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Miércoles, 16 de Enero 2019
Cultura | Espectáculo. Busca llegar a un público diferente

Los bebés, público de teatro como cualquier otro

El teatro dirigido a un público menor a cinco años generó polémica hace días. Este trabajo busca responder algunas de las interrogantes que surgieron luego de las críticas que ha recibido este modelo

Por: EL INFORMADOR

Responsabilidad. Los papás deciden si se quedan a pesar de las contingencias que sucedan. ESPECIAL / Cultura UdeG

Responsabilidad. Los papás deciden si se quedan a pesar de las contingencias que sucedan. ESPECIAL / Cultura UdeG

GUADALAJARA, JALISCO (27/SEP/2016).- Hace algunas semanas, el medio teatral comenzó a debatir la pertinencia del teatro para bebés. El punto de partida fue un comentario del dramaturgo LEGOM, donde preguntaba, de manera retórica, la pertinencia de una obra de teatro para personas que aún no han desarrollado sus habilidades sociales y cognitivas.

EL INFORMADOR buscó entonces a los responsables de hacer eco a estas ideas, pero declinaron hablar sobre el tema y ahondar más en sus comentarios vertidos en redes sociales. Sin embargo, la pregunta sigue en el aire, ¿es pertinente hacer teatro para bebés? ¿Es teatro el que creadores en el Jalisco y mundo hacen para los bebés? Y más: ¿pueden ser considerados espectadores a una edad a la que ni siquiera van solos al baño?

El diálogo está abierto en numerosos frentes, pues hay teatro para bebés desde 1987 y en foros por todo el mundo se presenta, se investiga y se discute este tipo de espectáculos.

Susana Romo, creadora en Guadalajara de teatro para bebés y organizadora del primer festival internacional de esta especialidad, celebrado este año en la ciudad, sostiene que afirmar que los bebés son incapaces de apreciar un espectáculo artístico implica no sólo ignorar que es posible hacer espectáculos para ellos: equivale a negarles el derecho al entretenimiento, más otros varios que ilustran que, aunque aún no son autónomos, son personas con inteligencia.

Romo explica que, en su caso, el teatro para bebés es una más de las herramientas que utiliza para trabajar por los derechos de la primera infancia: le da recursos para ilustrar que los bebés son humanos que desarrollan raciocinio, control de sus emociones y, sobre todo, habilidades de convivencia social que, a la larga, pueden ayudarlos a ser ciudadanos más solidarios.

“No es teatro convencional, obviamente”, ataja Romo: “Para mí el teatro, en este momento, tiene que ver con la convivencia y el encuentro, con crear sentido de comunidad. Si yo dispongo una experiencia en donde llegan familias, que se encuentran con jugadores que les ofrecen un espacio lúdico y placentero, es teatro, porque el sentido lo creamos juntos: los jugadores disponen un espacio con improvisación, juego y encuentro con el otro y, hasta que el otro no llega, no se completa”.

Todavía más, opina, negar que los bebés son capaces de disfrutar un espectáculo equivale a negar décadas de investigaciones sobre su inteligencia, señala Romo. “Hasta 90% del desarrollo del cerebro, por ejemplo, se cumple antes de los cinco años de edad”, cita de una publicación reciente en la plataforma web Desarrollo Infantil Temprano.

A pesar del llanto

Otro motor del teatro para bebés es la inclusión: quiere mostrar que los seres humanos de cero a tres años también tienen derecho a espectáculos. Pero hay un llamado a dejar que los bebés rompan ciertas reglas: a veces invaden el escenario, si alguno llora no importa, si otro necesita comer que coma allí, si ensució el pañal hay un cambiador al lado del escenario.

El espectáculo continúa y cada papá se hace responsable y decide, si gusta, que mejor se van porque el niño llora demasiado, o que se quedan porque va a calmarse. No es, pues, como llevarlos a la guardería: el espectáculo no está planeado para arrullarlos, sino para que disfruten un rato de entretenimiento.

Convivencia antes que estimulación temprana

La estimulación temprana persigue provocar de forma consciente y calculada la activación de ciertas funciones neuronales en los bebés, para que puedan acelerar su desarrollo y sus habilidades cognitivas. El teatro para bebés no: sólo ofrece un espacio lúdico y de entretenimiento.

Una ley de estos espectáculos es que los artistas buscan siempre la mirada del público: algunos bebés se cohíben, pero otros se sienten incluidos. El director italiano Roberto Frabetti, que trabaja para niños desde 1976 y para bebés desde 2005 en la histórica compañía La Baracca, dio una conferencia virtual en el Festival de Teatro para Bebés (FITPA) tapatío de julio pasado y describió a los niños más chiquitos como el mejor público de teatro: “Los bebés son los que te enseñan la importancia de escuchar: nunca te van a aplaudir; la retroalimentación te la dan escuchándote, estando atentos a ti”.

No historia: espectáculo

Las obras de teatro para bebés no necesariamente presentan un argumento en donde un personaje vive un conflicto de principio a fin, como ocurre en la narrativa y el drama convencionales. Presentan temas sobre experiencias de los bebés. Por ejemplo, la obra tapatía “¿Dónde está Isabela?” muestra a tres personas que se esconden y se encuentran, detrás de una sábana, dentro de un juguete o uno detrás de otro. Pero también hay drama: en “Cerca”, de Teatro Al Vacío, se muestra a dos personajes que bailan en un escenario vacío; por su mochila y su vestuario, un adulto sabe que es un día de campo, pero no importa si los niños pequeños no lo entienden: siguen el esfuerzo de un personaje por jugar con el otro, que es tímido y lo rehúye; hay incluso un clímax.

La actriz Greta Clough, en el blog A Younger Theatre, plantea que, aun si es para bebés, un espectáculo debe tener una historia significativa y profunda: “El personaje del titiritero en Duvet Day tiene una lucha y un viaje personales, como en cualquier obra, y verlo es un poco doloroso, porque reconocemos esa lucha. Los niños pequeños y los bebés tienen una capacidad extraordinaria para la empatía: déjalos que la ejerciten”.

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