Un exconductor de la radio pública estadounidense demandó a Google y a su matriz Alphabet Inc. al acusarlas de utilizar su voz sin autorización para entrenar el asistente de inteligencia artificial NotebookLM.El periodista David Greene, quien fue presentador del programa Morning Edition de NPR, interpuso la demanda ante el Tribunal Superior de California en el condado de Santa Clara. En el documento legal sostiene que su voz habría sido empleada “para desarrollar, entrenar y perfeccionar” el sistema de generación de audio del producto, sin su consentimiento.Según la querella, Greene comenzó a sospechar en el otoño de 2024, cuando colegas y conocidos le preguntaron si había autorizado el uso de su voz en una herramienta que ofrecía resúmenes informativos en formato podcast dentro de NotebookLM. El periodista asegura que no solo percibió un timbre “muy similar” al suyo, sino también patrones específicos de entonación, pausas y énfasis que —afirma— forman parte de su estilo personal de narración.Para sustentar la acusación, el demandante contrató a una firma forense especializada en análisis de voz. De acuerdo con la demanda, el estudio arrojó una coincidencia de entre 53 % y 60 % en una escala que va de -100 % a 100 %, lo que, según sus abogados, sugiere una probabilidad significativa de que su voz haya sido utilizada para entrenar el modelo.En declaraciones recogidas por medios estadounidenses, Google negó categóricamente la acusación y aseguró que la voz masculina empleada en el producto no corresponde a Greene ni fue creada a partir de sus grabaciones. La empresa ha defendido que sus herramientas de inteligencia artificial se desarrollan con datos y muestras obtenidas de manera legal y conforme a sus políticas de uso.El caso se suma a una creciente ola de litigios en EU relacionados con el uso de contenidos protegidos para entrenar sistemas de inteligencia artificial. Actores, músicos, escritores y medios de comunicación han cuestionado que sus obras, imágenes o voces sean utilizadas sin licencia o compensación.En particular, la clonación o recreación digital de voces ha abierto un debate sobre derechos de imagen, propiedad intelectual y consentimiento, en un momento en que las herramientas generativas permiten producir audios hiperrealistas capaces de imitar con precisión a figuras públicas.La demanda presentada en California —estado donde Alphabet tiene su sede— podría sentar un precedente relevante sobre hasta qué punto las compañías tecnológicas pueden emplear material existente para entrenar modelos de IA y qué protecciones legales amparan a periodistas y creadores frente a la reproducción sintética de su identidad vocal.TG