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Sábado, 21 de Abril 2018

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Escudriñando a los Wikis

Por: Enrique Toussaint

Escudriñando a los Wikis

Escudriñando a los Wikis

Cualquiera diría que la historia de Pedro Kumamoto roza el romanticismo. Un chavo, estudiante de una universidad privada, que se enfrenta, con un grupo de amigos, a la maligna partidocracia. Un David contra Goliat, versión posmoderna. Sin dinero y con todos los pronósticos de analistas y encuestadores en su contra. Lo rodean sus amigos, profesores universitarios y un grupo de jóvenes convencidos de su proyecto. No caminan, ni se visten y menos hablan como políticos tradicionales. La de Pedro y los wikis es una historia que ha llamado la atención de toda una generación en Jalisco y fuera de nuestras fronteras.

Kumamoto es ya una marca reconocida en el país. La iniciativa de “sin voto no hay dinero tuvo una amplia recepción y trascendió los límites estatales. Se volvió un símbolo. Sabíamos que la iniciativa no resolvía ningún problema de fondo, que incluso la hipótesis que le dio vida aún tenía que someterse al caprichoso juicio de la realidad, pero eso no borra que muchos ciudadanos vieran la propuesta como un auténtico “Caballo de Troya” que tenía como objetivo vulnerar los privilegios de la clase política. La propuesta siempre importó más por lo que representaba que por su eficacia en la práctica.

Sin embargo, más allá de sus orígenes y su iniciativa más popularizada, ¿quiénes son los wikis? ¿Por qué surgen? ¿Representan algo más que la figura de Pedro Kumamoto? Comparto algunos elementos para entender lo que simboliza hoy Wikipolítica en Jalisco.

Primero, los wikis son, ante todo, un proyecto de naturaleza política. Es decir, el principal lazo que une a sus integrantes no es una reivindicación de clase, una demanda económica o una insatisfacción social. No, la inconformidad se ciñe sobre la organización política y la distribución del poder. Esto quiere decir que la genealogía del movimiento se explica por la necesidad de alterar las relaciones de poder, entre el sistema de partidos tradicional y la ciudadanía. En ese sentido, es un proyecto que entiende la política de forma dicotómica, entre una clase política cerrada y corrupta versus una ciudadanía desprovista de los canales necesarios para participar en las decisiones públicas. No es de extrañar que el primer eslogan de Kumamoto y su equipo fuera: “los muros sí caen”.

Segundo, al ser un proyecto que trasciende las definiciones de nicho y acentúa su carácter transversal y de participación ciudadana, los Wikis escapan de las ideologías clásicas. Yo podría afirmar que Kumamoto es un político de izquierda, pero no podría meter en esa misma etiqueta al resto de los candidatos a diputaciones federales o locales. El énfasis en la participación y no en el pegamento ideológico, provoca que entre los candidatos haya desde activistas por la movilidad sustentable hasta jóvenes empresarios. En el mundo de las ideologías clásicas, dicha convivencia no sólo sería imposible, sino sería percibida como un signo de evidente traición. Es interesante porque los Wikis nacen del disenso frente a lo establecido, pero su discurso siempre enfatiza los consensos y se aleja de la división.

Tercero, la ambigüedad ideológica, o la liquidez como lo llamaría Bauman, le permite competir por nichos electorales disímbolos. Kumamoto ganó el distrito 10, pero hasta hace muy poco, el PAN era imbatible en dicha demarcación. El blanquiazul ganó precisamente esta curul desde 1991 y era visto como el distrito más conservador del país -junto con alguno de Guanajuato-. Incluso, si analizamos su victoria por sección electoral, veremos que hay un trasvase de votos casi perfecto entre el elector tradicionalmente panista y la candidatura de Kumamoto. Al igual que el alfarismo, los wikis apuestan por discursos y figuras retóricas que unan para mantener la transversalidad electoral. Son alérgicos a la controversia ideológica. Es decir, procurar que sus electores sigan siendo de izquierda y de derecha, liberales y conservadores, empleados y patrones, activistas y empresarios. La transversalidad no se puede mantener por los siglos de los siglos, pero es una cualidad-o vicio, llámelo como quiera- que tienen los Wikis hoy en día.

Cuarto, los wikis son, también, una estética. Sabemos que en la era de las redes sociales y los medios masivos de información, la política se ha vuelto profundamente estética. No sólo hay que ser, sino también parecer. Si andas en bici, tómate la foto. Eso da credibilidad. Si piensas en la horizontalidad de las decisiones, viene bien un video en donde los asiduos interactuantes de las redes sociales puedan ver tu disposición a escuchar. Los wikis también se alimentan de eso: soy como tú. Y para el millenial es mucho más sencillo identificarse con un chavo, de camisa y jeans, que con el político tradicional trajeado y formal. Llevar a gente común a las instituciones como medicamento frente a la cerrazón de la partidocracia.

Quinto, los Wikis son un proyecto que se nutren de las pulsiones y los discursos antisistema, pero que no buscan romper con las instituciones representativas. Es decir, ni Kumamoto ni su equipo son anti-instituciones. Así, critican al sistema de partidos, a las formas tradicionales de los partidos políticos, pero reivindican la necesidad de que existan. Apuestan por un modelo más plebiscitario y refrendario, pero no por la desaparición de la democracia liberal. De esta forma, más que una apuesta de ruptura con el sistema, los Wikis son una propuesta reformista. Reemplazar para reformar, como reza sus principales frases durante la recolección de las firmas.

Y esta tendencia nos lleva a una sexta característica: los Wikis tienen una pierna en la calle y la otra en las instituciones. Son una organización-plataforma, en la medida en que se convierten en receptáculo de múltiples iniciativas y propuestas que nacen de la sociedad civil. Es común ver a los Wikis en las manifestaciones o defendiendo agendas desde las calles, por su naturaleza dual: apuestan por entrar en las instituciones, pero descartan abandonar la calle, la protesta y la movilidad social.

Los Wikis serán un proyecto político de envergadura a partir de 2018. Y su reto es no convertirse en todo aquello que han repudiado hasta el día de hoy.

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