Domingo, 12 de Octubre 2025
Cultura | Gusto. La apuesta es por obras que cuestionen al público

Jorge Ángeles hace dramaturgia para explorar

Teatro Rabinal ha hilvanado 27 años de trayectoria y quien comanda este proyecto expone los pilares sobre los que soporta su labor

Por: EL INFORMADOR

Ángeles comparte sus conocimientos con un grupo de colaboradores a quienes instruye en el arte escénico.  /

Ángeles comparte sus conocimientos con un grupo de colaboradores a quienes instruye en el arte escénico. /

GUADALAJARA, JALISCO (10/DIC/2012).- Cualquiera que vea a Jorge Ángeles en escena pensaría que está a punto de morir de coraje o de amor. Su cuerpo se ahoga de sudor, de palabras cargadas de estruendo colérico y gestos que expresan el más puro dolor o la máxima felicidad, espiritual o corporal.  

Está en sí. Actuando. Trabajando. Una de sus tantas labores en esta vida es compartir las entrañas de la dramaturgia perteneciente a un teatro experimental que va más allá de los clásicos libretos y la búsqueda del éxito comercial. A él no le importa cuántas personas van a su función mientras se tumba y retuerce en el escenario.

Una modesta habitación alberga parte de su quehacer diario: Teatro Rabinal, un laboratorio escénico que desde 1985 se dedica a la investigación e interpretación de la actuación en el Centro de Guadalajara.

Jorge Ángeles es dramaturgo, actor y productor teatral por vocación, y psicoanalista por convicción. A sus 52 años de edad, este personaje escénico ha presentado su obra en tarimas internacionales; Alemania y Estados Unidos figuran como sus principales escaparates de proyección.

Los próximos 14 y 15 de diciembre, Jorge Ángeles despide 2012 con el montaje En el ombligo de la Luna roja, una propuesta que teje cuatro textos dramáticos que coinciden en un tema común: la experiencia de vivir en un país teñido por la intransigencia.

El concepto radica en una dramaturgia construida desde el trabajo físico del actor, con el propósito de empalmar planteamientos reflexivos hacia la forma en que la sociedad y el individuo en sí, niegan la violencia anteponiendo la ignorancia o la indiferencia.

Capacidad de asombro para madurar

A los 14 años de edad, Jorge Ángeles se topó con el libro Hacia un teatro pobre de Jerzy Grotowski; el autor es un director de teatro polaco pionero en forjar el arte escénico vanguardista del siglo XX. Esa lectura le hizo saber que tenía que dedicarse completamente al teatro.

En 1975, el dramaturgo tapatío fue a parar al taller de técnicas del teatro antropológico del francés Pierre Le Pichon, alumno del director italiano Eugenio Barba, fundador del International School of Theatre Anthropology, y quien, a su vez, trabajó directamente con Grotowski.

Desde entonces, Jorge Ángeles se fijó una meta: hacer un teatro diferente bajo una visión madura que tuviera como base la investigación, capaz de crear obras propias y no de libretos ajenos. El dramaturgo local fundó en 1985 Teatro Rabinal -junto al músico Juan Ramón González y Guyphytsy Aldalai-, con la consigna de potenciar las capacidades físicas del que se convirtió en su séquito de aprendices.

“En Teatro Rabinal entrenamos actores jóvenes. En laboratorio proponemos que cada uno investigue sobre sí, no hay rutinas de entrenamiento para que todos aprendan lo mismo. Hay ciertas bases para que cada actor descubra y maneje sus capacidades y resistencia corporales. Encontrar un conjunto de hallazgos para formar a un actor más auténtico y no uno técnicamente preparado”.

Jorge Ángeles inició su andar escénico profesionalmente en 1974 al integrarse al programa gubernamental Brigadas de teatro campesino que realizaba presentaciones por diferentes ejidos de Jalisco y el país.

El actor tapatío considera tener una formación “autogestiva”, una línea que lo conduce a desarrollar sus propios instrumentos de aprendizaje, y así, compartir sus conocimientos a los interesados por el teatro.

Después de Pierre Le Pichon, Jorge Ángeles trabajó cinco años con el director Tomás del Solar, con quien afinó sus procesos autodidácticos basados en la investigación documental y del cuerpo: “Aprendí la potencia de la creatividad individual, así como las técnicas de la improvisación para que pudiera crear mis propios espectáculos”.

Es así como Jorge Ángeles y Teatro Rabinal nacen con una ideología autogestiva “encaminada al descubrimiento o invención de ejercicios que después llevan a la reflexión de su utilidad para la escena. En nuestro grupo intentamos que la gente aprenda también cosas básicas de electricidad para hacer iluminación o hasta la misma elaboración de vestuarios”.

Exploración pública y privada

“Yo dejé mi familia a muy temprana edad a causa del teatro”, recuerda Jorge Ángeles. El camino escénico no ha sido fácil ni complicado. El dramaturgo se las ingenia para destacar y hacer ruido cada vez que un proyecto se cocina al interior de su laboratorio.

Jorge Ángeles asegura que la base económica de su sustento no está en el teatro, sino en su ejercicio como psicoanalista: “Porque Teatro Rabinal no es un teatro comercial, ni rentable. No es de masas. Hemos tenido éxito, si a eso se le llama que podemos sobrevivir haciendo lo que nos gusta y queremos hacer”.

Sin embargo, asegura que el desarrollar teatro en Guadalajara resulta algo enredoso, pues lejos de encontrar facilidades para conseguir mayor audiencia y difusión, las esferas culturales brindan más bien “un mecanismo todavía muy perdidizo de la burocracia, con el que uno tiene que tramitar los permisos para los espacios, donde incluso tienen un costo. La otra parte es la promoción y la publicidad, nosotros tenemos que invertir en cárteles y competir con espectáculos de mayor rating comercial”.

La situación no ha sido limitante para que el talento y creatividad de Jorge Ángeles supere hasta sus propias expectativas. Teatro Rabinal tocó tierra alemana, en la ciudad de Krefeld, luego de que el director germano Mathias Gertz conociera la dramaturgia del tapatío en 1999, quien en ese entonces presentaba la puesta Toca la tierra. Ángeles llevó lo enigmático de su Teatro Rabinal bajo la consigna de “invitar a la gente a que piense, no a que reciba el mensaje; las moralejas o anécdotas de nuestro trabajo quedan ocultas. La forma en que construimos la obra es fragmentaria, no presenta una dramaturgia lineal con un principio y un fin, sino con elementos que el espectador tiene que armar como rompecabezas; aquí la gente sale con preguntas”.

PARA SABER
Las próximas funciones

En el ombligo de la Luna roja

Teatro Rabinal / Dirección: Prisciliano Sánchez 675, 2° piso. Centro Guadalajara /

14 y 15 de diciembre a las 20:00 horas.

Cuota de recuperación: 60 pesos por persona.

Más información: www.teatrorabinal.com

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