Lunes, 20 de Enero 2020
Cultura | Artes escénicas en la calle

Rafael Sandoval critica el ‘’bloqueo’’ al teatro

El director presenta una adaptación de la obra ¡Aquí nadie paga!, de Darío Fo

Por: EL INFORMADOR

GUADALAJARA, JALISCO.- Mientras hay teatristas que solicitan a las autoridades espacios públicos para la presentación de sus proyectos escénicos ante la falta de teatros formales, Rafael Sandoval ha tomado las riendas y no está dispuesto a esperar a que alguien se apiade del arte teatral para proveer a sus creadores de las herramientas indispensables para procurar la subsistencia de esta disciplina.

Por eso es que ya ha salido a las calles para ofrecer al público su trabajo, con la consigna de contribuir con el teatro -como sucedió en la antigua Grecia- a la sensibilización de la sociedad, para que ésta se decida a alzar la voz ante sus opresores y se permita pensar en la conformación de un país más justo.

Con No pague el que no pueda pagar -resultado de una adaptación de la obra ¡Aquí no paga nadie!, de Darío Fo-, Sandoval ha encontrado en la calle el escenario ideal para llegar a quienes tienen pocas posibilidades de acceder a los teatros formales (casi en la misma medida que algunos hacedores).

"Nos retiraron todo el apoyo de lo que es Cultura UDG. Hemos encontrado por fortuna alguna gente que vio la obra, se interesaron mucho y estamos trabajando con ellos. Ellos entienden que se le tiene que pagar a los actores. Estamos dando funciones donde nos las están pidiendo. La función más importante era en un teatro, pero aquí no tenemos acceso, no se nos permite ningún teatro y tenemos que salirnos a la calle, con un público muy receptivo, que goza las funciones", explica el director.

La intención del montaje, que se presenta este sábado a las 20:00 horas en Loma Dorada, en Tonalá, es presentar ante los espectadores la problemática actual del país. "Estamos exponiendo la realidad de la decadencia en todos los aspectos: de gobierno, de cultura… Por donde se le busque, este país está en ruinas, es un país de fracasos, los valores están terriblemente destruidos, la gente con un temor terrible a hablar, porque no puedes hablar con la verdad en un país que existe dentro de la mentira", señala Sandoval.
Si bien se trata de una obra de denuncia y reflexión, el director imprime al trabajo algo de diversión, a fin de atrapar la atención de los espectadores, sin la intención de que el asunto se convierta en un adoctrinamiento.

"Lo más importante para mí es que el teatro sea lúdico, que la gente se divierta. Y en esa diversión, el público goza mucho la obra. Es más, ésta fue la primera obra de Darío Fo que yo puse en Guadalajara (allá por la década de los 80) cuando era director de aquella compañía (de la UdeG) que me atrevo a decir fue de las primeras que casi eran autofinanciables. Ahora ya ni existen compañías", precisa.

La escena de hoy

Reflexivo, como lo ha sido siempre, Rafael Sandoval vislumbra un panorama oscuro para el teatro en Guadalajara, como en todo México, aunque está consciente de que tampoco hay que ser muy perceptivo para darse cuenta del "bloqueo" constante que padece esta manifestación artística.

"¿Cómo se va a hacer teatro si los teatros los tienen capturados entre la institución universitaria, que es la UdeG, y el Gobierno del Estado? Están en una perfecta armonía, en un maridaje, donde están todos los teatros por lo regular cerrados. Se los permiten a aquellos muchachos con el único requisito de que sean grupos muy elementales, muy principiantes. Que no vaya gente no importa, esos grupos no pueden presumir de hacer un teatro que la comunidad necesite ver", asegura el director.

Y es que, en su opinión, muchos creadores se han olvidado de la misión del teatro, "enseñar a pensar", a través del montaje de obras de autores de tradición, clásicos o contemporáneos, que incidan en un movimiento teatral, "un teatro de repertorio".
"Los teatros de repertorio son donde un director es el director del teatro, él contrata a otros directores, a los actores, es el responsable del teatro. Por lo regular, los teatros de repertorio se convierten en compañías, porque la función de una compañía es crear una tradición, un público, además de trabajar con muy poco dinero y la búsqueda de que los actores sean profesionales. Es una vergüenza que hace 25 ó 30 años la Universidad de Guadalajara tenía una nómina para los actores y que ahora todo eso no exista".

Sin embargo, Sandoval sabe que el problema no es exclusivo de la "política teatral", por así llamarla, que ha trazado la UdeG (desapareciendo incluso la memoria histórica de la antigua Compañía de Teatro, al vender y destruir vestuario, escenografía y antiguos carteles), sino que también el Gobierno del Estado ha puesto de su parte: "Aquí presumen que tienen una compañía para una obra que se pone nada más unas cuantas funciones y desaparece y tienen el cinismo de llamarle ‘compañía’. Eso quiere decir que la gente que se dedica a la cultura en esta ciudad no tiene ni idea de lo que es hacer una labor", advierte.
 
"Lo más importante es que el teatro sea lúdico, que la gente se divierta", Rafael Sandoval (director de teatro)

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