Viernes, 19 de Junio 2026

Barrio coreano de Ciudad de México vive entre dos pasiones antes del duelo México-Corea en el Mundial (VIDEO)

México ha recibido a un gran número de habitantes de Corea del Sur, actualmente superando los 10 mil residentes que contribuyen al país

Por: EFE

“Si Corea gana, daremos un 30 % de descuento”, dice con una sonrisa el coreano que lleva cuatro años en México. EFE / J. Méndez

“Si Corea gana, daremos un 30 % de descuento”, dice con una sonrisa el coreano que lleva cuatro años en México. EFE / J. Méndez

El día de hoy se disputa el esperado encuentro entre México y Corea del Sur en la Copa Mundial de la FIFA 2026, las calles del barrio coreano de la Ciudad de México se llenaron de expectativa, banderas y conversaciones que reflejan una realidad singular: miles de personas deberán decidir, al menos por 90 minutos, a qué selección apoyar.

Ubicado en la colonia Juárez, dentro de la Zona Rosa, el conocido "Pequeño Seúl" se ha convertido en uno de los principales puntos de encuentro para la comunidad surcoreana en el país. Entre restaurantes, supermercados, cafeterías y karaokes, la cultura coreana convive diariamente con las costumbres mexicanas, dando forma a uno de los enclaves multiculturales más representativos de la capital.

La emoción mundialista se percibe en cada negocio de la zona. Algunos establecimientos han preparado promociones especiales, mientras que otros instalaron pantallas para que clientes y aficionados puedan seguir el partido entre ambas selecciones. La expectativa es alta, especialmente porque tanto México como Corea del Sur llegan al encuentro tras iniciar el torneo con una victoria.

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Para Kai Jung, propietario de un restaurante tradicional coreano, el resultado parece claro. Convencido de que Corea del Sur logrará imponerse por al menos un gol de diferencia, incluso prometió ofrecer descuentos a los clientes si su pronóstico se cumple. Sin embargo, más allá de la rivalidad deportiva, asegura que mexicanos y coreanos comparten numerosas afinidades culturales, desde el gusto por la comida picante hasta la afición por las reuniones sociales.

Una comunidad que ha encontrado un hogar en México

Durante las últimas décadas, la presencia surcoreana en la Ciudad de México ha crecido de manera constante. Lo que comenzó como una pequeña concentración de negocios y familias terminó por consolidarse en una comunidad activa que mantiene vivas sus tradiciones sin perder el vínculo con la sociedad mexicana.

 

En los comercios del barrio es común encontrar productos importados directamente desde Corea del Sur, así como clientes mexicanos interesados en la gastronomía, la música, las series y otros elementos de la llamada ola coreana o Hallyu, fenómeno cultural que ha ganado popularidad en gran parte del mundo.

Kim Elizabeth, hija de padres coreanos y residente de la capital mexicana, observa diariamente este interés creciente. Desde su tienda de productos coreanos, asegura que muchos visitantes llegan atraídos por la cultura asiática y que el Mundial ha impulsado todavía más la actividad comercial en la zona.

La joven reconoce que el partido le genera sentimientos encontrados. Aunque vive actualmente en México y mantiene fuertes lazos con el país, también conserva una profunda conexión con sus raíces familiares. Como ella, muchas personas de ascendencia coreana experimentan una mezcla de orgullo, nostalgia y emoción ante un encuentro que enfrenta a dos naciones importantes en sus vidas.

El fútbol como puente entre culturas

Más allá de la competencia deportiva, el Mundial ha servido para fortalecer los vínculos entre comunidades. En varios restaurantes de la zona las reservaciones para ver el partido se agotaron con anticipación, reflejo del interés que despierta este encuentro tanto entre mexicanos como entre surcoreanos.

Trabajadores y comerciantes destacan que la convivencia cotidiana suele estar marcada por la curiosidad mutua y el intercambio cultural. Incluso cuando existe una barrera idiomática, la gastronomía, la música y ahora el fútbol funcionan como puntos de encuentro que facilitan la interacción.

El caso del barrio coreano muestra cómo los grandes eventos deportivos pueden convertirse en espacios de identidad compartida. Durante unas horas, las diferencias de nacionalidad quedarán en segundo plano para dar paso a una celebración colectiva que une a aficionados de ambos países.

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Con más de 11 mil residentes coreanos y más de 50 mil mexicanos de ascendencia coreana en el país, la comunidad espera el silbatazo inicial con entusiasmo. Y aunque el marcador final dividirá alegrías y decepciones, en las calles de Pequeño Seúl parece existir una certeza: gane quien gane, la fiesta continuará mucho después del partido.

TG

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