Cultura | Achúcarro con la OFJ Lo mejor, “el pilón” La Orquesta Filarmónica de Jalisco repite concierto hoy a las 12:30 horas. Por: EL INFORMADOR 20 de febrero de 2011 - 02:01 hs El programa, íntegro, se repite este mediodía. EL INFORMADOR / GUADALAJARA, JALISCO (20/FEB/2011).- Generoso, bastó la segunda salva de aplausos de la concurrencia –no demasiado cálidos, por cierto–, al cabo de su interpretación del Concierto para Piano y Orquesta No. 24 en Do menor, de Mozart, para que Joaquín Achúcarro presentara un “encore”: “Un Nocturno (el No. 2), de Chopin”. Fue, con mucho, en el balance, lo mejor de la velada: una demostración –como si hiciera falta, con su cartel, con el recuerdo de su participación en una edición reciente del Festival Internacional de Mayo y con la tarjeta de presentación que acababa de dejar, y de la que aún no se diluían los ecos– de su pulcritud y su sensibilidad interpretativa. Memorable. El programa, primero de seis correspondientes a una temporada denominada “Música Acuática”, tenía el atractivo adicional de la presentación de Leonardo Gasparini como director titular interino de la Orquesta Filarmónica de Jalisco. Ya desde la obertura de La Scala di Seta, de Rossini, Gasparini confirmó lo que había mostrado alguna vez que estuvo como director huésped de la OFJ: que la suya es una batuta sobria y eficiente, aunque artesanal: poco expresiva, y reacia –como la de Héctor Guzmán, su antecesor en el puesto– a los matices. En la orquestación de la obra central del programa, lo mismo: pulcra en la lectura de la partitura, pero incapaz de profundizar en el alma de la música. Y como el No. 24 no es precisamente el más popular de los conciertos de Mozart, ni, por ende, la obra de ese tipo más familiar para el oído de los habituales parroquianos del Teatro Degollado, el resultado ya se consignó: pese a la belleza de la pieza y a la técnica depurada, la digitación impecable y la interpretación exquisita de Achúcarro, la recompensa del público, que casi llenó la sala, fue tibia. Para la segunda parte del programa, desapareció un cartel que pendía del telón de boca, con la leyenda: “Estamos trabajando bajo protesta porque no se respetan nuestros derechos laborales”. Apareció, en compensación, la duda sobre el buen gusto con que se confeccionan, a veces, los programas. Así, del chispeante Rossini, el indiscutible Mozart y el Chopin más sublime, se saltó, sin red protectora abajo, al Divertimento de Antonio Navarro –estrenado por la OFJ hace 14 años en el Degollado–, obra modernista, pródiga en percusiones, con influencias evidentes de Revueltas y probables de Prokofiev y Stravinsky, para cerrar con el poema sinfónico (por su extensión y su división en tres movimientos, casi una sinfonía) de Debussy. El contraste fue brutal. El resultado, en cuanto a interpretación, aceptable; en cuanto a la ortodoxia y al respeto del gusto –más bien conservador— del público, discutible. El programa, íntegro, se repite este mediodía, a partir de las 12:30 horas. EL INFORMADOR / Jaime García Elías Temas Artes Escénicas OFJ Lee También Jaramar activa su “Memoria” sonora “Kopalli”, danza y música en escena Jóvenes universitarios mostrarán su talento en el Encuentro de las Artes Zapopan 2025 Exploran la representación femenina en la Colección Grodman Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones