Este jueves, Petróleos Mexicanos (Pemex) presentó sus resultados financieros del primer trimestre de 2026, en los que reportó un incremento en sus pérdidas, pese a una disminución en su deuda. Para Mireya Pasillas, académica del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), estos datos reflejan desequilibrios estructurales más profundos en la empresa estatal.Pemex registró una pérdida neta cercana a 45 mil 991 millones de pesos entre enero y marzo de 2026, lo que representa un aumento de alrededor del 7% respecto al mismo periodo del año anterior. Este deterioro se atribuye a menores ventas, mayores costos financieros, deterioro de activos y pérdidas cambiarias. Aunque la deuda financiera bajó de 85 mil 200 millones de dólares a 79 mil millones, el panorama no es necesariamente positivo, ya que las pérdidas siguen presionando las finanzas públicas.La especialista explicó que la caída en los ingresos, que fue de 7.6%, responde en parte a la estrategia de priorizar la refinación sobre la exportación de crudo. Esta decisión provocó una disminución de 25.3% en las ventas al exterior, reduciendo los ingresos en un contexto internacional que podría haber sido favorable por el aumento en los precios del petróleo. Pasillas advirtió que la reducción de la deuda no obedece a una mejora en la rentabilidad de Pemex, sino a la intervención del gobierno federal mediante mecanismos como refinanciamiento, recompra de bonos y manejo de pasivos. Esto implica que la empresa continúa dependiendo del apoyo público para sostener sus operaciones, lo que limita la capacidad del Estado para invertir en sectores prioritarios.Finalmente, la académica señaló que la producción de crudo, que se ubicó en 1.65 millones de barriles diarios, sigue por debajo de las metas establecidas. Esta situación restringe tanto la capacidad de refinación como las oportunidades de exportación, lo que profundiza los retos financieros de la empresa en un entorno internacional que podría ser más favorable. EE