La Estación Espacial Internacional vivió un viernes atípico después de que la NASA ordenara a los astronautas refugiarse en sus respectivas naves, mientras un equipo intentaba reparar una vieja fuga de aire en el módulo ruso, aunque finalmente suspendieron el trabajo.Esta fuga no es un tema reciente, según la Nasa, este detalle ya tenía “un tiempo” presente, aunque prefirió mantener a sus astronautas en alerta y preparados para una posible evacuación durante el periodo de reparaciones.Sin embargo, Roscosmos no llegó a iniciar los trabajos a la espera de tomar nuevas mediciones y datos sobre el daño, permitiendo el regreso a la normalidad tras unas dos horas.Aunque este episodio no es común, la NASA advirtió de que la aparición de grietas en el módulo ruso Zvezda, puesto en órbita por Rusia en el año dos mil, es motivo de preocupación para ambas agencias espaciales.Su construcción comenzó en 1998 cuando se unieron en órbita el módulo Unity, de fabricación estadounidense, y el módulo Zarya, de fabricación rusa. En los años posteriores siguieron ensamblándose más módulos, procedentes de siete países o agencias espaciales privadas, hasta alcanzar los 16 que componen actualmente este laboratorio orbital.En total, mide 109 metros de extremo a extremo en los que cuenta con seis dormitorios, dos baños, un gimnasio y paneles solares de mayor tamaño que el avión de pasajeros más grande del mundo. Tiene capacidad para que ocho naves espaciales se conecten a ella simultáneamente.Pese al éxito que ha supuesto, tanto a nivel científico y como ejemplo de cooperación internacional, el laboratorio espacial cesará de operar a finales de 2030, según planes del Gobierno de EU. El objetivo es que la NASA deje de operar su propia estación para que pase a ser el cliente de empresas espaciales privadas que tengan un laboratorio propio en órbita.La agencia espacial justifica esta decisión por el desgaste acumulado de los sistemas de la EEI y sostiene que el retiro de la estación le permitirá concentrar recursos en las misiones de regreso a la Luna y en la futura exploración humana de Marte.La estación será empujada hacia la Tierra para su reentrada controlada en una zona oceánica remota e inhabitada con la ayuda de un vehículo que está en desarrollo, será una nave diseñada específicamente para empujar el laboratorio orbital hacia una reentrada destructiva y controlada en la atmósfera terrestre. La agencia espacial estadounidense ha enfatizado que deorbitar la estación es el método más seguro para concluir este histórico proyecto. Se espera que los restos que sobrevivan a la fricción atmosférica caigan en una zona, conocida como el Punto Nemo, evitando así cualquier riesgo para las áreas pobladas.La primera expedición en habitar la estación espacial llegó en noviembre de 2000, y desde entonces siempre ha estado habitada. Casi 300 astronautas de 26 países han habitado sus módulos, la mayoría de ellos estadounidenses, seguidos por rusos y miembros de las agencias espaciales de Japón y de Canadá.Actualmente cuenta con siete tripulantes: el astronauta de la NASA Chris Williams, los cosmonautas Sergey Kud-Sverchkov y Sergei Mikayev, y los miembros de la Crew-12 de SpaceX, Jessica Meir, Jack Hathaway, Sophie Adenot y Andrey Fedyaev.En el laboratorio espacial, los astronautas realizan sobre todo experimentos en microgravedad que pueden tener un impacto positivo sobre la población terrestre. El desarrollo de tratamientos contra el cáncer o el estudio de la osteoporosis, entre otros, son algunos de los campos a los que las investigaciones en la estación espacial han contribuido en sus casi tres décadas de operación.No obstante, la EEI también cuenta con instrumentos en su exterior que contribuyen al estudio del espacio, como la radiación solar y el clima espacial.Varias empresas privadas tienen planes de crear sus propias estaciones espaciales. Es el caso de Blue Origin, la alianza entre Voyager Space y Airbus, y también Axiom Space, que planea lanzar módulos comerciales a la EEI que puedan permanecer en el espacio una vez esta sea desmantelada.Entre tanto, la estación espacial china Tiangong (en español, Palacio Celestial), cuya construcción concluyó en esta década, seguirá operando en órbita y actualmente cuenta con una tripulación de tres astronautas chinos.TG