Viernes, 10 de Octubre 2025
Cultura | Piezas de barro y obsidiana, de más de dos mil años de antigüedad

Recorrido cultural por la Colección Collignon

Las piezas que conforman la exposición pertenecieron a comunidades del Preclásico tardío y Clásico temprano (300 a.C-400 d.C)

Por: EL INFORMADOR

Las piezas dan cuenta de la tradición funeraria conocida como Tumbas de Tiro. ARCHIVO  /

Las piezas dan cuenta de la tradición funeraria conocida como Tumbas de Tiro. ARCHIVO /

GUADALAJARA, JALISCO (26/ABR/2012).- Rodrigo llega al Museo de Arqueología del Occidente sin saber que es un museo. Entra impresionado por el tamaño del edificio. Cruza el umbral de una de las salas que alberga la exposición Inspiración en barro. Arte y cultura de la muerte, Colección Collignon. Aunque la colección consta de más de cinco mil piezas, la presentada en el ex inmueble castrense tiene 184 repartidas en urnas de cristal que agolpan el silencioso cuarto. Rodrigo escucha a un señor de traje que ofrece una explicación.

Alejandro Levario, director del museo, dice que las piezas, en su mayoría encontradas al interior de las tumbas de tiro, permanecen en buen estado. Dentro del espacio, pueden verse esculturas y vasijas de cerámica de barro. Levario argumenta que dichos objetos tenían como fin acompañar a los muertos de las culturas mesoamericanas al "inframundo".

Las piezas que conforman la exposición pertenecieron a comunidades del Preclásico tardío y Clásico temprano (300 a.C-400 d.C) que conformaron la "tradición de tumbas de tiro". Las culturas se extendieron en lo que hoy es el territorio de Michoacán, Nayarit, Colima y Jalisco. Dichos grupos fueron conocidos por su arquitectura funeraria que consta en tumbas de tiro en las que se ofrecían ofrendas para los muertos, entre las que descollaban esculturas cerámicas.

Dentro de las columnas protegidas pueden verse figuras ataviadas que son expresiones de la existencia de una sociedad jerarquizada; representaciones pequeñas de seres humanos para explicar un proceso de identidad de la comunidad; figuras que resaltan la maternidad, líderes de inmensos rostros, formas antropomorfas que plasmaban información de estados físicos y sociales de esos periodos. Alicia Rodríguez, una de las "colaboradoras" de la muestra, explica a dos jóvenes que algunas piezas tienen técnicas precisas de desarrollo evolutivo por la relación con otras culturas, pues están más elaboradas y ornamentadas.

Al continuar con el recorrido, Levario dice que las diferentes culturas llegaban a interactuar por medio de la cerámica y otro tipo de cosas. En uno de los escritos que acompañan a las esculturas puede leerse que las investigaciones arqueológicas señalan que dicha región fue ocupada por comunidades ordenadas social, política y económicamente.

Rodrigo contempla en silencio la representación de una tumba de tiro que está al final de la sala. Luego clava la mirada en un nombre: "Huitzilapa", que significa "lugar del colibrí". Aunque apenas permanece unos minutos, pasa por otro cuarto que guarda instrumentos musicales, representaciones de ancianos.

Levario informa que dentro de tres meses que termine la exposición, llegará "una de banderas y otra de planos ferroviarios", aunque no precisa cuándo. Las autoridades del museo tienen pensado hacer un área familiar y de cafetería, aunque los trabajos de remodelación aún no concluyen por falta de presupuesto.

El recinto, en el cual el Gobierno estatal gastó 171 millones 679 mil pesos en su adquisición, luce con mejoras, ya hasta tiene una malla para evitar que entren las palomas; Levario termina el recorrido y remata:

"Es para toda la sociedad, para toda la sociedad mundial, porque aquí hemos tenido turistas, esto es también para jalar turismo".

EL INFORMADOR / GONZALO JAÚREGUI

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