La Ciudad de México registra un aumento en la actividad de alacranes debido a la combinación de las recientes lluvias y las altas temperaturas estacionales.Este fenómeno natural moviliza a los arácnidos fuera de sus refugios habituales, incrementando las probabilidades de encuentros con humanos en áreas residenciales y transporte público.El aumento en el avistamiento de alacranes responde directamente a condiciones climáticas. De acuerdo con la "Guía de control y monitoreo de alacranes y arañas" de la Secretaría de Salud, el calor y la humedad generan el ambiente propicio para su reproducción. Estos factores "obligan a los ejemplares a buscar refugio, agua y alimento en zonas urbanas", alejándose de sus escondites naturales debido a la alteración de su hábitat por el clima.Las zonas con mayor riesgo se concentran principalmente en el sur y oriente de la metrópoli. Las alcaldías que presentan un índice más alto de reportes y avistamientos son: Dichas demarcaciones poseen características geográficas específicas, como zonas pedregosas y mayor densidad de vegetación, que facilitan el establecimiento de colonias.En cuanto a la peligrosidad, las especies nativas más comunes en la capital (Vaejovis mexicanus y Vaejovis granulatus) poseen un veneno de baja toxicidad.No obstante, especialistas advierten que el riesgo se eleva ante la introducción accidental de especies de alta peligrosidad provenientes de estados vecinos como Morelos o Guerrero, las cuales pueden arribar a la Ciudad de México a través de mudanzas o transporte de plantas. Para reducir la posibilidad de picaduras y evitar que estos arácnidos colonicen el interior de los domicilios, las autoridades federales recomiendan establecer barreras físicas y hábitos de limpieza rigurosos.La prevención es la herramienta más efectiva, ya que el dolor provocado por una picadura, aunque no sea letal en la mayoría de los casos locales, suele ser intenso y requiere atención médica para su monitoreo.JM