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Martes, 22 de Mayo 2018

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Pasión por el flamenco

La bailadora Triana Maciel actualmente se desarrolla en los tablaos de Madrid y nos comparte el camino que la ha llevado a la cúspide del flamenco
 

Por: Kike Esparza

El amor por bailar flamenco viene de familia gracias a la formación que tuvo con su madre Hilda Prats en la escuela de danza Las Cabales. EL INFORMADOR/ F. Atilano

El amor por bailar flamenco viene de familia gracias a la formación que tuvo con su madre Hilda Prats en la escuela de danza Las Cabales. EL INFORMADOR/ F. Atilano

Apenas aprendió a caminar y ya estaba disfrutando el bailar flamenco, Triana Maciel Prats es una profesional de este arte, cuya pasión le fue inculcada por su madre Hilda Prats a cargo de la escuela de danza Las Cabales. “Yo siempre que estoy dando una clase, me acuerdo de ella y de su escuela, de cómo es su disciplina, su manera de enseñar y su técnica. Y a ella le llena de alegría ver que gracias a Dios me está yendo bien, que estoy bailando en escenarios importantes y compartiéndolos con gente de talla grandísima”, dice Triana.

El vínculo entre madre e hija ha crecido y se vuelve más estrecho, porque al dedicarse ambas a lo mismo, la comunicación se vuelve especial. “Nos entendemos hasta en los más pequeños detalles, ella me dice: ‘además de ser tu mamá, te entiendo, me dedico a lo mismo, tengo más años que tú’ y entonces ya me aconseja de distinta manera”.

Triana radica en España desde hace seis años. Actualmente está bailando en los tablaos de Madrid, en los más reconocidos como Las Carboneras, Villa Rosa, Corral de la Morería y Cardamomo, que son los más emblemáticos, el Villa Rosa por ejemplo, explica, es de los más antiguos, “tiene más de cien años, es una preciosidad, es una maravilla”. Triana y su esposo, el también bailaor Nino de los Reyes, continuamente están viajando, haciendo presentaciones y dando cursos en distintas partes del mundo.

“Vamos de tour a Ciudad de México, a Hong Kong a Boston -a Estados Unidos en general-. Ahora iré yo al tablao Garlochi que está en Tokio, Japón el 28 de enero. Cuando estamos fuera estamos dando cursos o haciendo pequeñas actuaciones, acabamos de estar también en Londres dando un pequeño curso, esa es nuestra  vida, la gira del curso, la actuación y el tablao en Madrid”.

Pero venir a su ciudad, Guadalajara, siempre será un motivo de felicidad. “Me encanta. Lo que pasa es que llegas y todo está tan cambiado, ya llevo seis años fuera y cada vez que vengo hay una cosa nueva, pero en general me encanta volver a casa, ver a mi gente, la escuela (Las Cabales), a las niñas (las alumnas), a mis compañeras, es como venir y recargar pilas para irme otra vez”.

Las facetas de bailadora y profesora

Triana asegura que desarrollarse como artista y profesora, le generan un vínculo interesante, ambos oficios siempre van de la mano y busca siempre sacar el mejor provecho para crecer como profesional y como persona.

“Lo que tú sientes bailando en el escenario, eso es único y maravilloso, lo que vives en ese momento yo lo interpreto como que estás en otro planeta, aparte porque el flamenco a diferencia de otras artes, es que es todo improvisado, tú puedes tener tu espectáculo que está bien montado, pero lo que yo trabajo en el tablao es más de improvisación, te montas en el escenario y no sabes qué va a pasar, pero eso es lo bonito porque tú vas creando una historia, vas teniendo un dialogo con los músicos y un dialogo corporal con el público”.

“Y la parte de la enseñanza yo la tengo desde chiquita, aquí en la escuela gracias a Dios he tenido la oportunidad de impartir clases desde muy chica, de ayudar a las maestras, a mi mamá, estar de auxiliar en las clases. Entonces, a la enseñanza le tengo un amor especial porque yo recuerdo siempre a mi casa. Tiene su chiste, no es tan  fácil, tienes que tener al alumno interesado todo el tiempo, tienes que tener al alumno pendiente y fresco con un ritmo de la clase interesante, todo tiene su chiste, pero yo disfruto muchísimo las dos áreas”.

Como profesora, Triana se enfoca en el entendimiento del flamenco, señala que a veces hay una equivocación de decir que el flamenco es una coreografía. “Este arte va mucho más allá, tiene que conocer de la música, de la historia, del panorama actual. Lo que intento yo inculcarle a mis alumnos es que vean y escuchen tales estilos de letra, o personas, que tengan siempre el ansia de conocer un poquito más, que se conozcan ellos como bailaores, lo que les gusta y lo que no, porque cada uno somos diferentes, hay que crear personalidad, no copiarle a nadie”.

El flamenco en Asia

Triana tiene muy claro que en ciudades como Hong Kong en China y Tokio en Japón, hay un empuje muy fuerte sobre el arte del flamenco, cada vez más son las personas interesadas en desarrollarlo en estos lugares tan lejanos de América y Europa. “Japón es mi primera vez que voy, pero por lo que tengo entendido, hay una afición increíble, hay unos artistas maravillosos que los ves cantar, tocar y bailar y no lo crees, es una maravilla. El flamenco es patrimonio de la humanidad y este es el ejemplo más claro, que en todo el mundo y ahora en Asia hay un amor impresionante por este arte. Ellos lo viven como un medio de expresión que quizás en su cultura no lo tienen”.

La artista considera que el flamenco en la actualidad está muy sólido, pues siempre hay nuevas figuras con excelente calidad que lo van evolucionando con diferentes estilos y propuestas, ya que se trata también de un arte muy personal. “Somos muchos jóvenes con las ganas de expresarnos y de dejar nuestro granito de arena en esto, le tenemos mucho amor, queremos dejar nuestra personalidad clara, eso sí, podrían haber más oportunidades para los jóvenes, porque si no tienes el nombre y la trayectoria, no hay tanta oportunidad. En México, Brasil y Argentina, así como alrededor del mundo, hay muy buenos artistas”.

Saber más

“Huellas flamencas” es un proyecto escénico que crea comunidad, hace dos años fue la última edición y lo retoman cada dos años. Se hacen audiciones alrededor de la República Mexicana y forman una compañía de bailarines para hacer el espectáculo. “Esos pequeños proyectos son los que me llenan a mí, no tanto para hacer un show en solitario, que me encantaría, pero ahora lo que me interesa es aportar y crecer. Este proyecto me encanta porque la gente que hacemos lo mismo nos conocemos”.

YR
 

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