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Jueves, 17 de Enero 2019
Cultura | Con una gala de ópera y ballet el teatro reabre sus puertas

El Bolshói vuelve a brillar

Con una gala de ópera y ballet, más la presencia del presidente Dmitri Medvédev, el teatro reabre sus puertas

Por: EL INFORMADOR

La primera compañía extranjera en la reapertura será la orquesta y coro de La Scala, bajo la dirección de Daniel Barenboim. ESPECIAL  /

La primera compañía extranjera en la reapertura será la orquesta y coro de La Scala, bajo la dirección de Daniel Barenboim. ESPECIAL /

MUSCÚ, RUSIA (31/JUL/2011).- El teatro Bolshói de Moscú se prepara para reabrir las puertas de su edificio principal con una gala de ópera y ballet el próximo 28 de octubre, tras permanecer cerrado seis años durante los cuales ha sufrido una costosa y accidentada reconstrucción. La Administración presidencial del Kremlin gestionará este “acontecimiento de política internacional”, al que asistirá el presidente Dmitri Medvédev, e invitará a jefes de Estado, según el director general del teatro, Anatoli Iksánov. Además, se verá en directo en pantallas gigantes en la plaza del Teatro (frente al Bolshói) y en 600 cines del mundo.

En una conferencia  de prensa en el interior del nuevo Bolshói, Iksánov y Mijaíl Sídorov, el representante de Summa Capital, la empresa a cargo de la reconstrucción del teatro desde 2009, rehusaron hablar del coste de las obras, pagadas con el presupuesto federal ruso. Según datos difundidos anteriormente, la reconstrucción ha costado un mínimo de 580 millones de euros. De acuerdo con los planes originales, el Bolshói debería haber sido reabierto en 2008, pero las obras se prolongaron por problemas en los cimientos. En 2009, una inspección del tribunal de cuentas de la Federación Rusa reveló que los gastos habían sido inflados artificialmente casi 16 veces más de lo planeado y la Fiscalía de la Federación Rusa inició una investigación criminal.

En la reconstrucción han intervenido numerosas empresas extranjeras con experiencia en la modernización de otros escenarios insignes como La Scala de Milán y el Covent Garden de Londres. La iluminación es alemana, el telón es italiano y las butacas, francesas. La acústica del teatro mejorará gracias a la eliminación del cemento que se encontraba en un espacio hueco pensado originalmente para asegurar la sonoridad de la orquesta. El primer estreno ruso del teatro será la opera Ruslán y Liudmila, del compositor Mijaíl Glinka, el próximo 2 de noviembre, dirigida por Dmitri Chernyakov, y el 18 de noviembre se presentará el ballet La Bella Durmiente, de Piotr Chaikovski en una versión modernizada de la puesta en escena de Yuri Grigoróvich.
La primera compañía extranjera será la orquesta y coro de La Scala bajo la dirección de Daniel Barenboim. Sin embargo, el primero en comprobar la acústica fue el tenor Placido Domingo que el 20 de julio cantó unos fragmentos de un aria de La dama de picas, de Chaikovski sobre el escenario. Tanto para Domingo como para Iksánov, esto equivale a la inauguración de hecho del teatro. Domingo podría intervenir brevemente en la gala inicial, si se lo permiten sus compromisos internacionales. El tenor que cantó por primera vez en el Bolshói en 1975, fue condecorado el viernes por el presidente Medvédev con la Orden de la Amistad. Domingo está estos días en Moscú como presidente de Operalia, la competición de ópera que este año se celebra en la capital rusa.

Como el original

Obra del arquitecto Joseph Bové, el Bolshói se inauguró en 1825, y desde entonces ha sufrido diferentes restauraciones y alteraciones. La reconstrucción que ahora finaliza pretende recuperar los rasgos iniciales del edificio y dotarlo de nuevas tecnologías. El Bolshói comenzó a degradarse en 1890, cuando la canalización del vecino río Neglinka hizo que los territorios vecinos se secaran y afectó a los cimientos que comenzaron a resquebrajarse, explicó Sídorov. “Mi principal preocupación ha sido si el edificio se conservaría o se hundiría”, manifestó a su vez Iksánov, refiriéndose a las laboriosas obras para dotar al teatro de unos cimientos permanentes.

Tras las obras, el Bolshói ha duplicado su superficie y cuenta ahora con seis pisos subterráneos debajo de la plaza del Teatro. Además de recuperar algunos espacios antes relegados, el local ha sido dotado de una nueva sala para conciertos de cámara, así como de aparcamientos, espacio para almacenes, y una plataforma-ascensor en el hueco de la orquesta.

Además, se ha ampliado el escenario y se ha dotado a este de un nuevo sistema mecánico que permite inclinarlo para espectáculos de danza. Iksánov dijo estar muy satisfecho del nuevo sistema de iluminación, que, según él, cubre de forma óptima todo el escenario. El teatro tiene ahora capacidad para 1760 espectadores y otros 100 suplementarios, dependiendo de la posición del escenario. Esta capacidad es algo inferior a los 2 mil 500 espectadores de la época soviética.
El País

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