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Martes, 23 de Octubre 2018

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Tablero electoral (II)

El panorama político en Jalisco puede moverse al ritmo de las decisiones que se tomen en el ámbito nacional
 

Por: Enrique Toussaint

En las últimas dos elecciones presidenciales, Jalisco ha sido el semillero de votos que empujó a Felipe Calderón y a Peña Nieto a Los Pinos. EL INFORMADOR/ J.LÓPEZ

En las últimas dos elecciones presidenciales, Jalisco ha sido el semillero de votos que empujó a Felipe Calderón y a Peña Nieto a Los Pinos. EL INFORMADOR/ J.LÓPEZ

En la primera entrega analizábamos cinco factores que tendrán impacto sobre el resultado electoral de julio del próximo año en Jalisco: las alianzas, empezando por el posible acuerdo PAN-MC; si Alfaro sigue siendo un imán de votos o si la toma de decisiones en Guadalajara le pudiera significar un desgaste; si el gobernador, evaluado positivamente en muchas encuestas, puede detener la caída electoral del PRI; cómo influirá la presencia estatal de Pedro Kumamoto como aspirante a ser senador independiente, y qué tanto los partidos políticos podrán mantener la cohesión interna. En esta segunda entrega, añadimos cuatro factores más que serán de relevancia.

El efecto Andrés Manuel López Obrador. Pare el tabasqueño, Jalisco nunca ha sido el paraíso de los votos. En 2006, sólo medio millón de jaliscienses optaron por AMLO y en 2012 la cifra estuvo por debajo de los 800 mil votos. Por el contrario, tanto en 2006 como en 2012, Jalisco ha sido semillero de votos para el rival del tabasqueño. Hace 11 años, los votos en Jalisco fueron fundamentales para la victoria de Felipe Calderón. Hay que recordar que Calderón venció a López Obrador por 0.56% y un diferencial de 250 mil votos. Sin embargo, en tierras jaliscienses, Felipe Calderón le sacó 900 mil votos al ex jefe de Gobierno del Distrito Federal. Dicho fenómeno que fue más anti-peje que pro-Calderón, permitió que el PAN obtuviera la ratificación del Gobierno del Estado y ganara 19 de los 20 distritos-incluyendo todas las alcaldías de la Zona Metropolitana de Guadalajara. En 2012, Enrique Peña Nieto le sacó 600 mil votos de diferencia a López Obrador.

Empero, a diferencia de 2006 o incluso la elección pasada, hoy el rechazo de Andrés Manuel López Obrador no es tan marcado en la sociedad jalisciense. No hemos visto encuestas públicas por estado, pero sí he podido tener acceso a encuestas privadas que colocan al tabasqueño cercano a los 25 puntos de intención de voto. ¿Qué significaría esto? Que en caso de que vote el 60% de la lista nominal (como en 2012), López Obrador se movería en una franja de voto de entre los 750 y el millón 100 mil de electores. No está en condiciones de disputar el primer lugar con el candidato del Frente, pero sí de rascar votos importantes que le faltaron en elecciones anteriores. López Obrador no se puede dar el lujo de perder por un millón de votos en Jalisco y tampoco repetir la medalla de bronce.

Eso no significa que Morena pueda aspirar a la pelear la Gubernatura del Estado. Sin embargo, Morena, que tiene en Carlos Lomelí a su líder y virtual candidato a la gubernatura, podría amanecer en el lunes poselectoral con representación en el Congreso a través de la lista plurinominal y en condiciones de gobernar algunos municipios. Aun así, la fuerza o arrastre electoral de Morena sigue siendo una incógnita.

El Frente Nacional y su impacto en Jalisco podría tener consecuencias para los comicios locales. Ricardo Anaya, presidente nacional del PAN, quiere ser el candidato a la Presidencia de la República por el Frente que conforman PAN, PRD y MC, y sabe que sus posibilidades en las urnas pasan por tener presencia en Jalisco. El blanquiazul está desmoronado como marca partidista-en las encuestas marca un dígito en Zona Metropolitana y poquito más al interior del Estado. Sin embargo, Anaya quiere coalición, sea como sea. Al PAN nacional no le importa cómo quede su marca en Jalisco luego de una alianza con el alfarismo, porque lo que quiere asegurar es que aquellos que voten por Alfaro, también tachen la boleta del Frente en la elección presidencial. En 2012, algunos operadores de MC y del PAN apoyaron, abiertamente, la fórmula: Josefina Vázquez Mota a Presidencia y Enrique Alfaro a gobernador de Jalisco. Los datos no mienten: Josefina Vázquez Mota obtuvo 1 millón 077 mil votos, que son 420 mil más que Fernando Guzmán, el candidato del PAN a la Gubernatura. Enrique Alfaro Obtuvo un millón 160 mil. Anaya aspira a convertir a Jalisco en su semillero de votos.

Las alianzas “fácticas” son también relevantes para el proceso electoral 2018. Tal vez la más importante es el rompimiento del grupo político de la Universidad de Guadalajara con su viejo aliado: el PRI. Y, al mismo tiempo, el derrumbe del PRD como el instituto político que representa los intereses de la cúpula universitaria. En esta ocasión, el grupo político de la UdeG buscará ir de la mano con Movimiento Ciudadano en un acuerdo que supondrá la integración de gabinetes, listas plurinominales, candidaturas a distritos locales y federales. Más que un peso electoral de amplia trascendencia, lo que negocia la UdeG es acceso a puestos a cambio de estabilidad política para el nuevo gobernador. Al final, la relación entre Aristóteles Sandoval y Raúl Padilla fue buena durante el primer trienio de su mandato, pero su acercamiento al alfarismo ha alejado a los otrora aliados.

Y, por último, el candidato a la Presidencia del Partido Revolucionario Institucional. Sabemos que la relación entre el PRI nacional y el PRI estatal que encabeza Aristóteles Sandoval ha pasado por momentos de crisis. La elección de 2015 fue un botón de muestra. Si el candidato es Miguel Ángel Osorio Chong difícilmente el PRI Jalisco tendrá apoyo de las esferas nacionales. El secretario general de Gobierno incluso ha abierto comunicación fluida con MC desde 2014. Si es José Antonio Meade, que parece el más querido por el círculo cercano al Presidente, la relación con Aristóteles Sandoval es mejor, aunque lejana. Veremos si el candidato presidencial del PRI le permite autonomía al gobernador para decidir candidatos y apostar por sus perfiles en 2018 o impone el largo brazo del CEN para decidir candidatos desde la Ciudad de México.

En las últimas dos elecciones presidenciales, Jalisco ha sido el semillero de votos que empujó a Felipe Calderón y a Peña Nieto a Los Pinos. Los factores nacionales, las decisiones que se tomen en la Ciudad de México, tendrán impacto en la correlación de fuerza de cara a 2018. Jalisco es una aduana imprescindible para todos los candidatos presidenciales.

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