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Jueves, 13 de Diciembre 2018
Cultura | Rivelino abre el diálogo con México

Once voces de libertad

Nuestros silencios, muestra monumental itinerante del artista jalisciense, iniciaran su camino por las principales ciudades europeas antes de retornar a casa

Por: EL INFORMADOR

Los guardianes de Nuestros silencios ya han comenzado a establecer vínculos con los habitantes de la Ciudad de México. REUTERS  /

Los guardianes de Nuestros silencios ya han comenzado a establecer vínculos con los habitantes de la Ciudad de México. REUTERS /

GUADALAJARA, JALISCO (28/OCT/2011).- La travesía de los guadianes ha sido larga. Dos años han pasado desde que los 10 colosales bustos de bronce y la caja táctil de la muestra escultórica Nuestros silencios, del artista jalisciense Rivelino, iniciaran su camino por las principales ciudades europeas antes de retornar a casa.

Diez capítulos se han escrito en esta historia y todavía no termina. Lisboa los vio partir en noviembre de 2009 y desde entonces ciudades como Madrid, Bruselas, Potsdam, Roma, Londres, Rotterdam, Moscú y San Petersburgo los han acogido. No requirieron visa, fueron migrantes libres.

Al otro lado del teléfono, desde la capital del país, se escucha un Rivelino diferente, orgulloso. Esta sede, sobre todas las demás, representa un objetivo alcanzado. “Son tres años de estar en constante presión, estrés, emoción, angustia, de todo, es un trabajo que ha consumido tres años enteros de mi vida, pero con la exposición en el Zócalo siento que se cierra un círculo”.

Los guardianes esperan, mantienen la boca sellada con una placa, pero piden levantar la voz. Sobre una plataforma concéntrica de 35 toneladas, los bustos de más de tres metros de altura y la Caja táctil, que suman 12 toneladas más, miran el astabandera de la Plaza de la Constitución. Y en este lugar tan emblemático abren el diálogo con los espectadores. “El Zócalo es la plaza de las protestas, de las voces, de la alegría, del festejo y estamos en unas fechas interesantes, vamos a ver qué les sucede a las esculturas, estoy seguro que todos los días se va a contar una historia diferente”.

La muestra está abierta al público para apreciarse y tocarse. Al interior de la caja táctil, la única escultura que muestra la bitácora completa del viaje, que no se retoca antes de cada montaje y la única con mensajes en braille sobre su superficie, se encuentran cuatro réplicas de los guardianes para que aquellos que no puedan apreciarlos con la vista, dimensionen las esculturas y toquen esas placas que les cubren la boca, inalcanzables en las de tamaño original. “Estoy muy interesado en saber cómo reacciona la gente, por lo que pude ver y sentir, no creo que las esculturas se vean afectadas. La violencia no es la manera de expresarse, menos hacia una obra de arte que no se puede defender”.

  — Finalmente llega “Nuestros silencios” al país. ¿Qué México encuentra después de dos años de viajar por Europa?

— Hace dos años estas esculturas salieron en silencio y ahora regresan en una situación completamente diferente. Encuentran un México muy distinto al de 2009, pero el movimiento es general. Ahora no podemos decir que sólo suceden cosas graves en México, sino en todo el mundo. Quién iba a imaginar lo que sucedió en Londres hace unos meses, también sucedió en Italia y España, y hay un factor común: jóvenes que vuelven a hablar. Los grandes movimientos han sido a través de la juventud y en México creo que estamos a punto de ver cosas interesantes, además de las innegables, como el dolor y la angustia por situaciones difíciles. México ha avanzado durante 600 años por encima de lo que le suceda.

  — Cada sede ha tenido una personalidad diferente. ¿Cómo surge la propuesta en el Zócalo?

— Esta exposición es una obra en 10 actos, donde cada capítulo cuenta. Buscamos muchas plazas, pero la propuesta de ponerlo en el Zócalo fue del Gobierno de la Ciudad de México y al final es el lugar de las voces. Por ese lugar transitaron Hernán Cortés, Moctezuma, Porfirio Díaz, los líderes estudiantiles del 68, el Subcomandante Marcos; todas las formas de expresión han pasado por ese lugar. Faltaba el arte social y es increíble verlo al pie de la Bandera.

— La libertad de expresión fue el origen de esta muestra. ¿Ha cambiado tu concepto al enfrentarte a sociedades distintas en el extranjero?

— No. Curiosamente ha sido un camino de comprobaciones donde te das cuenta cómo nos parecemos los seres humanos. No importa si eres nórdico o si naciste en una provincia de España o si eres inglés, tenemos puntos comunes como seres humanos.

— Mencionaste alguna vez que la libertad de expresión es de quien más la defiende. Este año la sociedad de muchos países ha demostrado que cuesta alcanzarla, pero es posible. ¿Qué reflexión te deja?

— Estamos viviendo un momento de cambio de estafeta generacional y eso es muy importante. La actitud individual de las personas de 40 años o menos es totalmente distinta, de participación, de rechazo a los absurdos. Va a empezar a modificarse en los próximos 20 años el cómo enfrentamos estas limitaciones, esta especie de cárcel que quieren imponer algunos sectores. Cuando defiendes la libertad de expresión no debe ser una revancha ni venganza cuando la consigues, es suficiente con tenerla y no empezar a formar un antagonismo. Hay un cambio generacional que dictará nuevas pautas de entender la libertad de expresión y el respeto hacia el otro.

— ¿Qué sucederá con “Nuestros silencios” una vez que concluya su viaje?

—Como cualquier ser humano, hace falta detenerse un momento y voltear atrás. Con la apertura en el Zócalo se cerró un círculo interesante. Como artista y creador me toca cerrar un ciclo, analizar qué sucedió y ver qué corresponde ahora. Creo que las esculturas deben salir de foco, dejar de estar en movimiento, no sé cuánto tiempo, pero puedo decir que se gobiernan solas (risas), casi se pueden montar solas. Hay mucha gente que me pide que las llevemos a otras ciudades de México y de América.

— ¿Qué hace falta para que “Nuestros silencios” venga a Jalisco?

— Tal vez una invitación.


''Nuestros silencios me deja la responsabilidad y la experiencia para seguir narrando historias que nos involucren a todos.''
Rivelino, escultor.

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