La muerte el domingo de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, representa, según especialistas en seguridad, uno de los golpes más significativos contra el crimen organizado en la última década. Para los expertos consultados, el impacto es indiscutible en términos simbólicos y políticos, pero sus efectos reales sobre la violencia y la estructura del Cártel Nueva Generación (CNG) aún están por verse.Mike Vigil, ex jefe de operaciones internacionales de la DEA, sostuvo que el operativo envía “un mensaje fuerte a la administración de Donald Trump, de que (los mexicanos) sí están luchando fuertemente y en una manera eficaz” contra los cárteles. Destacó además que “la mayor parte de la información vino de parte de las Fuerzas Armadas mexicanas y todo el crédito va a México”, subrayando el papel central de las autoridades nacionales en la operación.Para Vigil, la figura de Oseguera era determinante en la cohesión interna del grupo. “El Mencho controlaba todo. Era como un dictador de un país... estaba al tanto de todo”, explicó. Esa concentración de poder podría traducirse ahora en disputas internas o en una pérdida de coordinación que frene la expansión que el CNG mantenía en al menos 21 estados del país y en amplias zonas de Estados Unidos. No obstante, el ex agente advirtió que el gobierno mexicano debe aprovechar la coyuntura con un “asalto frontal, pero eficaz, basado en inteligencia” para debilitar de manera estructural a la organización. “Esta es una oportunidad muy grande para México y los Estados Unidos si trabajan en combinación”, aseguró.David Saucedo, analista mexicano en seguridad, coincidió en que el desenlace dependerá del proceso de sucesión. Si el mando queda en manos de familiares de El Mencho, consideró, los actos de venganza podrían prolongarse y escalar. En cambio, si las comandancias regionales asumen el control, podrían privilegiar la continuidad operativa y reducir la confrontación directa con el Estado.Saucedo alertó sobre el peor escenario: que el CNG opte por una estrategia de terror. El grupo podría tomar “la determinación de lanzar ataques de narcoterrorismo... y que se genere un escenario similar al que se vivió en Colombia en la década de 1990, con coches bomba, con magnicidios, con ataques a aeronaves”, advirtió.AP CT