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Cultura | Cultura. Una referencia obligada en la ciudad

Adiós a la mirada crítica del arte

Muere José Luis Meza Inda, periodista que marcó época al retratar el devenir cultural tapatío
Retrato cultural. José Luis Meza Inda deja un legado de 48 años de trabajo periodístico. EL INFORMADOR / ARCHIVO

Retrato cultural. José Luis Meza Inda deja un legado de 48 años de trabajo periodístico. EL INFORMADOR / ARCHIVO

GUADALAJARA, JALISCO (14/JUN/2016).- La referencia obligada de la crítica de arte en la ciudad, José Luis Meza Inda, falleció el domingo a la edad de 79 años, debido a complicaciones médicas. Comenzó a laborar en EL INFORMADOR en 1961, en la época en que Juan Fernando Zuloaga era el editor y tuvo como compañeros de redacción a los periodistas Víctor Hugo Lomelí Suárez, Enrique Aceves “Latiguillo”, Luis Sandoval Godoy, Juan Narváez y Pedro Antonio Torres, entre otros.

Estudió en el Seminario de Guadalajara Humanidades y al concluir su formación académica entró al periódico donde tenía distintas asignaciones hasta que se estableció como reportero de cultura; con el paso del tiempo se especializó en artes plásticas, reseñando exposiciones y haciendo crítica.

En el texto “La década trascendental” señala sus orígenes en el periodismo: “Llegué yo a las puertas de este periódico (EL INFORMADOR), recomendado por mí mismo, y sin más me presenté a quien entonces era su joven Jefe de Redacción, Eduardo Álvarez del Castillo (q.e.p.d.), nieto predilecto de don Jesús y le dije que había concluido mis estudios de Humanidades y Filosofía en el Seminario, que me gustaba escribir y que quería trabajar aquí”.

Durante más de 48 años de trabajo periodístico Meza Inda se caracterizó por “retratar” el quehacer cultural de la ciudad con el suplemento dominical en las páginas de EL INFORMADOR, que contó con las mejores plumas de la época. Él se especializó en artes plásticas, era un asiduo visitante de exposiciones, fue testigo de la evolución del arte en la ciudad y de sus creadores. Sus críticas y reseñas eran el punto de referencia para el circuito artístico de la ciudad. A muerte de Víctor Hugo Lomelí heredó la columna de libros, donde dio cuenta de la producción editorial de los autores locales.

Amigo de andanzas culturales y compañero este diario, Luis Sandoval Godoy en su libro “Diálogos al atardecer”, recuerda el origen del suplemento cultural “…nació entre las cuestiones de impulso y mejoría del periódico, el proyecto de crear una sección dedicada a la cultura en todas sus manifestaciones. Por supuesto se pensó en las aportaciones de los presentes, cada uno desde su afición o su campo de acción”.

Martín Almádez ex presidente del CECA también recuerda la labor del periodista: “En 1996 recibí una invitación de parte de José Luis Meza Inda para publicar en lo que se llamó Tapatío Cultural. Meses después lo conocí al recibirme en su oficina. Le confesé que lo leía desde hacía muchos años, pero (yo no era yo el único) creía que su nombre al pie de filosas y bien sustentadas críticas de arte, era una especie de firma de la ‘redacción’, dado que nunca se veía en las tertulias o inauguraciones ni ningún tipo de reunión artístico-cultural. Él me confesó, con su huraño acento, que creía que yo era un hombre de edad muy mayor por aquellos temas de interés en la escritura que le enviaba. Compartí con él un ambiente de cortesía y muy distinguido humanismo, al que contribuyó gente como Luis Sandoval Godoy, Víctor Wario y Jaime García Elías. A Meza Inda lo recordaremos siempre de la mejor manera, como se honra la memoria de los mejores hombres”.

Así lo recuerdan

Otro de sus compañeros en la redacción de EL INFORMADOR fue Jaime García Elías, quien así lo recuerda: “Me tocó hacer los ‘pininos’ en el semanario La Época, fundado por Agustín Yáñez y luego dirigido por Pedro Vázquez Cisneros. En el tiempo Guillermo Ruiz Vázquez y el subdirector Luis Sandoval Godoy. Tuvo una larga carrera como crítico de pintura, es el periodista que más ha escrito sobre el tema aportando a la comunidad cultural. José Luis era un personaje un poco retraído, no muy sociable, no se daba mucho a aparecer en eventos sociales, era casi invisible donde se presentaba, pero básico para entender la cultura en la ciudad”.

“Siempre fue el ideal de don Jorge Álvarez del Castillo que esta publicación fuera punto de reunión y encuentro, proyección y difusión de los quehaceres culturales de esta ciudad y de este Estado, colaboradores entre los cuales hubo muchos que, por su reconocida calidad, dejaron histórica y permanente huella en estas páginas y fueron parte substancial de tan fructífero empeño”, expresaba José Luis Meza Inda sobre su suplemento cultural, que a su muerte se convierte en el mayor legado para la sociedad tapatía.

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