Domingo, 14 de Junio 2026
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Papá, prepara la maleta

Entre viñedos y paisajes de montaña, estos destinos ofrecen la oportunidad de cambiar los regalos tradicionales por recuerdos que perduran
 

FaustoSalcedo

El Día del Padre está a la vuelta y este año se celebrará el domingo 21 de junio. Esta fecha suele celebrarse alrededor de una mesa, con una comida familiar o una reunión que se repite año con año. Sin embargo, cada vez más familias aprovechan la fecha para regalar algo distinto: tiempo compartido. Un viaje de fin de semana, una escapada por carretera o unos días fuera de la rutina pueden convertirse en una experiencia que permanece mucho más tiempo que cualquier obsequio material.

México ofrece destinos capaces de adaptarse a distintos tipos de viajeros. Hay padres que prefieren caminar durante horas entre montañas, otros que disfrutan recorrer museos, algunos buscan el descanso frente al mar y otros encuentran felicidad en una copa de vino o en una mesa bien servida. Pensando en esos perfiles, estos cinco destinos reúnen algunas de las experiencias más atractivas para celebrar el Día del Padre.

Las Barrancas del Cobre son el sitio ideal para quienes gustan de la adrenalina. ESPECIAL

Aventura entre cañones y montañas

En el corazón de Chihuahua, las Barrancas del Cobre despliegan uno de los paisajes más impresionantes de América del Norte. El sistema de cañones supera en extensión al Gran Cañón estadounidense y ofrece escenarios que parecen extenderse hasta el horizonte. La puerta de entrada para muchos viajeros es Creel, un Pueblo Mágico rodeado de bosques de pino, formaciones rocosas y comunidades rarámuri que han habitado la región durante siglos.

La experiencia combina naturaleza y movimiento. Los visitantes pueden recorrer senderos, utilizar tirolesas, cabalgar por caminos serranos o detenerse en algunos de los miradores más espectaculares del país. A ello se suma el recorrido a bordo del Ferrocarril Chihuahua al Pacífico, conocido como El Chepe, una de las rutas ferroviarias más famosas de México.

El Parque de Aventuras Barrancas del Cobre ofrece algunas de las actividades más buscadas por los viajeros, desde circuitos de puentes colgantes hasta una de las tirolesas más largas de Latinoamérica. También existen recorridos guiados hacia cuevas habitadas por comunidades rarámuri, experiencias que permiten comprender mejor la relación entre la población local y este territorio montañoso.

Durante el amanecer y el atardecer, los cañones adquieren tonalidades rojizas y doradas que transforman el paisaje. Es un destino pensado para quienes disfrutan explorar juntos, compartir actividades al aire libre y descubrir escenarios que difícilmente se olvidan.

Valle de Guadalupe. Destino ideal para los amantes del vino. ESPECIAL

Viajar a través del sabor

Para algunos viajeros, conocer un lugar significa sentarse a la mesa. Ensenada y el cercano Valle de Guadalupe han construido una reputación internacional precisamente a partir de esa idea. La región concentra algunas de las propuestas gastronómicas más interesantes de México y se ha convertido en uno de los grandes polos culinarios de América Latina.

La experiencia puede comenzar con mariscos frescos frente al Pacífico y continuar entre viñedos que producen buena parte del vino mexicano contemporáneo. Los recorridos por bodegas, las degustaciones, la cerveza artesanal y los restaurantes de autor forman parte de una oferta que atrae tanto a especialistas como a visitantes ocasionales.

En el Valle de Guadalupe operan decenas de vinícolas que permiten conocer los procesos de producción, recorrer los viñedos y participar en catas guiadas. La región también se ha distinguido por una generación de cocineros que trabajan con ingredientes locales, mariscos de la costa bajacaliforniana y productos agrícolas cultivados en los alrededores.

Más allá de la comida, el paisaje añade otro atractivo. Los viñedos se extienden entre colinas y caminos rurales que ofrecen una imagen distinta del norte del país. Al atardecer, muchas bodegas abren espacios para degustaciones al aire libre acompañadas por vistas panorámicas del valle.

Para los padres que disfrutan descubrir nuevos sabores, conversar durante una larga sobremesa o explorar la relación entre territorio y cocina, pocas regiones mexicanas resultan tan estimulantes.

Huatulco. Este destino ofrece playas para el descanso y para los deportes acuáticos. AFP

El ritmo pausado del Pacífico

Mientras algunos destinos de playa concentran grandes complejos turísticos y una intensa actividad comercial, Huatulco conserva una atmósfera más serena. Ubicado en la costa de Oaxaca, este destino se articula alrededor de nueve bahías que albergan playas de distintos tamaños y características. Algunas invitan al descanso absoluto; otras permiten realizar snorkel, paseos en lancha o actividades acuáticas de baja intensidad.

El mar suele ser el protagonista, aunque la experiencia va más allá de permanecer en la arena. Los recorridos por las bahías permiten descubrir pequeñas calas, áreas protegidas y escenarios donde la naturaleza mantiene un papel dominante. Bahías como Santa Cruz, Chahué, Tangolunda y Cacaluta ofrecen paisajes distintos entre sí. Algunas cuentan con infraestructura turística desarrollada, mientras otras conservan una apariencia casi intacta. Las excursiones marítimas suelen incluir observación de fauna, snorkel y visitas a playas accesibles únicamente por mar.

La sensación general es de tranquilidad. Aquí el tiempo parece avanzar a otro ritmo. Para muchos padres, especialmente aquellos que pasan buena parte del año entre compromisos laborales y responsabilidades cotidianas, esa posibilidad de detenerse y contemplar el océano puede convertirse en el mejor regalo.

Guanajuato. La ciudad ofrece algo difícil de encontrar en otros destinos: descubrir que cada calle conduce a una nueva historia. ESPECIAL

Una ciudad para recorrer sin prisa

Pocas ciudades mexicanas conservan una relación tan cercana con el paseo como Guanajuato. Sus calles estrechas, plazas, túneles y callejones convierten cada recorrido en una invitación permanente al descubrimiento. Basta caminar unos minutos para encontrar un teatro histórico, una antigua casona minera o una plaza donde la vida cotidiana continúa desarrollándose entre edificios centenarios.

El Teatro Juárez, la Alhóndiga de Granaditas y la Universidad de Guanajuato forman parte de los sitios indispensables para cualquier visitante. Por la noche, las tradicionales callejoneadas añaden música, relatos y un ambiente festivo que forma parte de la identidad de la ciudad.

También pueden visitarse el Museo Casa Diego Rivera, el Mirador del Pípila y las antiguas minas que impulsaron la riqueza de la región durante la época virreinal. La ciudad conserva una relación estrecha con la historia de la Independencia mexicana y con el desarrollo cultural del país.

Desde Guadalajara, además, el trayecto resulta accesible para un fin de semana largo, lo que convierte a Guanajuato en una de las opciones más prácticas para quienes desean combinar historia, arquitectura y caminatas urbanas.

Ex Convento de Santiago Apóstol. Ubicado en Cuilápam de Guerrero, Oaxaca, se trata de un conjunto conventual del siglo XVI que quedó inconcluso. ESPECIAL

Historia, arte y tradiciones vivas

Hay ciudades que parecen reunir distintas épocas en un mismo espacio. Oaxaca de Juárez es una de ellas. Caminar por sus calles implica encontrarse con iglesias barrocas, mercados tradicionales, galerías contemporáneas y vestigios de culturas que han marcado la historia de México durante siglos. La ciudad ofrece una experiencia cultural particularmente rica para los padres interesados en la historia, el patrimonio y las expresiones artísticas.

El recorrido puede comenzar en el Centro Histórico, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, continuar en el Museo de las Culturas de Oaxaca; luego, por el Ex Convento de Santiago Apóstol y extenderse hasta Monte Albán, la antigua ciudad zapoteca que domina los valles centrales desde lo alto de una montaña.

A ello se suma una vida gastronómica que forma parte esencial de la identidad oaxaqueña. Moles, tlayudas, mezcal y mercados tradicionales convierten cada comida en una oportunidad para conocer otra faceta de la región.

También vale la pena dedicar tiempo al Jardín Etnobotánico, al ex Convento de Santo Domingo y a los talleres artesanales de poblaciones cercanas como Teotitlán del Valle o San Martín Tilcajete. En pocos kilómetros es posible pasar de una zona arqueológica a un taller de textiles o a una mezcalera familiar.

Para quienes buscan una escapada donde la conversación, la historia y la cultura ocupen el centro de la experiencia, Oaxaca permanece como una de las ciudades más completas del país.

¿Qué destino elegir?

La respuesta depende menos del destino que de la persona con quien se viaja.

Las Barrancas del Cobre son ideales para quienes disfrutan compartir actividades al aire libre y experiencias de aventura. Oaxaca ofrece una inmersión profunda en la historia y la cultura mexicana. Huatulco brinda descanso frente al mar. Guanajuato invita a caminar entre siglos de arquitectura e historias. Ensenada y el Valle de Guadalupe convierten la gastronomía en el eje del viaje.

Sin duda, cualquiera de estos destinos comparte algo fundamental: la posibilidad de crear recuerdos alrededor de la experiencia compartida.

Al final, quizá esa sea la verdadera razón para viajar en el Día del Padre. No se trata únicamente de llegar a un lugar distinto, sino de encontrar tiempo para conversar durante una carretera, contemplar juntos un paisaje o sentarse a una mesa sin prisas. Hay viajes que terminan cuando se regresa a casa. Otros permanecen durante años en la memoria familiar. Este puede ser uno de ellos.