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Viernes, 20 de Abril 2018

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Con una dosis de fortuna

El escritor tapatío Fernando Carrera cuenta sus planes tras recibir el Premio Horacio Zúñiga por su libro "Fuego a Voluntad"

Por: Ruth Romero

El libro recientemente premiado espera ver la luz de las impresiones en un futuro cercano. EL INFORMADOR/ A. Camacho

El libro recientemente premiado espera ver la luz de las impresiones en un futuro cercano. EL INFORMADOR/ A. Camacho

Después de dos libros publicados a lo largo de 12 años de procesos creativos, Fernando Carrera se llevó el Premio Horacio Zúñiga de poesía de los Juegos Florales Nacionales de Toluca por su tercer libro de poesía “Fuego a Voluntad”. Si bien recibir el premio lo alegró, fue mayor el entusiasmo al conocer al jurado detrás del dictamen: los poetas María Baranda, Waldo Leyva y Jorge Arzate Salgado.

Además, con el premio surge la seguridad de la publicación de su libro, y por ende, el escritor tapatío puede volcarse a nuevas creaciones. Por otro lado, Carrera no otorga todo el crédito del premio a su obra, ni se cree con derecho a alardear que su libro es el mejor respecto a los demás participantes, pues afirma que en cada concurso literario el azar tiene la última palabra:

“Creo que hay una cierta dosis de fortuna siempre en estos premios, porque la calidad de la obra te alcanza para estar en una tanda de 15 finales entre los 80 textos recibidos, pero lo que sucede después, creo que es azar, las circunstancias del jurado, qué poética les atraiga más en ese momento, las discusiones que se hayan dado... A veces premian al que se pueden poner de acuerdo. En ese sentido, estoy consciente que no son los premios los que determinarán la calidad crítica de la obra. Ni pensar que tienes el peor libro porque no te llevaste un premio, ni el mejor por llevártelo. Son accesorios a la literatura”.

Sobre “Fuego a voluntad”

El libro recientemente premiado espera ver la luz de las impresiones en un futuro cercano, y además, el autor desea que se logre coeditar entre el gobierno municipal de Toluca, quien otorga el premio, y Mantis Editores, su casa editorial. De cualquier modo, “Fuego a voluntad” está conformado de una multiplicidad técnica, pues en él, Carrera experimenta con poemas en verso estricto, en verso libre e incluso poemas en prosa, cortos y hasta de varias cuartillas; en estas estructuras, se usa el fuego como metáfora.

“Me cuesta un poco de trabajo hablarlo, pero es un libro de muchos claroscuros en su tonalidad. Su esencia es el surgimiento del espíritu y su transformación a raíz del dolor, y lo que éste provoca. Una vez que se enciende ese espíritu, en este sentido uso la metáfora del fuego, se puede ejercer o llevar a cabo a voluntad, está directamente relacionado ese encendimiento con el poder del acto”.

Así, “esta intuición se aborda desde múltiples perspectivas; por ejemplo, hay poemas donde hay un descenso a los abismos internos y a partir de ahí una reflexión y poemas de carácter un poco más lírico. Hay un apartado donde entra en juego el amor y el erotismo como una luz desconocida que se abre después de un desierto de larga espera e incertidumbre, estos abren la posibilidad a que ese fuego se encienda. Es otra posibilidad. Así hay otros apartados, como ‘Certeza de la devastación’, donde recae un peso existencial, a partir de los madrazos de la vida que te van haciendo conscientes de la propia pequeñez y la fragilidad de la propia existencia, pero a partir de estas heridas y golpes, puede surgir, reconfigurar, nuestro verdadero ser, nuestra esencia, y de ahí surge una energía más poderosa”.

Los antecesores

Fernando Carrera comenzó a escribir hace poco más de diez años, su primer libro publicado, “Expresión de fuego” (2007), recibió una mención honorífica en el Premio Nacional Efraín Huerta, cuando el autor apenas estaba iniciando con la escritura, aunque, actualmente todavía se considera en esa iniciación.

En los cuatro apartados de su primer libro, aborda el lenguaje “metaforizado por el fuego como elemento proteico, creador y destructor a la vez; el lenguaje es un universo en sí mismo que intenta nombrar al otro universo que es al que percibimos. Parte de este punto, y se despieza en espiral, gira en torno de esta idea desde diferentes perspectivas”.

Al publicar este libro, comenzó a escribir el siguiente: “Donde el tacto” (2011), el cual recibió el Premio Nacional de Literatura Joven Salvador Gallardo Dávalos por el gobierno de Aguascalientes, así salió una primera edición aunque de tan sólo 500 ejemplares, por lo que su autor buscó una segunda con mayor tiraje en su casa Mantis Editores. Así, se publica una segunda edición bilingüe, en español y francés, además, tiempo después su poesía abarcaría más lenguas, pues actualmente Carrera ha sido traducido al griego, turco, albanés, macedonio, esloveno y al inglés.

“Donde el tacto” tiene como esencia el “viaje de ida y vuelta entre los sentidos y la memoria. En éste me refiero a la memoria, que estoy convencido que se construye a partir de las experiencias sensoriales y sensuales, pero a su vez, se evoca  a partir de un estímulo sensorial. Luis Vicente de Aguinaga hizo un ensayo al respecto, y él menciona de manera muy concisa y maravillosa: ‘la memoria como sensación del pasado y la sensación como memoria del presente’, éste es el binomio exacto de lo que quise desarrollar. Y cada apartado lo va atacando de diversas maneras, en torno del dolor, el erotismo, la infancia, etc.”. 

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