Domingo, 12 de Octubre 2025
Cultura | El Joven Ballet de Jalisco celebra hoy su tercera clase

Dariusz Blajer, feliz en la compañía ''reloaded''

El Joven Ballet de Jalisco celebra hoy su tercera clase; temporadas fijas y funciones infantiles, son algunos proyectos

Por: EL INFORMADOR

El bailarín y coreógrafo polaco visualiza ya el futuro de esta compañía que aspira a alcanzar un alto nivel técnico e interpretativo. EL INFORMADOR /

El bailarín y coreógrafo polaco visualiza ya el futuro de esta compañía que aspira a alcanzar un alto nivel técnico e interpretativo. EL INFORMADOR /

GUADALAJARA, JALISCO (17/AGO/2013).- Dariusz Blajer se ha ganado la fama de ser un hombre duro, lo que puede ser bueno para la nueva faceta de la Compañía de Danza Clásica y Neoclásica de Jalisco, proyecto que, por cierto, no prosperó pese a ser una de las apuestas de la pasada administración en la Secretaría de Cultura.

Hoy, con Myriam Vachez a la cabeza, el proyecto es —quizá— menos ambicioso y más aterrizado en la realidad, con otro nombre: Joven Ballet de Jalisco, y renovados bailarines: 18 seleccionados. Tras una audición hace un par de meses, la compañía reloaded tendrá hoy su tercera cita para que los integrantes se pongan a tono con su director.

El coreógrafo polaco, radicado en México desde hace poco más de 30 años, asegura sentirse contento por lo que viene, y especialmente por lo que sucede ahora. Casi puede verse un manojo de ideas rondando su cabeza: presentar a finales de año El Cascanueces, invitando (con audición de por medio) a bailarines de diversas edades para completar el elenco; manteniendo temporadas en el Teatro Degollado, con un buen entrenamiento para que los jóvenes puedan bailar bien en el reclinado escenario; y la realización de funciones para niños, a fin de sensibilizarlos en esta maravilla que es la danza.

Así, la danza con todas sus letras, porque Blajer asegura que el Joven Ballet de Jalisco no sólo se concentrará en el clásico, sino que también presentarán coreografías neoclásicas y contemporáneas.

“Sé que la mentalidad del público mexicano es de historias, le gusta más ballets viejos que modernos no entendibles, pero quiero decirles que hay muchos ballets modernos entendibles; voy a tratar de que el público pueda descubrir lo que queremos decir en el escenario. Esto es la flexibilidad de una compañía”.

Después vendrán las presentaciones por diversas ciudades del Estado e incluso el país y fuera de éste, porque esta agrupación no puede quedarse sólo en Jalisco; como las otras (la Compañía Nacional de Danza y el Ballet de Monterrey), debe salir a lucirse allende las fronteras.

También habrá invitaciones para que coreógrafos extranjeros se den una vuelta por acá y propongan algo especial para el grupo; pero eso será cuando “tengamos un nivel de compañía muy respetado por el gremio artístico”.

Pero antes de todos esos proyectos, lo primero es ver de cerca el trabajo de cada uno de los 18 bailarines seleccionados, quienes recibirán un sueldo y serán sometidos a cierto escrutinio, para confirmar su permanencia en la agrupación.

“El principio es un poco dificultoso, comenzamos clase, el periodo de ensayo. Debo descubrir en cada uno su calidad; los vi en una audición, pero ahí no se pueden ver calidades artísticas, interpretativas, incluso el miedo escénico, porque a veces bailan en el salón muy bien, salen al escenario y tiemblan. Entonces todo esto lo vamos descubriendo”.

Dariusz Blajer es optimista y confía en que todo saldrá a pedir de boca: “Escogimos a los mejores y vamos a trabajar con esto”.

—En el proyecto anterior, había quejas porque se había contratado a alguno que otro bailarín que era extranjero.

—Quiero decirlo de una vez: tengo 18 bailarines, no sé de qué religión, color, pasaporte, preferencia sexual. No me interesa. Audicionamos con base en su técnica y talento, y resultó que tengo cuatro extranjeros, tres cubanos (entre ellos una mujer) y un guatemalteco. A mí me interesa que tengan talento y bailen para una compañía mexicana, para el Joven Ballet de Jalisco.

—¿Cómo vas a trabajar con esta agrupación?

—Vamos a tener famosos ballets clásicos, neoclásicos y contemporáneos, para que vean todos los aspectos. También tengo planes de entrar al cariño de los jalisciense con una obra para niños; van a descubrir el ballet, las luces, escenografía, vestuario, música. Creo que es muy viable para la educación de nuestros jóvenes. Si los padres escuchan que es una compañía con un nivel aceptable, bueno y vale la pena, los van a llevar. Vamos a hacer una labor muy difícil, con la perspectiva de hacer nuevo público.

—La vez pasada nos dijeron que habría temporadas en el Degollado, pero no pasó nada. ¿Ahora sí sucederá?

—Es algo que voy a exigir. Pretendo que El Cascanueces tenga una temporada fija; pretendo hacer un ballet de Bella durmiente en el Cabañas, lo mismo hice en México en el Castillo de Chapultepec; tengo derechos de esta obra, entonces puedo ponerla, ubicarla allá una temporada, que se llegue a ver el ambiente antiguo. El Degollado va a ser nuestro teatro, de preferencia y de imagen, porque es bellísimo. Al día de hoy estamos cambiando las clases a un salón con declive como tienen el Degollado para ambientar a los bailarines, porque es siempre un problema si uno ensaya en plano y después va a escenario como el Teatro Degollado que tiene un puente enorme, la gente dice “no puedo girar, no puedo brincar”. Y así no nos darán excusa. Para un bailarín que ha entrenado toda su vida en un salón plano, entrar a un teatro que tiene pendiente, y una pendiente como la del Degollado que es muy fuerte, es muy estresante y dificultoso.

—¿En este Joven Ballet va a haber primeros bailarines y solistas y …?

—No, decidí que vamos a suspender nombramientos como tales, porque perjudica un poco en un grupo tan chiquito. Vamos a presentar los nombres de los bailarines en orden alfabético. Su diferencia va a estar en sus sueldos, unos van a ganar más, otros menos. Todos son bailarines profesionales de alto nivel.

—Tienes fama de ser súper exigente, ¿esto te ayuda?

—Creo que debemos ser exigentes para lograr algo. Todos me han dicho, “en la Compañía Nacional tal…”, porque exigía. Pero quiero decir que la compañía llegó a un alto nivel. Tomar café o tomar cerveza es muy a gusto, yo puedo tomar café y cerveza, pero después de trabajar.  El trabajo es dedicación 100 por ciento. Un bailarín es un como un gimnasta. Y si va a la función debe ser como si fuera al campeonato mundial. Mi nivel de bailarín en función no debe bajar de 85% de su capacidad; si baja es un mal bailarín y yo estoy mal. El bailarín debe llegar a una constancia, como un deportista. No pueden abandonar clase, no pueden no hacer ensayo.

En El lago de los cisnes un bailarín sale y carga a la bailarina ligerito y sonríe; carga a una bailarina en toda la función 20 veces, significa una tonelada y debe cargarla con una sonrisa, es pan dulce; entonces debo prepararlos para esto. El público ve eso y dice “qué ligereza, qué belleza”, no pueden ver esta dificultad. Soy exigente porque no permito fallas en el escenario. Nos preparamos toda la vida para este trabajo.

—¿Estás feliz?


—Sí, muy feliz, porque es un reto enorme, un reto que me excita; me da una enorme satisfacción mostrar que Jalisco puede dar una buena compañía. Ojalá que se quede para siempre esta compañía a un nivel alto y que después haya tres compañías en México de alto nivel.

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