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Viernes, 15 de Febrero 2019
Cultura | México acoge la primera gran retrospectiva de la artista en Latinoamérica

Tamara de Lempicka llena de glamour el Palacio de Bellas Artes

Figura emblemática del art deco

Por: EL INFORMADOR

CIUDAD DE MÉXICO.- En el mundo del arte son varias las figuras que han trascendido más allá de este ámbito por el personalísimo o la excentricidad de su estilo de vida privada: Pablo Picasso, Salvador Dalí, Frida Kahlo, Francis Bacon, Andy Warhol o Damien Hirst son solo algunos ejemplos. Pero en lo relativo a las primeras vanguardias no es posible obviar a Tamara de Lempicka.

Desde Polonia, donde nació supuestamente en 1898 (las fechas de su biografía bailan caprichosas, engañan y ocultan, como ella muy conscientemente hizo durante toda su vida), a Cuernavaca, Morelos, donde moriría en 1980, la vida de Tamara de Lempicka destila la compleja personalidad, víctima de las modas y los vicios de su época, de una artista burguesa con amigos en las altas esferas y, al mismo tiempo, con una existencia oscura y misteriosa, legendaria, que ella misma se ocuparía de fabricar y alimentar. Aunque su trayectoria es ejemplo del viaje permanente (vivió también en San Petersburgo, Nueva York y Hollywood), fue en los años transcurridos en París, entre 1918 y 1939, cuando realizó la mayor parte de sus obras, las más conocidas y mejor valoradas.

Del amplio y diverso entramado que se genera en torno al universo de Tamara de Lempicka da cuenta la exposición que presenta estos días el Museo del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, que con el mismo nombre de la artista, pone título a su primera retrospectiva en México y América Latina.

La muestra exhibe más de 80 obras realizadas entre 1922 y 1974, entre las que destacan 48 óleos, 15 dibujos y 21 fotografías de este icono de la agitación vital y cultural del periodo de entreguerras, procedentes de museos de Austria, Francia, Bélgica, Holanda, Suiza, Alemania, España, Estados Unidos y México, y de coleccionistas privados como el actor estadounidense Jack Nicholson.

La muestra que permanecerá en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México hasta el próximo mes de agosto permite al visitante adentrarse en la vida de Tamara de Lempicka, marcada por el "glamour", pero también por los acontecimientos que sacudieron el siglo XX.

La directora del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), Teresa Vicencio, reconoce que a la artista "se la asocia más al mundo del ‘glamour’ o a su agitada vida social, con amistades como Coco Chanel, que a su obra pictórica, aunque ésta la convirtió en una de las máximas representantes del ‘art deco’". Por eso, hace hincapié en que "esta exposición representa una ocasión excepcional para redescubrir a Tamara de Lempicka a través de su talento creativo, de la solidez de su obra, de la fortaleza de los temas tratados y, por supuesto, del extraordinario manejo alcanzado en la técnica pictórica".

La artista se inscribe en el movimiento estético de la época, el postcubismo y el manierismo modernista. Centrada en el retrato, en sus temas refleja el gusto por la libertad de costumbres.

Sus obras, coloridas y a menudo agresivas y espectaculares, se acercan a un grafismo característico de la publicidad.

Todavía hoy, su personalidad, su leyenda y sus obras continúan fascinando y seduciendo.
 
Semblanza

Tamara de Lempicka polaca nació en Varsovia. El arresto de su marido por los bolcheviques la convirtió en una especie de heroína. Después de rescatar a su esposo, viajó a París donde llegó a convertirse en una musa de la pintura "art deco" y deslumbró a la aristocracia con la deliberada sensualidad de su arte. Casada en segundas nupcias con un millonario, se convirtió en baronesa y sus destellos en los grandes salones comenzaron a mezclarse con el incipiente ascenso del nazismo. Es entonces cuando viajó a Estados Unidos, donde decidió vivir tan espectacularmente como lo había planeado. Fue amiga de Greta Garbo, Orson Welles, Tyrone Power y Rita Hayworth, entre otros. A la muerte de su marido decidió abandonar este país, yéndose a vivir a Cuernavaca, donde siguió pintando y frecuentando los altos círculos sociales hasta su fallecimiento, en 1980. Sus cenizas están esparcidas sobre el volcán Popocatepetl.
 
"Tamara de Lempicka es una mujer de una gran inteligencia, con gran capacidad creadora, aunada a una biografía excepcional", Roxana Velázquez (directora del Museo del Palacio de Bellas Artes)

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