La reciente reactivación de casos judiciales en Estados Unidos y las declaraciones de altos funcionarios de la administración de Donald Trump han dejado al descubierto un profundo realineamiento en la estrategia de seguridad de Washington. Lo que comenzó como un decreto para frenar una "invasión" migratoria ha evolucionado hacia un despliegue sin precedentes contra el crimen organizado mexicano, utilizando unidades de élite y tecnología militar.De acuerdo con el análisis del periodista Raymundo Riva Palacio, la actual administración estadounidense ha reorganizado sus fuerzas de seguridad en tres grandes áreas con rangos de autonomía específicos. El pivote de esta estrategia es una "nueva" fuerza de tareas que une al FBI, la DEA y la ATF con policías locales y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).En este esquema, el FBI y el DHS han tomado el liderazgo en el combate directo a los cárteles, desplazando a la DEA a funciones más específicas. Riva Palacio destaca que este músculo operativo ya ha dado golpes contundentes, como la captura de Ismael “El Mayo” Zambada en 2024."Un equipo del FBI en Washington, que es el que más sabía del Cártel de Sinaloa en Estados Unidos, planeó la operación, que fue ejecutada por un comando de seis personas de la Oficina de Investigaciones [del DHS]".Uno de los cambios más significativos es el nuevo objetivo de la Agencia Antidrogas (DEA). Bajo la dirección de Terrence Cole, la agencia ha pasado a un papel secundario en el combate de campo para enfocarse en el contrabando de combustible y sus nexos políticos.Esta línea de investigación pone bajo la lupa no solo a los grupos criminales, sino a la clase política mexicana. Según el articulista, este enfoque busca rastrear las "vinculaciones con políticos", un tema que Cole ha trabajado desde su estancia en la Ciudad de México en 2019.El realineamiento también incluye una participación más agresiva de las áreas de inteligencia y militares. Riva Palacio advierte sobre la autonomía de la CIA, que ha realizado operaciones tanto abiertas como encubiertas en territorio mexicano, incluyendo el uso de drones espías para intervenir comunicaciones sin autorización oficial.Este despliegue militar en la frontera y en labores de inteligencia representa el cambio de paradigma más radical en décadas."La decisión de Trump de meterlas de lleno a la vigilancia en la frontera... es el cambio de estrategia más radical que ha hecho Estados Unidos desde que el presidente Richard Nixon criminalizó la guerra contra las drogas en 1971".Finalmente, la designación de los cárteles como organizaciones terroristas ha empoderado a agencias del Departamento del Tesoro como el FinCen y la OFAC. Tras la captura de figuras políticas como el exgobernador Rubén Rocha Moya, el enfoque se ha desplazado hacia las redes empresariales que pudieron haber hecho negocios con actores señalados.El análisis advierte que, bajo los decretos de Trump, cualquier entidad comercial vinculada podría ser acusada de complicidad con actividades terroristas, lo que coloca en una situación vulnerable a grandes capitanes de industria en México. Mientras tanto, concluye Riva Palacio, el régimen mexicano parece ignorar las señales de este realineamiento estratégico.Con información de Raymundo Riva Palacio* * * Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp * * *OA