El Congreso de la Ciudad de México, en su calidad de Constituyente Permanente, aprobó, por mayoría, el llamado "Plan B" de la reforma electoral.En total, 18 legisladores razonaron su voto a favor y en contra de este decreto que apenas horas antes había sido avalado en la Cámara de Diputados.Durante la sesión, que transcurrió entre consignas de apoyo, reclamo y la interrupción abrupta de la Asamblea de Barrios, el Grupo Parlamentario de Morena reiteró su respaldo irrestricto a la Presidenta, así como su compromiso con la consolidación de la Cuarta Transformación.La diputada Valentina Bates señaló que el "Plan B" abre la discusión para dejar claro que no hay espacios intocables para el uso de eficiencia en los recursos públicos. "El poder no puede vivir aparte del reclamo social. Desde Morena acompañamos esta reforma. Desde la izquierda entendemos que está reforma para que lo público recupere su sentido".Ángel Tamariz afirmó que la Cuarta Transformación no es una ocurrencia, sino la herencia de décadas de lucha. "Defendemos la congruencia. Abrazamos la austeridad como un valor republicano. Claudia Sheinbaum es la máxima lidereza de la izquierda en México y América Latina".En tanto, diputados del PAN coincidieron en señalar que esta propuesta no constituye una verdadera reforma electoral, sino un intento de control político desde el poder.Ricardo Rubio sostuvo que la minuta "no es una reforma electoral, sino un mecanismo de control político vía presupuesto", cuestionando la falta de medidas para combatir la injerencia del crimen organizado en los procesos electorales. El panista advirtió que la reducción presupuestaria a instituciones electorales "no fortalece la democracia, la hace más vulnerable", y calificó la política de austeridad como un "austericidio" que debilita las capacidades técnicas del sistema electoral.Asimismo, señaló que la iniciativa presenta inconsistencias y no genera ahorros reales, además de que pone en riesgo principios como la pluralidad y la equidad. América Rangel calificó al "Plan B" como "un rotundo fracaso" y afirmó que tanto esta propuesta como su antecedente buscaban "manipular las reglas del juego para mantenerse en el poder". Señaló que la iniciativa evidenció la intención del oficialismo de alterar el sistema electoral ante la posibilidad de perder apoyo ciudadano, y sostuvo que "la democracia no se rinde" frente a estos intentos.Laura Álvarez advirtió que la reforma representa "un retroceso democrático" y denunció que su aprobación acelerada responde a intereses políticos y no a una mejora institucional. Afirmó que la reforma "abre la puerta al abuso" al debilitar reglas y controles, y alertó sobre el riesgo de infiltración del crimen organizado en los procesos electorales.JM