Jueves, 09 de Octubre 2025
Cultura | Investigación y rescate

En peligro los petroglifos de la ribera de Chapala

Desde hace casi 10 años, el Centro Universitario de la Ciénega (CUCI) ha trabajado en la búsqueda de grabados en piedras

Por: EL INFORMADOR

GUADALAJARA, JALISCO.- A finales de 1999, Juan Alfredo Morales del Río, catedrático del Centro Universitario de la Ciénega ( CUCI), de la Universidad de Guadalajara ( UdeG), organizó un grupo de expedición para recorrer la ribera de Chapala en busca de vestigios arqueológicos. Lo que encontraron fue una serie de piedras con grabados.

De entonces a la fecha, la investigación ha continuado, así como la búsqueda de más recursos y métodos para proteger tales elementos, pues el vandalismo se ha encargado de hacer desaparecer muchos de los llamados petroglifos, ante la falta de protección por parte de las autoridades.

Y es que a pesar de que Morales del Río recurrió al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Jalisco para dar aviso del hallazgo, éste hasta el momento no se ha hecho responsable de la salvaguarda de los más de 400 grabados en piedras que se encuentran en 55 lugares ya detectados de la ribera norte de Chapala, en poblaciones como Ocotlán, Poncitlán, Mezcala, Ajijic, San Pedro Itzicán, San Miguel de la Paz, Jamay y Tototlán, por mencionar algunos.

"Se dio parte al INAH de que hay un asentamiento hace como 10 años, ellos hicieron una catalogación y levantamiento, nosotros estamos poniendo nuestro granito de arena. No quiero decir qué cosas hace o no, porque sabemos que hacen rescates en la zona de los mayas, otras regiones a nivel nacional y muchos de los recursos se canalizan allá, en este caso no solo corresponde al INAH sino a todos", explicó el investigador durante un recorrido por la zona de La Zapotera, situado en las cercanías de Ocotlán.

Precisó que con los primeros hallazgos, el INAH Jalisco envió a un arqueólogo (Gonzalo López, ya fallecido), que se encargó de ubicar los petroglifos en un mapa. "Otros arqueólogos comentan que es muy difícil hacer un trabajo, que lleva mucho tiempo, que no hay gente que se dedique en cuerpo y alma para hacerlo de tiempo completo, porque normalmente lleva años".

Morales del Río puntualizó que la principal razón por la que los petroglifos han ido desapareciendo tiene que ver con la idea que tienen muchos pobladores sobre la posible existencia de tesoros bajo las enormes piedras.

"El vandalismo está presente por parte de la ignorancia, muchas personas desconocen que en estos lugares hubo asentamientos importantes, si ven un grabado en una roca piensan que es una especie de marca, que hay un tesoro debajo de él, por eso las mueven, las voltean, les dan vueltas, incluso les han puesto cartuchos de dinamita para volarlas en pedazos, las cincelan para partirlas, no se dan cuenta que el verdadero tesoro es la roca que tiene los grabados. En este caso el vandalismo es por ignorancia y queremos evitarlo", advirtió.

De los fragmentos que quedan tras las fallidas búsquedas de tesoros, el catedrático indicó que muchas veces se comercializan entre los turistas en Ajijic e incluso ha sabido de algunos que son llevados al extranjero.

Las características

Si bien no se sabe a ciencia cierta a qué época corresponden los petroglifos, se asume que los que se encuentran en la región de La Zapotera podrían corresponder al periodo posclásico, entre el año 800 y el 1200.

En ellos se da cuenta de un fragmento de la historia de un pueblo que se cree fue de guerreros. Incluso, en una de las piedras es posible percibir lo que podría catalogarse como el relato de una batalla. Asimismo, otro de los grabados muestra a un personaje sacrificando a una tortuga.

Sobre la técnica, Juan Alfredo Morales del Río refiere que "hacen un punto primero, con una roca más dura labran la roca que es más blanda, ellos hacen un punto y luego una secuencia de puntos que se unen, a la hora de unirlos forman una especie de línea y a su vez esta forma figuras. En algunos lugares se ha encontrado que hay figuras muy parecidas y, por lo tanto, fueron elaboradas con la misma técnica en los mismos sujetos. En otros lugares se encuentran técnicas diferentes y de esa manera se ha podido distinguir qué tipo de grabados pertenecieron a una época y a otra".

Publicación


En un afán por crear conciencia entre la población, el CUCI y el gobierno municipal de Poncitlán se dieron a la tarea de publicar el libro Los petroglifos de los pueblos ribereños del municipio de Poncitlán, el cual presentó ayer el arqueólogo Phil Weigand.

"La idea de esta edición es que la gente conozca y cuide este patrimonio que es de todos. (La autoridad) nos apoya sobre todo con las publicaciones, como la que presentamos hoy (ayer). El patrimonio que tenemos es invaluable", precisó.

 

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