Miércoles, 10 de Junio 2026
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Mundial 2026: Sin visa no hay fiesta

La Selección de Irán ha pasado un auténtico viacrucis migratorio para jugar en Estados Unidos

El Informador

La participación de Irán en la Copa del Mundo ha abierto un debate poco habitual en el futbol internacional: ¿qué ocurre cuando un país anfitrión impone restricciones migratorias a integrantes de una delegación que ya tiene asegurada su participación deportiva?

Aunque los reportes indican que los jugadores y parte del cuerpo técnico iraní han recibido autorización para ingresar a Estados Unidos, algunos miembros de la delegación, incluidos directivos y personal de apoyo, habrían enfrentado dificultades para obtener visas y no tener problemas de movilidad. El caso ha generado cuestionamientos sobre las obligaciones de los países anfitriones y los límites de la autoridad de la FIFA frente a decisiones soberanas de inmigración.

Ante una situación de ese tipo podrían explorarse distintas alternativas, entre ellas negociaciones diplomáticas entre la FIFA, la federación afectada y el gobierno anfitrión; exenciones especiales o permisos extraordinarios de entrada; la reubicación de partidos hacia otras sedes del torneo, especialmente en una Copa del Mundo compartida como la de 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá; o incluso disputas legales y contractuales entre las partes involucradas. Sin embargo, ninguna de estas opciones ha sido puesta sobre la mesa de manera oficial para el caso de Irán.

Por ahora, la controversia parece concentrarse en miembros específicos de la delegación iraní y no en la participación deportiva de la selección. La postura estadounidense ha sido que los jugadores y el personal esencial cuentan con los permisos necesarios para competir, mientras que desde Irán se sostiene que las restricciones a otros integrantes de la delegación contradicen el espíritu de los compromisos asumidos por un país anfitrión.

El caso representa una prueba importante para la FIFA y para el modelo de organización de eventos deportivos globales en un contexto internacional cada vez más marcado por tensiones geopolíticas y controles migratorios más estrictos. Aunque todavía no existe un riesgo inmediato de que Irán quede fuera del Mundial.

Ehsan Hajsafi. El capitán de la Selección de Irán, a su llegada a Tijuana, donde el equipo tendrá su base de operaciones tras las tensiones migratorias con el gobierno de Estados Unidos. AFP/EL INFORMADOR/N. Vázquez

El calvario iraní

4 de junio de 2025. Donald Trump firmó una proclamación con restricciones de entrada a ciudadanos de varios países, con exención para atletas, entrenadores y personal esencial de grandes eventos como el Mundial 2026; aun así, abrió controversia sobre aficionados y personal no esencial.

28 de noviembre de 2025. Irán anunció boicot al sorteo mundialista en Washington, luego de denunciar que Estados Unidos negó visas a integrantes de su delegación, incluidos altos dirigentes federativos.

19 de marzo de 2026. Mehdi Taj, presidente de la Federación Iraní, afirmó que Irán “boicotearía a Estados Unidos, pero no al Mundial”, y buscó con FIFA mover sus partidos a México por seguridad y condiciones migratorias.

9 de mayo de 2026. Irán confirmó que sí jugaría el Mundial, pero exigió garantías de visas y trato para jugadores y cuerpo técnico, especialmente para quienes hicieron servicio militar en la Guardia Revolucionaria.

13 de mayo de 2026. Estados Unidos anunció que suspendería el requisito de fianzas migratorias de hasta 15 mil dólares para ciertos aficionados con boleto mundialista, medida que había generado críticas por afectar a países clasificados.

2 de junio de 2026. La Federación Iraní informó que esperaba recibir visas de México y Estados Unidos esa misma semana; el trámite había obligado a mover su base de preparación de Tucson, Arizona, a Tijuana.

5 de junio de 2026. Un funcionario estadounidense confirmó que los jugadores de Irán recibieron visas para competir en Estados Unidos, aunque no quedó claro si todos los solicitantes de la delegación habían sido aprobados.

6 de junio de 2026. Irán acusó a Estados Unidos de negar visas a miembros “clave” de su cuerpo administrativo y directivo, pese a que los futbolistas ya tenían autorización de ingreso.

9 de junio de 2026. La Federación Iraní denunció que boletos asignados a sus aficionados para partidos en Estados Unidos fueron revocados, en medio de la misma tensión migratoria.

Más polémicas

6 de junio de 2026. El árbitro somalí Omar Artan, designado para el Mundial, fue rechazado al llegar a Miami pese a contar con visa; FIFA confirmó después que no participaría en el torneo.

6 de junio de 2026. El delantero iraquí Aymen Hussein fue retenido casi siete horas en el Aeropuerto O’Hare de Chicago; sí entró al país, pero el fotógrafo de la selección iraquí, Talal Salah, fue rechazado.

Omar Artan. Al árbitro somalí se le truncó el sueño de oficiar por primera vez en su carrera en una Copa del Mundo. AFP

Hay razón de peso para negar entrada

La negativa del Gobierno de Estados Unidos para permitir el ingreso del árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan al país anfitrión del Mundial 2026 continúa generando controversia. Ayer, Andrew Giuliani, director del grupo de trabajo de la Casa Blanca para la Copa del Mundo, aseguró que existió una “razón de peso” para impedir su entrada, aunque evitó revelar detalles sobre el caso.

“Hubo una razón muy sólida por la que, en última instancia, ese árbitro no pudo entrar al país. Apoyo esa decisión”, declaró Giuliani, quien dijo haber consultado directamente a funcionarios de seguridad nacional y control fronterizo.

Artan, considerado uno de los mejores silbantes de África y reconocido como Árbitro Masculino del Año 2025 por la Confederación Africana de Futbol (CAF), estaba llamado a hacer historia al convertirse en el primer somalí en dirigir un partido de Copa del Mundo. Sin embargo, tras aterrizar en Miami el pasado 6 de junio, las autoridades migratorias le negaron el acceso por supuestas “preocupaciones de verificación de antecedentes”.

El árbitro aseguró que fue interrogado durante 11 horas antes de ser enviado de regreso a Estambul, pese a contar con visa vigente y documentación oficial de la FIFA. “Creo que tienen un problema con mi país”, declaró al diario The New York Times.

La FIFA confirmó que no intervino en el proceso migratorio y que Artan quedó fuera del torneo.

La decisión pone fin, al menos por ahora, al sueño que el propio silbante había compartido semanas atrás. “Esto era mi gran, gran objetivo y estoy realmente emocionado”, había dicho al recordar el orgullo de representar por primera vez a Somalia en una Copa del Mundo.

La Selección de Nigeria enfrentó algunas complicaciones de visado de cara al Mundial de 1994. AFP

ANTECEDENTES

No es un fenómeno reciente

Las complicaciones relacionadas con visas y permisos de ingreso no son nuevas en competencias organizadas en Estados Unidos.

Antes de la Copa del Mundo de 1994 existieron preocupaciones respecto a la entrada de delegaciones procedentes de países con relaciones diplomáticas complejas con Washington. Finalmente, todas las selecciones clasificadas pudieron participar sin mayores inconvenientes.

Años después, diversas ediciones de la Copa Oro de la Concacaf registraron retrasos en la emisión de visas para futbolistas de algunos países caribeños, situación que afectó procesos de preparación y llegada a los torneos.

La FIFA no puede intervenir en el control de las fronteras de un país sede de la Copa del Mundo. AFP

SIN PODER DE DECISIÓN

La FIFA, atada de manos en este caso

Cuando un país presenta una candidatura para organizar una Copa del Mundo, el gobierno debe ofrecer garantías formales a la FIFA.

Éstas suelen incluir facilidades migratorias para jugadores, entrenadores y oficiales; acceso para las delegaciones participantes; permisos para árbitros, medios de comunicación acreditados y personal técnico; medidas que faciliten la movilidad de aficionados internacionales; y garantías de seguridad y logística para el correcto desarrollo del torneo. Estas promesas forman parte de los compromisos asumidos durante el proceso de organización y son un elemento central para que la FIFA otorgue una sede mundialista.

“La propia FIFA reconoce que la posesión de boletos, acreditaciones o incluso la participación en eventos vinculados al Mundial no garantiza la obtención de visas ni el ingreso a los países anfitriones, ya que las decisiones migratorias continúan siendo competencia exclusiva de cada Estado”, menciona el máximo organismo del futbol.

Sin embargo, existe una realidad jurídica que ningún contrato con la FIFA elimina: los Estados conservan el control de sus fronteras. Aunque un gobierno se comprometa a facilitar la entrada de participantes vinculados a un evento deportivo, mantiene la facultad legal de negar visas o restringir el acceso por motivos de seguridad nacional, política exterior, sanciones internacionales o legislación migratoria interna. Por ello, la FIFA puede exigir explicaciones, promover negociaciones y ejercer presión institucional, pero no tiene autoridad para obligar a un Estado soberano a admitir a una persona determinada.