Martes, 21 de Octubre 2025
Cultura | Cuarto concierto de la OFJ

Atreverse con Mahler

La Orquesta Filarmónica de Jalisco rinde tributo al compositor en el centenario de su muerte con la Quinta Sinfonía

Por: EL INFORMADOR

La OFJ tenía más de dos décadas sin interpretar la pieza de Mahler, para algunos músicos fue su primera vez.S. NÚÑEZ  /

La OFJ tenía más de dos décadas sin interpretar la pieza de Mahler, para algunos músicos fue su primera vez.S. NÚÑEZ /

GUADALAJARA, JALISCO (13/MAR/2011).- Mahler es difícil de tocar… y de escuchar. Por eso está muy lejos de ser uno de los “caballos de batalla” en los repertorios de las orquestas. En el caso de la Filarmónica de Jalisco, su Quinta Sinfonía, incluida en el cuarto programa del ciclo “Música Acuática” so pretexto del centenario de la muerte del compositor (18 de mayo de 1911), fue una novedad para los propios músicos: puesto que habían transcurrido alrededor de 22 años desde la anterior interpretación, la mayoría de ellos la tocaba por vez primera. Además, por las dimensiones y, sobre todo, por la complejidad de la obra, ni siquiera se consiguió ensayarla íntegra una sola vez.

El hándicap para la OFJ, en esas condiciones, era considerable. Sin embargo, la versión que disfrutó el público que el viernes casi llenó la sala y los palcos del Teatro Degollado, fluctuó entre lo aceptable, dadas las circunstancias, y lo excelente. Por supuesto, no había punto de comparación con los paradigmas (las de Claudio Abbado o Simon Rattle con algunas de las mejores orquestas europeas, verbigracia); empero, es de justicia decir que la batuta de Leonardo Gasparini, director titular interino, compensó las desventajas con un conocimiento profundo y una lectura pulcra de la partitura.
Las dificultades para la interpretación –demasiada tinta en los pentagramas, demasiadas anotaciones con letra pequeña al calce, un discurso musical seductor aunque desprovisto de una línea melódica evidente– se subsanaron, desde el pódium, con un manejo magistral de los matices. Gasparini supo poner los acentos donde se requerían: donde el mismo Mahler decidió ponerlos.

Así, aunque hubiera los inevitables pintitos en el arroz (asperezas, ocasionales disonancias y una que otra estridencia, especialmente a cuenta de los metales), hubo pasajes resueltos más que gallardamente. Por ejemplo, la entrada masiva de las cuerdas en el primer movimiento; la sonoridad (típicamente mahleriana) de toda la masa orquestal en el segundo; el equilibrio de cuerdas y metales en el tercero; la tersura tímbrica y rítmica del celebérrimo adagietto –la parte más conocida de la obra–, con las cuerdas bien moduladas, y el contrapunto lírico del arpa, impecable.

Además, si de ordinario era temible la sección de cornos de la OFJ, esta vez –con personal renovado, también eso hay que decirlo– fue sobresaliente, especialmente en el Rondó-Finale. En el reparto de “estrellitas en la frente”, a ese grupo correspondió, con entera justicia, lo mejor de los aplausos.
Cabe suponer que la repetición, este mediodía, a partir de las 12:30 horas, después del “ensayo” del viernes y algunas observaciones entre los propios músicos, será una versión corregida y mejorada. Que así  sea… porque no todos vivirán para volver a tocar –o a oír– esa obra en el Degollado.

EL INFORMADOR/ Jaime García Elías

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