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Lunes, 22 de Octubre 2018

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Antigua Guatemala, eterno renacer

Hoy bella y colorida, la ciudad que fuera capital colonial también guarda una de las historias más fascinantes de toda América Central

Por: Francisco González

Antigua Guatemala, eterno renacer

Antigua Guatemala, eterno renacer

Una lluvia de palabras florecen en el corazón al recorrer Antigua Guatemala. Capital, sueño, abandono, perseverancia, tesoro. Términos que crecen al recorrer sus rincones coloniales, sus edificios de historias centenarias y silencios eternos. Rincones sacros donde Dios ha guardado de la discordia a sus habitantes.

Construida por los conquistadores españoles en su paso por América Central, la metrópoli pronto se convirtió en una de las ciudades más bellas del mundo, gracias a sus edificios, especialmente los religiosos. Son algunos de ellos, en pie, los que nos ofrecen un eco de la que fuera la capital de la Capitanía General de Guatemala.

Durante su historia como capital, sin embargo, enfrentó un problema que a la larga le iba a costar esta condición: Los temblores. En el siglo XVI se tienen registrados al menos seis que destruyeron una buena parte de la ciudad. Pero serían los llamados Terremotos de Santa Marta en 1773, que dejaron la ciudad en ruinas.

Pero la ruina no fue más grande que su capacidad de renacer, y poco a poco (siempre entre sismos), la ciudad fue recuperando y adquiriendo nuevos brillos. Mismos que hoy la tienen posicionada como uno de los destinos turísticos de mayor demanda de la nación chapina.

No es extraño quedar fascinado con su belleza etérea, con sus tonos amarillos, uno de los colores más presentes en la ciudad. La iglesia de la Merced nos da buena cuenta de ellos, con su portada barroca coloreada en ese tono y adornada con un rico y profuso trabajo de cantera. Sus dos torres campanarios son sello y prueba de un estilo que se desarrolló profusamente en esta nación hermana.

En ese mismo color se encuentra pintado el Arco de Santa Catalina, uno de los rincones de belleza sublime de la ciudad (lo puedes ver en la acuarela que ilustra esta nota, cortesía del maestro Jorge Monroy).

El Palacio de los Capitanes Generales es un infaltable para todo viajero. Belleza sublime y colonial, concentró en su época el poder político de la Capitanía General. Hoy guarda las oficinas del Instituto Guatemalteco de Turismo y la Gobernación Departamental, entre otras.

Otro edificio en color amarillo y de belleza sublime es el Hospital de San Pedro. Fundado en 1636, en su época era un “hospital VIP”, ya que únicamente atendía a aquellos enfermos que provenían del orden eclesiástico.

Llena de historia en cada una de sus principales calles, la Antigua Guatemala no ha dejado de maravillar a los paseantes e incluso al mundo del cine. Sus rincones cautivaron a los productores de una película de “Tarzán” (1935) y “La frontera” (1982), donde por cierto aparecía Jack Nicholson.

El mejor momento en el año para visitar este bello rincón de América Central es en Semana Santa, pues aquí se celebra una de las procesiones más grandes del Continente, que se alimenta con su extraordinario entorno arquitectónico.

PARA QUEDARTE

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