy pocos autores han tratado de descifrar las claves del arte de Magritte con los instrumentos de las últimas teorías estéticas y filosóficas.

En René Magritte: Beyond Painting (Más allá de la Pintura), Manchester University Press, la investigadora del Manchester Institute for Research and Innovation in Art and Design, Allmer se ha propuesto deconstruir la imagen "limpia y coherente" que se ofrece muchas veces del artista belga para mostrar cómo "la ambigüedad, la incoherencia y la negación son elementos esenciales de su obra".
Allmer señala, entre otras cosas, el interés que mostró siempre Magritte por la metafísica, hasta el punto de que en el momento de morir tenía en su biblioteca varias obras de y sobre Heidegger.

Su interés por la filosofía contrasta con la repugnancia que sintió hacia el psicoanálisis y con su rechazo de la reducción de las imágenes por él utilizadas a símbolos susceptibles de interpretación psicoanalítica, como en el caso de Salvador Dalí.

Para Magritte, interpretar un símbolo es "desconocer la cosa misma", señala la autora, para quien ese rechazo es a la vez el de la ideología burguesa, que necesita siempre los símbolos como algo en que apoyarse para no encontrarse de pronto ante el vacío.

La experta austríaca señala por otro lado una incongruencia entre el rechazo de la tradición que expresa Magritte en sus escritos y la afirmación de la misma en su pintura, en la que hay referencias a modo de palimpsesto a cánones, tradiciones y prácticas tanto del pasado como de las vanguardias contemporáneas, o la atención que presta a la reproducción, al plagio y a las falsificaciones.

La pintura, señala la autora, es para Magritte un sistema de representación que, al igual que la escritura, está constituido por diálogos, reglas y convenciones propias.

Y entre los capítulos más interesantes está el que explora la función del marco en la pintura de Magritte: marcos de puertas y de ventanas, de espejos y de cuadros, cortinajes, encuadrados de todo tipo que parecen indicar la artificialidad de la representación y que muestran una y otra vez que al otro lado no hay nada o, en todo caso, hay más de lo mismo.

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