Jalisco puede recorrerse también a pie. Más allá de los pueblos mágicos, las playas o los centros históricos, el estado guarda una red de senderos donde el paisaje cambia de manera drástica en cuestión de kilómetros: barrancas profundas dentro de la ciudad, bosques de niebla, montañas volcánicas, selvas tropicales y caminos costeros donde el Pacífico aparece y desaparece entre acantilados.Hay rutas para quienes apenas comienzan a caminar y otras que exigen resistencia física, técnica y varias horas de ascenso. En todas, sin embargo, aparece algo que atraviesa buena parte del territorio jalisciense: la sensación de que naturaleza y ciudad todavía mantienen una conversación cercana.Desde recorridos urbanos rodeados por barrancas hasta senderos de alta montaña o caminatas junto al mar, Jalisco ofrece rutas para prácticamente todas las edades y niveles de dificultad. A continuación, algunas de las mejores rutas de senderismo dentro del estado.En Guadalajara basta con conducir algunos minutos hacia el norte para que el concreto desaparezca y aparezca la inmensidad de la Barranca de Huentitán. El sendero es quizá el más conocido dentro del estado y también uno de los más exigentes físicamente. Son aproximadamente 14 kilómetros de descenso y ascenso entre caminos empedrados, vegetación y vistas que se abren hacia el río Santiago.La caminata comienza con una bajada engañosa: el cuerpo todavía tiene energía y las piernas avanzan rápido entre escalones de piedra. Conforme se desciende, la temperatura aumenta y el paisaje comienza a encerrarse entre muros naturales gigantescos. Desde distintos puntos pueden observarse paredes rocosas y aves atravesando la barranca.Pero la verdadera dificultad aparece al regreso, que puede ser por el mismo sendero o por las temibles vías. El ascenso se convierte en una prueba de resistencia bajo el calor húmedo que caracteriza la zona. Aun así, cientos de personas la recorren cada semana como parte de entrenamiento físico, senderismo recreativo o simple contacto con la naturaleza dentro de la ciudad.Más al norte de Guadalajara, en la zona de San Esteban, aparece otro de los grandes clásicos del senderismo jalisciense: El Diente. El sitio recibe su nombre por las enormes formaciones de roca volcánica que sobresalen entre el bosque y que, vistas a la distancia, parecen colmillos emergiendo de la montaña. El Diente posee rutas más técnicas que la Barranca. Hay senderos estrechos, pendientes pronunciadas y superficies rocosas donde el equilibrio se vuelve importante. Por ello el lugar atrae tanto a senderistas como a personas que practican escalada básica y rappel.Durante la temporada de lluvias, el paisaje cambia por completo. La vegetación cubre buena parte de las piedras y el bosque adquiere tonos intensos de verde. En invierno, en cambio, las formaciones rocosas resaltan sobre un entorno más seco y abierto. Desde varios puntos del recorrido pueden observarse amplias vistas hacia Zapopan y parte de la Zona Metropolitana de Guadalajara.En la ribera de Chapala existen rutas mucho más ligadas al bosque y al agua. Ahí aparece el sendero El Caracol, una caminata rodeada de vegetación donde el sonido constante proviene de aves y viento moviendo árboles. El Caracol es una ruta accesible para personas que buscan caminatas menos agresivas físicamente. El sendero atraviesa pequeñas pendientes, caminos de tierra y zonas boscosas donde el clima suele sentirse más fresco que en la ribera urbana de Chapala.Cerca de ahí también se encuentra El Tépalo, uno de los recorridos más conocidos de la región. El sendero conduce hacia pequeñas cascadas y pozas naturales escondidas entre vegetación montañosa. Durante la temporada de lluvias, el paisaje adquiere especial fuerza: el agua corre entre piedras cubiertas de musgo y el bosque parece cerrarse alrededor del camino. La ruta suele atraer tanto a senderistas como a familias que buscan recorridos de corta duración con acceso a cuerpos de agua.Para quienes buscan rutas más demandantes dentro de la zona de Chapala, aparece el cerro del Chupinaya. El ascenso es largo y exige buena condición física, pero recompensa con vistas abiertas hacia el lago más grande de México. Desde la cima puede observarse buena parte de la ribera, pueblos cercanos y montañas que rodean la región. Muchos senderistas realizan la caminata durante el amanecer para evitar el calor y aprovechar la neblina ligera que suele cubrir el lago durante las primeras horas del día.Otro de los recorridos más intensos dentro del estado es la subida a Cerro Viejo, en Tlajomulco. La montaña domina buena parte del paisaje al sur de Guadalajara y suele ser visible desde distintos puntos de la ciudad. Siendo la tercera cima más alta de Jalisco, llegar a la cima implica atravesar terrenos boscosos, caminos empinados y largas horas de caminata. La experiencia cambia dependiendo de la temporada. En meses secos predominan los tonos amarillos y cafés; durante lluvias, el cerro se cubre de vegetación y flores silvestres. Muchas personas realizan el ascenso antes del amanecer para observar la salida del sol desde la parte alta de la montaña.Para senderistas con experiencia aparece también la posibilidad de alcanzar la cima del Nevado de Colima, una de las montañas más impresionantes del occidente mexicano y la más alta de Jalisco. El recorrido atraviesa bosques de pino y oyamel donde la temperatura desciende conforme aumenta la altitud. La caminata hacia la cumbre puede durar varias horas y requiere preparación física, ropa térmica y acompañamiento adecuado. En invierno incluso es posible encontrar escarcha o pequeñas capas de nieve cerca de las zonas más altas. Desde ciertos puntos del ascenso aparece además la silueta del volcán de Fuego, todavía activo.Pero el senderismo jalisciense no termina en la montaña. En Puerto Vallarta existe una de las rutas costeras más espectaculares del Pacífico mexicano: el recorrido de Boca de Tomatlán hacia Playa Las Ánimas. Son aproximadamente siete kilómetros y medio de caminata entre selva tropical, acantilados y playas escondidas. El sendero avanza bordeando el océano mientras aparecen pequeñas bahías de arena clara y agua verde esmeralda. En algunos tramos hay que cruzar arroyos o caminar bajo sombra espesa de árboles tropicales. La ruta suele realizarse durante la mañana para evitar las horas más intensas de calor.A lo largo del camino aparecen playas como Colomitos o Madagascar, mucho más tranquilas que las zonas turísticas principales de Puerto Vallarta.Más allá de las diferencias entre cada sendero, hay algo que se repite en todos: la necesidad de preparación adecuada. El calzado con buen agarre resulta indispensable, especialmente en terrenos rocosos como El Diente o descensos largos como la Barranca de Huentitán. También se recomienda llevar entre dos y tres litros de agua por persona, además de snacks energéticos, bloqueador solar, gorra y repelente de insectos para zonas boscosas o tropicales.Actualmente existen plataformas como AllTrails o Wikiloc donde pueden revisarse distancias, niveles de dificultad y mapas detallados de cada ruta. Aun así, buena parte del senderismo sigue dependiendo de algo más simple: caminar con tiempo, escuchar el paisaje y entender que Jalisco puede conocerse también siguiendo veredas entre montañas, barrancas y mar.AS