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Miércoles, 26 de Septiembre 2018

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Belleza alteña en Jalostotitlán

La ciudad, conocida como el “Corazón de los Altos”, presume a los visitantes el dinamismo de sus tradiciones y la fuerza de su fe
 

Por: El Informador

Gran parte del encanto de Jalostotitlán reside en su Centro Histórico.  EL INFORMADOR/ J. Monroy

Gran parte del encanto de Jalostotitlán reside en su Centro Histórico. EL INFORMADOR/ J. Monroy

Tierra de cantera labrada con maestría y donde las tradiciones se mantienen vivas. Ciudad de hombres leales que hablan de frente y mujeres orgullosas de belleza etérea. Rincón donde Jalisco encuentra sus colores más vibrantes y suenan canciones que llegan al alma. La primera vez que vayas a Jalostotitlán se queda grabada profundo en la mente y con ganas de volver, que se anidan para siempre en el alma.

Enclavado en el corazón de los Altos de Jalisco, parte del encanto de Jalostotitlán reside en su Centro Histórico. Es aquí donde encontrarás una de las joyas más bellas de la cantera jalisciense: La Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, frente a la plaza Alfredo R. Plasencia. Ambos son puntos de reunión para los habitantes de la ciudad y de referencia para los viajeros.

Las dos torres de la parroquia apuntan al cielo en una plegaria eterna, revestidas en un sobrio trabajo de cantera. Pero el encanto del templo no termina con su fachada. En su interior podrás admirar los acabados en madera y a la Virgen de la Soledad, cuyo altar de cantera cubierto de oro de 18 quilates espera a los devotos que buscan un milagro o agradecen el favor divino.

Del 1 al 16 de agosto, el pueblo celebra a su patrona, la también llamada “Virgen Peregrina”, en una fiesta que pinta de colores, papel picado, música y deliciosa comida en primer cuadro de la ciudad. Sin duda, esta es una fecha donde se disfruta especialmente explorar “Jalos”.

Pero no es el único momento en el año en el que vale la pena darse una vuelta por esta bella ciudad alteña. Previo a la Cuaresma celebra su carnaval, cita que congrega a bandas musicales, la fiesta brava, venta de comida y verbenas populares. Por esas fechas suelen llegar muchos de los “hijos ausentes”, quienes abandonaron Jalostotitlán en el pasado para buscar el “sueño americano” y regresan, cada año, a pasar unos días en su terruño.

No podemos ir a “Jalos” sin disfrutar una de sus artesanías más apreciadas: su madera incrustada o “taraceada”, que es famosa en todo el Estado por el prolijo cuidado que se pone en cada una de las piezas que se ponen a la venta.

La gastronomía de la ciudad, como el resto de la región, se apoya especialmente en las carnitas y los antojitos mexicanos. En los portales que se encuentran alrededor de la Plaza Alfredo R. Plasencia encontrarás además los dulces típicos preparados con leche que le han dado fama a los Altos.

Para la fiesta y botanear en una tarde calurosa, nada como el Bar Casa Verde (calle Portal de la Unión #7), un rincón en pleno corazón de la ciudad y con una larga tradición para los amantes de la bohemia. Aquí hay una gran selección de licores, mezcales y tequila. Lo mismo encontrarás aventureros, grupos de amigos en plan de fiesta y adultos departiendo con respeto las bebidas espirituosas.

¿Cómo llegar?

Para aquellos que cuenten con automóvil, tomar la carretera a Lagos de Moreno. Encontrarás los señalamientos que te lleven a Jalostotitlán.

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