Cultura | De la Mora dice que cada idea pide una técnica distinta; video, dibujo, acción, pintura, escultura Gabriel de la Mora persigue la verdad y huye de lo obvio Este joven artista mexicano llevará a la Primera Bienal 798 Beijing 2009, su arte conceptual y meticuloso Por: SUN 9 de agosto de 2009 - 08:20 hs CIUDAD DE MÉXICO.-Como artista conceptual, Gabriel de la Mora hace su obra a partir de ideas, pero a la hora de ejecutar esas ideas es meticuloso, exacto, no desdeña el resultado. El desarrollo de la técnica debe ser tan fino como la construcción de la idea inicial. “El primer impacto en una obra de arte es visual por más conceptual que ésta sea, pero tiene que haber algo más allá de la técnica o de la parte estética. Una idea, un concepto, un trasfondo y también una parte energética”. De la Mora (Colima, 1968) es uno de los talentosos artistas mexicanos seleccionados para participar en la Primera Bienal 798 Beijing 2009, que se llevara a cabo del 10 de agosto al 26 de septiembre de 2009. Allí presentará siete piezas: seis dibujos de la serie de pelo humano sobre papel y un video en donde rompe una piñata de sí mismo titulado: 39-G.M.C.- 23 sept 07 -que se vio en 2007 en la galería OMR-. Esta obra fue realizada en su cumpleaños 39; en el video de la acción él y la piñata visten exactamente igual, tienen el mismo tamaño, usan lentes, son calvos. Durante unos minutos, a punta de golpes el artista destruye, paso a paso, ‘a su otro yo’ y luego recoge en una caja transparente todos los órganos junto con la sangre de confeti, parte por parte. Paralelo a su participación en esta bienal, expone tres obras en la muestra que en la actualidad tiene la Galería OMR. Construcción y destrucción, precisión, fetichismo, la energía que se guarda en el cabello o que conservan las paredes de una antigua casa develan la obra de este artista. Él tiene claro que cada idea pide una técnica distinta; video, dibujo, acción, pintura, escultura. Amante de la verdad De la Mora considera la verdad como principio de sus obras -“si digo que hay nueve mil 567 pelos en una pieza, puedes ir, contarlos y habrá esos 9 mil 567. Se me cae una pieza si hay una mentira en ella; el concepto de verdad que siempre he tenido es la conformidad de la mente con la realidad”-. En un ejercicio de cuestionamiento a la pintura, inició en 2004 una serie de dibujos de pelo. Era explorar el dibujo sin las técnicas tradicionales. Para averiguarlo, escribió 30 definiciones y se quedó con esta: “El dibujo es un conjunto de puntos y líneas que dan una imagen a una idea o un concepto sobre papel”. Formado en arquitectura y con una maestría en arte, De la Mora convirtió el cabello humano en una línea de dibujo. En su estudio tiene documentados en numerosos frascos de cristal los cabellos de aquellas personas que han sido tema y objeto artístico. Hoy aborda la pintura, pero con otros motivos, materiales y preguntas: desde trazos hechos con sangre, hasta el corte de un muro de una casona decimonónica. “Actualmente mi concepto de arte es que el arte no se crea, no se destruye, tan sólo se transforma. Es un paralelo al concepto de energía y creo muchísimo en ello. Creo que cualquier pieza tiene una parte energética donde hay gente que la capta o no la capta, pero también que en el arte todo está, el chiste es tomarlo y transformarlo”. Arte sin límites Las piezas que De la Mora exhibe en OMR nacen de experiencias y formas de trabajo muy diversas, pero en ellas están esas preguntas, temas y motivos que le importan: “La gente cree que el estilo es la repetición desmedida de una idea, para mí es mucho más que una repetición: es el hilo conductor que puede haber entre dos obras completamente opuestas. Odio las obviedades”. Una de esas obras es 08.07.2009. 10:00 – 15:00 hrs, cuyo proceso cuenta: “durante cinco horas hice una acción, escribí a lápiz, leí y borré todo lo que he hecho y nunca se lo he dicho a nadie, lo que nadie sabe de mí; una palabra, un renglón o toda la hoja. Guardé los residuos de la goma y el resultado fueron 11.5 gramos, con esa información; luego lo convertí en un cubo perfecto de 2.7 por 2.7 por 2.7 centímetros del polvo en goma, que son 7.29 centímetros cúbicos. Hice el molde y la figura quedó, pero la idea es que esté libre el puro polvo; se puede construir, destruir y volver a construir. Parte de la obra es el papel blanco con los registros de la acción”. Persiguiendo la verdad en sus creaciones, De la Mora acostumbra trabajar con modelos cercanos -por ejemplo miembros de su familia- o consigo mismo. Ser parte de la obra es también una manera de llegar a múltiples fronteras: “Para mí el arte no tiene límites, los únicos límites son los que se pone un artista. Hay cosas, como las pinturas con sangre, que tengo que hacer yo mismo; sé que sólo yo me permito llegar a donde quiero llegar. Si me quiero ir a los extremos, a los máximos, no quiero dañar a una tercera persona”. Convencido de que la utilidad es la muerte del arte, De la Mora cree que éste no es un servicio: “son ideas que puedes admirar, observar, no tienen funcionamiento, son intocables, inalterables”. Temas Pintura Escultura Artes Visuales Lee También El Festín de los Muñecos cumple 20 años; anuncian el cierre de un ciclo Cantos de tierra y exilio: Illapu vuelve a Guadalajara Un octubre artístico para celebrar los 31 años del MUSA Guadalajara: la ciudad que respira arte Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones