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Miércoles, 21 de Noviembre 2018

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Arquitectura, pasión todo terreno

Jorge Luis Hernández Silva participa en la exposición “Después del jardín. 50 años de egresados de la Escuela de Arquitectura del ITESO”; en entrevista, cuenta su experiencia con esta profesión

Por: Norma Gutiérrez

Arquitectura, pasión todo terreno

Arquitectura, pasión todo terreno

El destino no se equivoca y aunque a Jorge Luis Hernández Silva su padre -también arquitecto- le dijo en broma que no estudiara arquitectura, los años lo llevarían a la misma profesión y lo convertirían en uno de los arquitectos más destacados de Guadalajara.

Optando por integrarse a la escuela de arquitectura del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), Jorge Luis Hernández Silva ahora forma parte de un generación (titulado en 1988) virtuosa en el desarrollo de este gremio en el que su trayectoria no solo se ha nutrido de importantes obras en la Perla Tapatía, México y el extranjero, pues los reconocimientos y galardones internacionales también han figurado como pilares en sus proyectos.

En el marco de los festejos por los 50 años de Arquitectura en el ITESO, Jorge Luis Hernández forma parte de “Desde el jardín”, exposición que reúne el trabajo de arquitectos egresados de esta universidad jesuita, teniendo al Instituto Cultural Cabañas como punto de encuentro para compartir con los tapatíos 280 piezas entre planos, grabados, pinturas, bocetos, esculturas, fotografías, maquetas y demás formatos que revelan lo que sucede tras bambalinas antes de poner la primera piedra de una construcción.

El arquitecto Jorge Luis Hernández presenta en la muestra una planta arquitectónica (es la vista en dibujo desde la parte de arriba de un objeto, sin inclinaciones de fuga) de la Casa KSG: “Muy sencilla pero interesante, que hicimos para unos clientes japoneses. El reto era cómo hacer arquitectura mexicana para una familia que tiene costumbres japonesas, la casa está en Guadalajara, aquí se trabajó desde la concepción de la arquitectura, cómo está hecha la estructura, los muros, el manejo de la luz, cómo se recorre y vive una casa, cuáles son las sensaciones, porque en Japón la percepción de los sentidos es mucho más desarrollada que en Occidente.

-¿Cómo entendía a la arquitectura teniendo el ejemplo de su padre?, ¿cómo fue ese primer acercamiento a la profesión?

-Mi papá tenía una visión muy racionalista que después pasó a lo barroco. Mi visión también ha cambiado, mi primer acercamiento fue por lo que veía de mi papá, eso me emocionaba, ver las cosas construidas, me parecía increíble ver cómo una idea o un concepto se transformaba en algo construido y habitable. Me gustaba ver el proceso de cómo se arman los espacios, cómo se definían, cómo se iban techando. Todo lo que envuelve a la arquitectura es una maravilla.

-¿Cómo era Guadalajara mientras usted estudiaba? ¿Cuáles eran las urgencias o problemáticas que su generación ya veía y que años después tendrían que resolver desde la arquitectura?

-Guadalajara era una ciudad amable para vivir, tenía muy pequeños problemas de tráfico, acababan de hacer ‘La Minerva’, poco se había desarrollado más allá del periférico, el Centro ya estaba abandonado, comenzaron a desarrollarse los fraccionamientos. Fue un error que la ciudad se expandiera sobre zonas que debieron conservarse como zonas para generar alimentación, había muchos espacios para la siembra de elote y ahora hay concreto. En aquel entonces eran mal vistos los edificios altos, decíamos que no había calidad de vida en una torre, que ya se hacían muy pocas casas, la ciudad antes era de planta baja. Ahora Guadalajara es enorme, muy desordenada, se han tratado de resolver los problemas sobre la marcha, ha habido intentos en ponernos de acuerdo en cómo queremos la ciudad.

-¿Qué pasó al egresar de la carrera? ¿Cómo comenzó su historia como arquitecto?

-Estuve trabajando en diferentes despachos, ayudaba en dibujos, coordinaba proyectos. Con otros compañeros de la escuela tratamos de formar nuestro despacho pero nos dimos cuenta que no era muy fácil, yo decidí regresar a otros despachos, empecé a tener trabajo por mi propia cuenta. Yo quería mi propio despacho pero no tenía dinero para rentar un lugar, mi papá me prestó una casa y tuve suerte, se vendió esa casa y ahí comenzó todo.

-¿Cuáles son los retos que enfrentan los arquitectos en este momento?

-Como arquitectos hemos tenido que empezar a crear una cultura del proyecto, antes se hablaba de construcciones, ahora tratamos de hacer esta cultura de hablar más sobre lo que implica la arquitectura, sus proyectos. Actualmente tenemos que pensar en proyectos para emprender una obra. Hay que entender que hay una parte de creatividad y no solo el objeto por sí mismo.

-Más allá de realizar obras habitables y funcionales, ¿qué valores agregados tiene la buena arquitectura y sus beneficios para la sociedad?

-Cuando vas de viaje quieres ver arquitectura, obviamente ves bellezas naturales, pero una buena parte de un viaje se enfoca en apreciar la arquitectura y no tienes que ser arquitecto para hacerlo, pero es curioso que a veces en nuestras propias ciudades eso no nos interesa. Las ciudades son suma de esfuerzos individuales donde la arquitectura teje, es un reflejo de la sociedad, de lo que somos, de lo que hemos sido y lo que seremos. La arquitectura es la historia hecha en piedra. Si quieres conocer una ciudad tienes que estudiar su arquitectura.

PERFIL

José Luis Hernández Silva, titulado como arquitecto en 1988 por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). Se ha desempeñado como maestro en el ITESO, TEC de Monterrey Guadalajara y UNIVER.

Su trayectoria se ha nutrido al ganar proyectos como los departamentos Lomas de Tegucigalpa en Honduras, por ejemplo, además de reconocimientos como “The Americas Property Awards London” 2016, 2013 y 2012, por obras como Casa Roja, Casa M2, Casa FF y Casa Lucke Orozco, así como el premio “XI Anual a la Conservación y Restauración de las Fincas de Valor Patrimonial de Guadalajara”, en 2014 por la Casa Mao.

En 2002 y 2007 expuso por invitación de la Galería “Keves” en “Arquitectos Mexicanos Contemporáneos” y “Arquitectura de Guadalajara” en Budapest, Hungría; exposición y mesa redonda “Tradición o globalización” con arquitectos latinoamericanos y húngaros, en Santiago de Chile, así como la exposición con arquitectos de Guadalajara en “Secuencias”, muestra de arquitectura contemporánea en el Instituto Cultural Cabañas, entre otras.

Proyectos

“Casa Cinco Cinco”, en Tlajomulco.
“Edificio Los Palmares”, en Punta negra, Puerto Vallarta.
“Casa Preciado Urrea”, en San Juan de Alima, Michoacán.
“Condominio Casa del Sol”, en Nuevo Vallarta, Nayarit.
“Desarrollo Santa Fe”, en Zapopan.
“Casa Godoy”, en Zapopan.
“Restaurant La Grelha”, en Guadalajara.
“Remodelación y ampliación Casa Mao”, en Guadalajara.
“Caltek Colombia”, en Colombia.
“Casa M2”, en Celaya, Guanajuato.

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