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Cultura | Expone 200 nuevas obras inspiradas en los tesoros de un naufragio de hace dos mil años

Damien Hirst se juega su prestigio en Venecia

El británico expone 200 nuevas obras inspiradas en los tesoros de un naufragio de hace dos mil años
Obra. 'El demonio con un cuenco', en el Palazzo Grassi, de Venecia. EFE /

Obra. 'El demonio con un cuenco', en el Palazzo Grassi, de Venecia. EFE /

VENECIA, ITALIA (08/ABR/2017).- El “niño terrible” del arte contemporáneo, el artista británico Damien Hirst, se juega su carrera en Venecia con una exposición descabellada de 200 nuevas obras inspiradas en los tesoros de un naufragio de hace dos mil años.

El ambicioso proyecto de Hirst, que mantuvo casi una década en total secreto, es el fruto de nueve años de trabajo, y se puede admirar en las 55 salas de las dos prestigiosas sedes de la Fundación Pinault en Venecia, el Palacio Grassi y el Museo de la Punta de la Dogana, propiedad del multimillonario francés François Pinault.

Bajo el título “Tesoros del naufragio de La Increíble” y a través de imponentes esculturas, bustos y decenas de obras, Hirst cuenta la leyenda de una enorme nave, La Increíble, que se hundió entre el siglo I y el II en la costa de África con un cargamento de valor incalculable.

En las bodegas de ese barco, cubiertas por siglos de lecho marino, han descubierto un verdadero tesoro: la Esfinge de Egipto, estatuas griegas, colosos de bronce, oro, joyas y armas en abundancia.

El tesoro hundido, localizado en el fondo del océano, fue extraído de las profundidades por medio de supuestas excavaciones subacuáticas, cuyos vídeos se proyectan en la exposición.

En Venecia se puede contemplar el gigantesco fruto ficticio de esa pesca milagrosa, con objetos cubiertos por capas de algas endurecidas, de coral o conchas, las huellas que el mar ha dejado a lo largo de los siglos.

La mitología inventada por Hirst es sorprendente e incluye faraones, bustos, armaduras, jarros, puñales, cubiertos, elmos, budas, cabezas de mármol, minotauros y hasta un Mickey Mouse.
 
La ambigüedad

“El visitante no debe saber si las obras permanecieron dos mil años en el fondo del mar o si son el resultado de la imaginación del artista. La ambigüedad debe dejar espacio para los sueños”, explicó Martin Bethenod, director de Palazzo Grassi y la Punta della Dogana. “Hay varios niveles de interpretación, los cuales se superponen y dan riqueza y complejidad al proyecto”, asegura.

Artista de la finitud, Damien Hirst, de 51 años, considerado el artista vivo más rico del Reino Unido, llegó a un punto de inflexión en su espectacular carrera, iniciada en la década de 1980 explorando la relación entre el arte y la muerte.

Ya en la década del 90 su obra provocaba y escandalizaba. Alcanzó fama en todo el mundo por una serie de obras en las que conservó animales en formol. La obra más conocida de esa serie es The Physical Impossibility of Death in the Mind of Someone Living (La imposibilidad física de la muerte en la mente de algo vivo), un tiburón tigre conservado en una vitrina transparente.

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