Hoy 3 de abril, millones de creyentes pausan sus rutinas. El Viernes Santo no es solo un día de descanso o ayuno; es la conmemoración del evento más importante del cristianismo: la crucifixión. Entender su significado te hará entender por qué hoy los templos lucen vacíos y el silencio domina la jornada.Según la tradición y los textos sagrados de la Iglesia Católica, este día recuerda la pasión, crucifixión y muerte de Jesús de Nazaret.Tras ser traicionado y juzgado por las autoridades romanas bajo el mando de Poncio Pilato, Jesús fue condenado a la pena máxima de la época. El hecho tuvo lugar a las afueras de Jerusalén, específicamente en el monte Calvario, también conocido como Gólgota.Este sacrificio representa, para los fieles cristianos, el acto supremo de amor y la salvación de la humanidad. Es el momento cumbre donde el hijo de Dios entrega su vida física para lograr el perdón de los pecados del mundo entero.Por ello, el tono de la jornada es de luto y respeto. No es una fecha para celebrar ni para realizar fiestas, sino para acompañar el sufrimiento de Cristo a través de la oración, el silencio y la introspección personal.Un dato que resulta fascinante para muchos y que responde al cómo se conmemora oficialmente, es la ausencia de la eucaristía. El Viernes Santo es el único día de todo el calendario litúrgico en el que la Iglesia prohíbe estrictamente celebrar la misa.En lugar de la misa tradicional que los fieles conocen, los sacerdotes ofician lo que se denomina la Celebración de la Pasión del Señor. Durante este día, los altares de las iglesias lucen completamente desnudos, sin manteles, sin cruces, sin flores y sin velas encendidas.Durante esta solemne ceremonia, que suele realizarse alrededor de las tres de la tarde (hora en la que se cree que murió Jesús), se lee la pasión según el Evangelio de San Juan. Posteriormente, se realiza la adoración de la cruz y se distribuye la comunión que fue consagrada el día anterior, durante el Jueves Santo.Desde el Vaticano, el Papa en el cargo suele presidir estos ritos con gran austeridad. Sus mensajes en este día buscan recordar al mundo la importancia de la humildad, la paz y el servicio a los más necesitados, valores que son el pilar central de la Semana Santa.A nivel mundial y local, las costumbres marcan el ritmo de este día de luto. En México, y de manera muy particular en el Estado de Jalisco, las representaciones vivientes de la pasión cobran un protagonismo cultural y espiritual inigualable.La Judea de San Martín de las Flores, que se realiza en el municipio de Tlaquepaque, es uno de los eventos más emblemáticos y antiguos de la región. Año con año, miles de personas se reúnen en sus calles para presenciar el Vía Crucis viviente, una tradición que ha pasado de generación en generación.Además de asistir a estas procesiones, existen normas específicas dictadas por el derecho canónico que los fieles deben seguir. El ayuno y la abstinencia de carne son prácticas obligatorias para los católicos mayores de edad y en buen estado de salud.Más allá de la estricta observancia religiosa, el Viernes Santo invita a toda la sociedad a hacer una pausa reflexiva en medio de la acelerada vida moderna. Es un momento ideal para cuestionar nuestras propias acciones y nuestra empatía hacia los demás.La figura de Cristo sufriente se refleja hoy en las personas marginadas, en los enfermos que saturan los hospitales y en aquellos que sufren injusticias sociales. Ese es el verdadero mensaje de solidaridad que trasciende los siglos y las fronteras.Al caer la tarde, el luto se intensifica en las calles con la tradicional Procesión del Silencio. Este acto final prepara el espíritu de los creyentes para el luto del Sábado Santo y la eventual y gloriosa celebración del Domingo de Resurrección.-Esta nota fue redactada con ayuda de inteligencia artificial y revisada por un editor-*Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsAppOF