Martes, 11 de Mayo 2021

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Cultura | Ted Brandsen habla de lo que tienen preparado durante las presentaciones en el Diana

El ballet en voz de su director

Ted Brandsen habla de lo que tienen preparado durante las tres noches que se presentará la compañía en el Teatro Diana

Por: EL INFORMADOR

Talento. El director (de camisa negra) durante uno de los ensayos. ESPECIAL /

Talento. El director (de camisa negra) durante uno de los ensayos. ESPECIAL /

GUADALAJARA, JALISCO (13/OCT/2016).- El Ballet Nacional de Holanda, uno de los más aclamados a nivel mundial, tendrá tres fechas en Guadalajara en el escenario del Teatro Diana. Sobre la presentación, este medio charló con Ted Brandsen, director de la compañía neerlandesa.

 —¿Nos platicarías un poco del repertorio que presentarán en México?

 —Tenemos un repertorio muy extenso, desde material muy clásico hasta más contemporáneo. Lo que nos pareció interesante llevar a México es una mezcla de obras un tanto clásicas, tal vez más familiares para el público; y también piezas más representativas de nuestra compañía, que fueron hechas específicamente para nosotros. Tendremos una velada con obras de Rudy Van Dantzing, quien fue por muchos años director de la compañía. Él hizo en 1977 la pieza “Four Last Songs”, con música de Richard Strauss. Ha sido un sello de nuestra compañía por muchos años, alrededor del mundo. Otras compañías también la han tomado, pero es parte de nuestra herencia, nos es muy querida. Luego presentamos dos piezas de Hans van Manen, quien sigue trabajando con nosotros, sigue creando a sus 84 años. Pero su trabajo siempre ha sido un poco inusual, resalta, tiene un toque moderno. Uno de sus trabajos es de hace unos veinte años, pero tiene música muy emocionante, es “Two Gold Variations”. Es de lo más emocionante. Otra pieza es una que creó para cuatro bailarines principales: “Variations for Two Couples”, que muestra muy bien las cualidades de los bailarines. Para la última sección presentamos una tarantela, muy breve, muy vigorosa. Y terminamos con el gran final, “Don Quijote”, un gran ballet en la versión de Alexander Gorsky.

 —Presentan el ballet de “El Quijote” cuando se celebra el aniversario 400 de la muerte de Cervantes.
 
 —Es genial que seamos parte de la celebración: es una gran influencia, no sólo en el mundo hispánico, en todo el mundo. Su legado es asombroso, este ballet fue creado por un coreógrafo francés, que trabajó en Rusia: Marius Petipa. El ballet ha estado en muchísimas partes del mundo. Nuestra producción es de hace unos años, hecha por Alexei Ratmanski. La hizo para nosotros, cuando fue la premier el público respondió muy bien al ver esta parte de la historia.

—Cuéntanos de los bailarines de la compañía, en especial de los cuatro principales de “Variations for Two Couples”.

 —Tenemos muchos bailarines provenientes de todo el mundo. Somos una compañía neerlandesa, no es un país muy grande y no hay muchos bailarines que tengan el nivel internacional: tenemos unas treinta diferentes nacionalidades. Una de nuestras bailarinas principales sí es del país, Igone de Jongh, que celebra 20 años en la compañía, desde la academia. Ella bailará con Jozef Varga, quien tiene unos diez años con nosotros, él es de Eslovaquia. Anna Tsygankova, es de Rusia, bailó en el Bolshoi antes de pasar a Hungría, es de las mejores. Uno de nuestros nuevos principales es Daniel Camargo, de Brasil: es joven, 25 años, es fantástico, muy carismático, con una gran técnica. Él bailaba en Stuttgart antes de venir a la compañía, hace muy poco. Conseguimos bailarines de formas muy diferentes: algunos comienzan desde la academia, otros llegan como principales.

 —En tu caso particular, ¿cuál ha sido el camino?

 —Yo fui bailarín de 1981 a 1991, unos diez años hace 25. Cuando decidí dejar de bailar no fue porque ya no pudiera, sino porque estaba trabajando mucho en la coreografía. Tuve que hacer esa elección: quería crear más que bailar. Fui freelance por unos años, trabajando mucho, haciendo coreografías para compañías por toda Europa, incluso Israel. Trabajé para televisión, para teatro, par a ópera. Muchos ballets, muchas producciones. Todo fue siempre como invitado, y de pronto fue suficiente con tanto viaje. También el hecho de empezar siempre desde cero con cada compañía. Por eso busqué estar más en un lugar por un periodo más largo e involucrarme más en la administración de un ballet. Tuve la oportunidad de ser el director de una compañía pequeña en Australia. Fue una gran aventura: nunca había ido al país, me mudé, viví cuatro años allá. Entonces me llamaron del Ballet Nacional de Holanda, para ver si quería ser director asociado, aquí en Ámsterdam. Un par de años después, en 2003, tomé el puesto de director.

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