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EL INFORMADOR/Archivo
Jalisco

A la vanguardia en innovación

Los avances tecnológicos impactan en la calidad del diario como producto terminado

Parte del liderazgo de EL INFORMADOR en sus primeros 100 años recae en el proceso industrial necesario para producir un diario con la más alta calidad todos los días. Uno de los personajes clave para entender la importancia de este proceso es el ingeniero Ignacio Zuloaga, quien durante casi cuatro décadas fue el responsable de dar soporte a los sistemas del diario.

Son vastas las experiencias que el ingeniero Zuloaga puede contar sobre las cuatro diferentes etapas que le tocó vivir, pero en todas reconoce que EL INFORMADOR ha estado siempre a la vanguardia en el país en cuanto a los procesos de formación y producción; e incluso recuerda que en la década de los ochenta el sistema editorial existente ya utilizaba software “de una empresa que le hacía cosas a la NASA”.

A su voz se suma la del ingeniero Luis Bodart, quien a la fecha es el coordinador de producción de esta casa editorial.

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Podemos distinguir cuatro etapas de producción de EL INFORMADOR durante los 100 de su existencia: la primera, el sistema en caliente con linotipo; la segunda, el sistema en frío en cinta perforada; la tercera, el sistema cerrado con las primeras computadoras y, finalmente, la etapa digital en la que estamos inmersos.

La etapa en caliente

La primera etapa, en caliente, se empleó durante más de medio siglo, de 1917 hasta 1973. Los textos llegaban entonces por telegrama, por teletipo, en letras mayúsculas y sin composición, para luego ser “punteados” (corregidos) por los cablistas. En tanto, las notas locales se escribían en máquina.

Luego todo era entregado a los operadores del linotipo para armar las líneas de metal, para formar los textos de las notas informativas y para los anuncios. Con los tipos móviles se armaban las “cajas” de metal o de madera para los encabezados y las notas.

Una vez armada la página, se preparaba un troquel en cartón húmedo con la forma del tambor de la prensa, para inyectarle plomo y así obtener la pieza de impresión. Con estas placas la rotativa imprimía directo en el papel por ambos lados.

Francisco Mendivil acomoda una placa de fundición en la famosa prensa “La Manuelita”. EL INFORMADOR/Archivo

Respecto a las imágenes, éstas se procesaban con las técnicas tradicionales del revelado e impresión de la película fotográfica en blanco y negro. Las fotografías nacionales e internacionales se recibían por radio y también se imprimían en papel fotosensible. Con estas imágenes impresas en papel se generaban los grabados en metal con los tonos adecuados para la impresión.

La etapa en frío

Se recortaban las palabras y se pegaban, y los anuncios eran hechos a mano. Era un trabajo completamente artesanal

La segunda etapa, en frío, empleada de 1973 a 1979, se caracterizó por contar con un sistema de captura para obtener el cuerpo de las notas entregadas a través de una cinta perforada.

Junto con otras cuatro personas, el ingeniero Ignacio Zuloaga formó parte del primer equipo responsable de instalar, dar mantenimiento y supervisar el funcionamiento de los primeros sistemas editoriales a partir del IBM 1130.

Con la maestría de quien dominó estos procesos por 38 años, “Nacho” Zuloaga explica con simplicidad el proceso para llevar el texto de un escrito simple al periódico: “Había una máquina donde perforaba la cinta corrida (la manera de dar instrucciones al sistema sobre los caracteres), había otra lectora de cinta perforada, alimentábamos a la IBM y ella nos devolvía otra cinta perforada pero ya justificada (...). Esa última se metía en una máquina llamada ‘fotón’ que fotografiaba en un magacine ancho de papel fotográfico y cuando lo sacabas lo revelabas...”.

Los textos ya revelados se convertían en tiras de texto que servían luego para el armado de originales mecánicos en unas mesas de luz, que sustituyeron al antiguo sistema de formación con metal, es decir, se cambió el metal por el papel y la madera por cristal y luz.

“Se recortaban las palabras y se pegaban, y los anuncios eran hechos a mano. Era un trabajo completamente artesanal”, recuerda el ingeniero Luis Bodart.

“Fue un cambio de tecnología abismal. Quienes usaban la máquina en caliente veían la máquina nueva y decían ‘¿eso qué será?’. Fue un parteaguas”, explica el ingeniero Bodart.

Primeras computadoras

A partir de 1979 se integraron las computadoras al área de redacción. Los textos e imágenes llegaban por satélite. En estas primeras computadoras los reporteros capturaban sus notas y los fotógrafos integraban sus imágenes.

Añejas. En las primeras computadoras se empezaron a hacer las labores de la redacción. EL INFORMADOR/Archivo

El armado de las páginas se empezó a hacer también por computadora en terminales que dependían de una máquina central. En la década de los ochenta hubo constantes cambios de sistemas editoriales, principalmente de la marca Harris.
 

Asimismo, el proceso de fotomecánica tuvo que adecuarse a la nueva tecnología. Las páginas empezaron a procesarse por fotocomponedoras que generaban directamente los negativos, dejando atrás el trabajo de la mesa de luz.  Ahora lo que se veía hasta antes de llegar al servidor eran tiras perforadas, pero en esta etapa, por primera vez, los editores pudieron ver los caracteres en monitores.

Se hizo un cableado por todo el periódico (...) había unas canaletas en el edificio

Las innovaciones tecnológicas impactaron más allá de la parte informativa del periódico, pues incluso se mejoró el armado del aviso de ocasión y se requirieron incluso adecuaciones físicas. “Se hizo un cableado por todo el periódico (...) había unas canaletas en el edificio, por toda la redacción y por el departamento de aviso”. 

El sistema abierto

Iniciada en 1998, en esta etapa convergen anuncios, fotos y textos en formato digital, casi en el momento de los acontecimientos.

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Además, esta es la época del color, que se usa más que en años anteriores, con lo que aumenta el atractivo de los contenidos periodísticos.

“Antes el periódico era prácticamente blanco y negro, el color que había era un puntito, un logotipo”, recuerda el ingeniero Bodart.

Los editores eligen la información de las agencias y demás fuentes de contenidos, en tanto que los reporteros locales escriben sus notas en el procesador de textos de su computadora portátil o dispositivo móvil.

El método de paginación automatiza en gran medida los procesos del armado. El redactor prácticamente escribe sobre la página, la pre-prensa es casi automática. Se pueden ver las páginas en el monitor casi como se verán ya impresas.

Tomando como base los archivos informáticos creados en los departamentos de redacción y diseño “un láser imprime sobre la placa de aluminio y de ahí pasa al revelado, que quita las partes donde el láser no tocó, creando un positivo”, dice el ingeniero Bodart.

Las nuevas tecnologías han dado velocidad al proceso de impresión. EL INFORMADOR/Archivo

Finalmente, el personal de prensas se encarga de montar las placas en los tambores para que entinten las mantillas, que imprimen el papel.

“Para imprimir se aplica agua a la placa y después tinta”, explica el ingeniero Bodart. “La parte que imprimió el láser queda repelente al agua, es aceitosa. El rodillo que aplica agua pega primero, después el de la tinta y luego va a la mantilla; el agua no deja que la tinta se deposite donde no debe”.

El trabajo en prensas está más tecnificado y automatizado. Se termina un rollo de papel y la rotativa no para, la tinta es suministrada de forma automática, y el periódico impreso, doblado, cortado y vuelto a doblar, es entregado desde temprana hora a los repartidores para hacerlo llegar al lector.

Este artículo forma parte de la edición conmemorativa de los 100 Años de EL INFORMADOR. El resto de los contenidos especiales están disponibles en ESTE ESPACIO y también puedes consultar la versión hojeable digital PULSA AQUÍ.