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Viernes, 22 de Noviembre 2019
Cultura | Los libreros independientes enfrentan nuevos retos

Pequeñas librerías con ¿días contados?

Los libreros independientes enfrentan nuevos retos para asegurar su permanencia en el mercado

Por: EL INFORMADOR

Según un reporte de la CANIEM de 2012, Jalisco ocupa el segundo lugar nacional en puntos de venta de libros.  /

Según un reporte de la CANIEM de 2012, Jalisco ocupa el segundo lugar nacional en puntos de venta de libros. /

GUADALAJARA, JALISCO (23/JUL/2014).- Mientras mira la lengua de sol que se acuesta en el interior de librería Ítaca, César Vargas se acuerda de que en Avenida Naciones Unidas, en Zapopan, estuvo Librarte, una librería cuyo concepto le gustaba mucho. Se acuerda de que no duró más de un año y que, antes de irse a Puebla, su propietario le ofreció los pesados libreros de madera laqueada que actualmente forman parte del mobiliario de este sitio ubicado en Marsella 159, en la colonia Lafayette.

También recuerda que cuando Librerías de Cristal cerró sus puertas, en junio de 2011, le vendieron unos muebles que él llama góndolas. El letrero de Ítaca, que tiene tiempo sin ser cambiado, perteneció a un negocio vecino. Asaltado por una risa repentina, este vendedor de libros usados y antiguos dice que su librería es como un Frankenstein, pues se ha construido a base de puros injertos.

César Vargas cuenta que se inició como librero de viejo hace aproximadamente 30 años, cuando comenzó a trabajar en las calles de Donceles, en el Centro de la Ciudad de México, que identifica como el semillero de las librerías de usado y el ejemplo más claro de cómo se puede edificar un emporio bajo ese concepto.

Pero donde verdaderamente se fogueó fue en la librería El Parnaso de Coyoacán, alzada en el Sur de la capital. Después, sin abandonar el mundo de los libros, se dedicó a la representación editorial. Trabajó en Grupo Patria, que fue uno de los principales distribuidores de libros en México. Más adelante lo buscaron en Alfaguara. Antes de 2000 esta editorial le ofreció una plaza en Guadalajara y César aceptó.

El comerciante decidió venir a la capital jalisciense porque consideraba que el mercado era bueno. Trabajó con las librerías de la ciudad y algunos centros comerciales. Acompañado por su familia, se avecindó en la zona de las Nueve Esquinas. En este céntrico barrio tapatío decidió abrir una librería “de nuevo”. Contaba con el apoyo de la editorial y creyó que una historia de éxito había comenzado.

César renunció a su trabajo como representante de ventas para dedicarse de lleno a la librería. A los pocos meses la crisis lo golpeó y tuvo que dejar el local de las Nueve Esquinas. En 2002 llegó a uno nuevo en Marsella. En ese entonces, la colonia Lafayette era un hervidero de librerías. La competencia era fuerte. Algunos clientes le dijeron que era una temeridad ponerse casi a un lado de Librerías Gandhi. Pero César confiaba en que su experiencia y su formación le ayudarían a consolidar su negocio.

En 2005 llegó la crisis. Librería Ítaca sufrió robos. Los créditos se pararon y las exigencias de las editoriales crecieron. César pensó en cerrar la librería, pero se dio cuenta de que podía aprovechar su propia biblioteca. Su librería tomó otro camino. Alternó los libros nuevos y los usados y al final se posicionaron los segundos. Hoy la vocación de Librería Ítaca es incentivar la bibliofilia. César Vargas afirma haber comercializado primeras ediciones de Juan Rulfo, Octavio Paz, Gabriel García Márquez, así como fondos especiales que hoy son parte de la Universidad de Guadalajara (UdeG) y del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).

Con base en su experiencia, César Vargas afirma que uno de los principales problemas de las librerías independientes es que los descuentos que otorgan las editoriales no son equitativos: “Siempre hay una desventaja por parte del pequeño librero, porque nunca va a tener los niveles de venta o de compra de una cadena”.

“Primero caen ellos y luego nosotros”, dice, pues si algún día lo digital logra aniquilar a las grandes cadenas de librerías, los libros llegarán, inexorablemente, a las librerías de viejo.

Modernización y tecnología, clave para la sobrevivencia

El director general del Instituto de Desarrollo Profesional para Libreros (Indeli), Arturo Ahmed, reconoce que de 2009 a 2014 ha cerrado sus puertas una de cada 10 librerías de las mil 528 que este organismo detecta en México.

Ahmed considera que este cierre de librerías se ha dado con mayor énfasis en los estados que están más alejados de la Ciudad de México, donde gran parte de las editoriales están asentadas.

“Un libro, para que llegue a la ciudad de Tijuana, puede tardar de 20 a 30 días, y en algunos casos más. Las librerías no tienen la posibilidad de vender libros con tanta oportunidad. Los costos, para que lleguen los libros a esos lugares, son muy altos, de tal manera que también ha faltado un trabajo por parte de los gobiernos para implementar políticas de fomento a la lectura y el libro”.

Además, resalta que, en algunos casos, la falta de administración y modernización afecta a las librerías: “Generalmente son muchas las librerías que están en manos de familias pequeñas que manejan su negocio y que no tienen o no han querido tener a su alcance sistemas de información para la administración adecuada de la librería. Y cuando hablo de modernización, es que las librerías han quedado —muchas de ellas— con la idea de esperar a que el lector llegue al local y que en algunos casos su propuesta de espacio no llama mucho a los lectores. Algunas siguen teniendo mostradores, siguen teniendo poca iluminación, siguen teniendo una arquitectura de la librería que ya no invita a entrar”.

Apunta que los libreros tienen que darse cuenta de que el negocio ya no está en el libro de texto, algo a lo que se han dedicado desde hace muchos años, pues las ventas en este rubro son cada vez más bajas.

Comenta que la tecnología afecta a los libreros cuando no participan de ella y cuando dejan que otras empresas que no están situadas geográficamente en México vendan libros digitales e impresos desde otros países. “Las librerías tendrían que abrir espacios para la venta del libro electrónico. Si no lo hacen, pues están condenadas a desaparecer”.

Necesaria la diversidad de propuestas

La coordinadora de Editorial Universitaria, Sayri Karp, señala que las librerías independientes están desapareciendo en Guadalajara porque los grandes consorcios han presionado y han conseguido mejores descuentos, lo que les ha impedido poder mantenerse.

“Esas librerías independientes son sumamente necesarias para que exista una variedad de títulos, para que exista una diversidad de propuestas al público y no solamente el público en general reciba lo que estas grandes cadenas de librerías o grandes consorcios comerciales consideran que es lo que debe leer”.

Karp aduce que las librerías independientes son el escaparate principal de los intereses locales y le ofrecen a los lectores los libros que no se mueven masivamente, “porque lo que quisieran los grandes consorcios de librerías y tiendas es que todos leyéramos lo mismo, porque solamente estaríamos leyendo los best sellers o lo que ellos consideran como best sellers”.

El coordinador estatal del Programa Nacional de Lectura y Escritura, Simón Madrigal Caro, afirma que la accesibilidad que existe entre los jóvenes para conseguir tabletas y lectores de libros electrónicos provoca que se lean menos libros de papel.

“Es un cambio generacional. De mi generación para arriba, tengo 43 años, todavía nos llama más la atención agarrar el libro, leerlo, pasarle las páginas y degustarlo; pero en la nueva generación de jóvenes lo electrónico es lo de moda, es lo que está pegando, y pues no tiene ningún problema. Mientras lean, eso para nosotros ya es una ganancia; se está fomentando la lectura, sea electrónico o sea en papel”.

Madrigal Caro añade que la tecnología incentiva la lectura, pero afecta la compra de libros de papel: “Pero la lectura sí está siendo fomentada por los nuevos métodos electrónicos. No creo que haya disminuido. Creo que se le facilita más a un joven leer de una manera electrónica que comprar y leer un libro en papel”.

La coordinadora de Fomento Artístico de la Secretaría de Cultura estatal y enlace del Programa Salas de Lectura en Jalisco, Cecilia Uribe, señala que son los problemas económicos los que diezman a las librerías tapatías.

“De repente, cuando recibe alguien el salario mínimo, creo que es difícil anteponer lo que es la comida o los gastos primarios a un gusto, que así lo pueden tomar, lo que es el libro”.

HÁBITOS
Los números se contradicen


Con un porcentaje de 6.8, Jalisco ocupa el segundo lugar nacional en cuanto a puntos de venta de libros, según el Informe Estadístico de Librerías, publicado en 2012 por la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM). El primer lugar le pertenece al Distrito Federal, que tiene 30% de los puntos de venta.

La encuesta de percepción ciudadana 2013 del Observatorio Jalisco Cómo Vamos, revela que siete de cada 10 tapatíos leen. Lo que más se lee en Guadalajara son libros, periódicos impresos y revistas.

La Encuesta Nacional de hábitos y consumo culturales Jalisco 2011, la última realizada por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), resalta que seis de cada 10 jaliscienses nunca han pisado una librería o tienda donde vendan únicamente libros.

En el mismo documento, que se puede consultar en internet (http://sgg.jalisco.gob.mx/sites/sgg.jalisco.gob.mx/files/coepopdfencuestaculturajalisco.pdf) se resalta que siete de cada 10 (69.7%) jaliscienses no leyeron, en 12 meses, ningún libro que no estuviera relacionado con la escuela o su profesión.

A DETALLE
Licencias en Guadalajara

Librerías generales:

2000: 90
2014: 71

Libros usados:

2000: 39
2014: 21

Librerías anexas a otros giros:

2000: 685
2014: 364

Edición de libros:

2000: 43
2014: 26


TOMA NOTA
Visítalas

Librería Cervantes


Avenida Juárez 582
Teléfono: 36 13 99 12
Horario: lunes a domingo 09:30-14:00 y 16:30-21:00

Librería Ítaca

Marsella 159
Teléfono: 36 16 25 36
Horario: lunes a viernes: 10:00-20:00; sábados: 10:00-17:00

Librería El Premio Nobel

López Cotilla 567
Teléfono: 36 13 99 94
Horario: lunes a sábado: 10:00 a 20:00.

Librería La Fuente


Contreras Medellín 140
Teléfono: 36 13 52 38
Horario: lunes a viernes: 09:30-14:00 y 16:30-20:00; sábados: 09:30-17:00.

Librería El Desván de Don Quijote

López Cotilla 813
Teléfono: 38 27 34 08
Horario: lunes a sábado: 10:00- 20:00.

Librería Porrúa

Prisciliano Sánchez 460
Teléfono: 36 14 08 58
Horario: lunes a sábado: 09:00-20:00.

Librería Sandi

Tepeyac 718
Teléfono: 31 21 08 63
Horario: lunes a viernes: 09:30-19:00; sábados: 09:30-14:00.

Librería Siglo XXI Editores


Enrique Díaz de León Sur 150
Teléfono: 38 27 02 89
Horario: lunes a viernes: 10:00-19:00; sábados: 10:00-14:00.

Librería José Luis Martínez


Chapultepec Sur 198
Teléfono: 36 15 93 88
Horario: lunes a sábado: 09:00-21:00; domingos: 09:30-14:00.

Librería El Sótano

Guadalupe 1294
Teléfono: 31 23 18 24
Horario: lunes a sábado: 09:00-21:00; domingos: 10:00-21:00.

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