Lunes, 28 de Noviembre 2022
Cultura | El chileno asegura que el hunor gráfico tiene un lenguaje universal

Alberto Montt, hacia la inmortalidad del humor

El chileno asegura que el hunor gráfico tiene un lenguaje universal

Por: EL INFORMADOR

Montt refirió que la decisión de entregarse al oficio de viñetista radica un poco en la historia de 'Quino'. EL INFORMADOR / J. Mendoza

Montt refirió que la decisión de entregarse al oficio de viñetista radica un poco en la historia de 'Quino'. EL INFORMADOR / J. Mendoza

GUADALAJARA, JALISCO (07/DIC/14).- Puede que gusten o no. Puede que sean chistosas o no, pero las viñetas de Alberto Montt se han ganado un lugar en el legado de los grandes ilustradores del humor gráfico contemporáneo de América Latina.
 
El chileno que acaparó la atención con "Dosis diarias" asegura que el humor gráfico tiene un lenguaje universal que, más que ofrecer un dibujo bonito, permite compartir ideas y reflejar la situación de las sociedades, tomando elementos, que de alguna u otra forma, se identifican con la forma de vida y de pensar de países distintos entre sí, desde los sudamericanos hasta México.
 
Durante la presentación del segundo volumen de "Dosis diarias" (Editorial Sexto Piso), el caricaturita tapatío, Trino Camacho, halagó el impacto que Montt ha conseguido desde las redes sociales hasta brincar e instalarse en los medios impresos mexicanos, en señal de que su perspectiva gráfica se acuña imparablemente en el gusto de los lectores.
 
Montt refirió que la decisión de entregarse al oficio de viñetista radica un poco en la historia de Joaquín Salvador Lavado "Quino", de quien siempre ha admirado la inmortalidad que brindó a sus personajes como "Mafalda", que a pesar de que solamente la dibujó por 10 años entre los años 60 y 70, cada década encuentra una referencia, realidad y vigencia sobre el discurso que el argentino adoptó para mofarse, criticar y reflexionar sobre la injusticia, el desempleo, la defensa de los derechos humanos y la niñez, la libertad de expresión y el desequilibrio político, por ejemplo.
 
"Hay viñetas que tardan en hacerse 42 años y 42 minutos porque es toda una historia lo que está detrás, no es solamente un muñequito que está hablando en un contexto o formato. El humor debe ser una sorpresa, un cambio de ánimo, como denuncia y en Latinoamérica es completamente brutal. Creo que en México y en Argentina se ha hecho la meca de ésto", expresó el chileno.
 
Si bien Montt opta por no dedicar sus viñetas hacia el camino político, Trino destaca la versatilidad que tiene para replicar, a su estilo, personajes universales que son guiados por un complemento literario lleno de metáforas que se mofan de sus propias limitaciones o el carácter que la sociedad ha puesto en ellos.
 
"Estos personajes universales checan muy bien con el humor en general del tema más social, diferente al que es el político aunque tengan muchas referencias detrás. Lo que hace Montt con sus tiras es reflejar lo que es un poco el alucine y la pachequez entre el diablo", expresó el creador de "El santos".
 
Autocrítica ante todo
 
Montt añadió que todo humorista gráfico debe contar con autocrítica sobre su trabajo, pero también no confiarse ante la avalancha de comentarios positivos o por el contrario intimidarse ante esos lectores que consideran que la gracias y la creatividad se esfuman ante el poco sentido que encuentran en cada nuevo trabajo.
 
"Si tienes 50 mil lectores es obvio que un porcentaje, por estadística, le va a gustar el peor chiste. Eso te va compensando el día a día. A veces haces algo que es pésimo y te dan like y piensas si realmente eres bueno, porque si les gustó esto puedo hacer cualquier cosa y termina siendo contraproducente".
 
El chileno puntualizó en el trabajo personalizado que hace de su trabajo y evitar caer en la tentación de seguir fórmulas, chistes y estilos que han funcionado en otros caricaturistas.
 
"Yo coloreo las tiras, las dibujo, las pienso. A uno no le gusta hacer cosas de otro, te gusta hacer tu propio material, esa es parte del juego. Yo hago el proceso entero. Mi manera de trabajar no tiene dead-line (fecha de entrega), no hay momento en el que yo tenga que entregar una tira (a alguien más), porque la hago para mí. Hay días que son estupendos y durante la ducha se te ocurren cinco viñetas, y hay semanas en las que no hay nada".
 
EL INFORMADOR / NORMA GUTIÉRREZ

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