Viernes, 23 de Febrero 2024
Cultura | El francés le enseñó a toda una generación las maravillas de las viñetas

Moebius, el último Metabarón

El dibujante francés le enseñó a toda una generación de ilustradores las maravillas y misterios de las viñetas

Por: EL INFORMADOR

El dibujante francés, Jean Giraud, falleció en 2012.  /

El dibujante francés, Jean Giraud, falleció en 2012. /

GUADALAJARA, JALISCO (04/FEB/2014).- Hubo muchas cosas que el francés Jean Giraud, mejor conocido como Moebius, jamás fue. No se puede decir, por ejemplo, que sus trazos hayan sido los mejores de la historia. No tenía una personalidad fácil, y se le daba la polémica con una facilidad pasmosa, y no fueron pocas las veces que sus opiniones lo metieron en serios problemas. También es cierto que su obra difícilmente será del interés de los grandes estudios de Hollywood.

Pero para entender por qué el mundo de las viñetas y los cómics es tan fabuloso, es necesario acercarse al trabajo de este francés. Para muchos, un narrador gráfico privilegiado, cuyos trazos llevaban a los lectores a nuevos mundos. Para otros, un titán, que lo mismo le robó el aliento a Stan Lee, que a Alejandro Jodorowsky, con quienes hizo sendos proyectos. Hay quienes creen que fue más un poeta gráfico, y que durante décadas se mantuvo vigente,  hasta su muerte, en 2012. Moebius no lo sabe, pero fue a través de los mundos que creó con el lápiz, que se mantiene vivo. Hoy, ya es una leyenda dentro del cómic. Del Viejo Oeste a lo espacial, pasando por lo comercial hasta lo prácticamente incomprensible. Con influencias de todos lados, y  sin amarrarse nunca a un estilo y a ninguna escuela.

Hombre de mundo

Jean Giraud adoptó su nombre artístico en honor al matemático y astrónomo alemán August Moebius. El ápodo fue tanto porque le diera pena firmar con su nombre real, sino porque consideraba que el Jean Giraud que dibujaba era su “alter ego”, y necesitaba un nombre propio.  Sus primeros trabajos fueron en la década de los 70´s, dibujando el comic del Viejo Oeste el teniente Blueberry para el mercado francés. Con un estilo fluido, comenzó a trabajar para publicaciones independientes, en pequeñas historias donde explotaba su particular forma de ver el mundo, hasta que llegó un hombre que le enseñó ya no a retratar la realidad, sino crear una completamente nueva: Alejandro Jodorowsky.

Los ojos del Gato fue la primera obra que hizo al lado del psicomago chileno, en el ocaso de la década de los años setenta. Sería el primer proyecto que harían en una colaboración que se extendió durante 30 años.  Jodorowsky y Moebius. Dos personalidades soñadoras, dadas a la excentricidad, se encontraban, y el resultado fue una explosión creativa en la saga de El Incal, una saga de aventuras de corte detectivesco, que juega con significados metafísicos en un comic que es imposible entender de una sola leída. La redención y el conocimiento del ser son apenas algunas de las múltiples lecturas que tiene esta trama, en la que se introdujo el concepto de “Metabarón”, un guerrero perfecto que aparece como antagonista en El Incal, pero que a futuro, se convertiría en un personaje clave de la saga.

EN SUS PROPIAS FRASES

"
El dibujo es un medio para comunicarnos con la gran familia que no conocemos, el público, el mundo "

“La Jornada”, 1996.

"Me da miedo cuando dicen que soy un artista legendario. Legendarios los unicornios, y esos ni siquiera existen "

“Los Ángeles Times”, 2011.

"El consejo que puedo darle a cualquier artista, es que estudie la historia del arte como la historia de su familia "

“La Jornada”, 1996.

"La gente dice que existo porque siempre hago algo nuevo. Pero hay quienes existen haciendo siempre lo mismo. La transformación no es para todos "

“Los Ángeles Times”, 2011.

Moebius, en entrevista

El manga, una plaga

Aunque al principio de su carrera fue un entusiasta del manga japonés, para el final de sus días Moebius se había convertido en un acérrimo detractor.

“El manga es una plaga”, reveló al dario español El País en una entrevista realizada en 2009, una de las últimas que ofrecía. El dibujante señalaba que ese tipo de cómic había invadido de forma total el mercado francés.

“Es una epidemia. El problema es que el manga llega a Europa, pero el cómic europeo no va a Japón. Eso es lo injusto”.

Hombre de mundo

La conexión mexicana

Aunque poco conocido, hay una fuerte conexión de Moebius con México. Y es que a los 16 años (1955), vino a vivir a nuestro país, ya que su mamá se casó con un mexicano.

 Vivió dos años en territorio nacional. Fue aquí que se familiarizó con las historias de “El viejo Oeste”, que después plasmaría en cómics. Le fascinaban los paisajes naturales, especialmente los desiertos, así como los chamanes del Norte del país. También aquí experimentó por primera vez con sustancias prohibidas.

De México se llevó también el amor por la música de Tito Guizar y Agustín Lara, el mole (presumía que su mamá hacía el mejor del mundo) y el pan dulce.

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