Irving Alexis Silva Téllez tenía 23 años recién cumplidos el pasado diciembre, y cuatro años dentro de la Guardia Nacional, corporación a la que llegó tras causar alta en la Secretaría de la Defensa Nacional y ser comisionado a la División Carreteras. Desde niño, recuerda su madre, Leticia Téllez, mostró interés por la vida militar y los cuerpos policiales, lo que lo llevó a inscribirse a las fuerzas armadas. Se hallaba asignado a la división carretera en Jalisco, y fue el pasado domingo 22 de febrero cuando su madre tuvo contacto con él por última vez."La última comunicación que tuve con mi hijo fue en la mañana, por WhatsApp. Por un audio me contestó que más tarde él se comunicaba conmigo, porque iba en movimiento, en apoyo a una agresión que habían tenido sus compañeros. Entonces dije: 'bueno, más tarde hablo con él'. Empecé a ver todo lo que había pasado y me preocupé mucho, y ya por ahí de las 6:40 de la tarde fue cuando me hicieron una llamada por parte de la Guardia Nacional para decirme que mi hijo, pues, desgraciadamente, había caído en el combate que ya conocemos", contó Lety. Así, su hijo cayó en medio de los hechos violentos registrados en Jalisco por la detención y muerte de Nemesio Oseguera alias "El Mencho", en un operativo realizado por las autoridades en la sierra de Tapalpa.De acuerdo con el reporte policial que se le envió a su madre, Irving cayó sobre la Carretera Federal que va de la Barca a San Miguel el Alto, a la altura del kilómetro 23+200, donde los criminales atentaron contra tres unidades de la Guardia Nacional, derivando en la muerte de 15 elementos."Quedaron de ellos (la Guardia Nacional) de que el lunes volverían a comunicarse conmigo para decirme los pasos a seguir para recuperar el cuerpo", A partir de ese momento todo comenzó a empeorar. Las llamadas para coordinar la entrega del cuerpo y los servicios funerarios comenzaron a ser un martirio, pues la falta de información y coordinación han ocasionado que ella no pueda obtener los restos de Irving. Aseguró que inicialmente recibió presiones para definir de inmediato el panteón donde Irving sería sepultado, aun cuando la ciudad enfrentaba cierres y complicaciones. Incluso le dijeron que no era necesario identificarlo, que la Guardia Nacional lo haría por ella para evitarle el mal rato de verlo cómo había quedado tras el combate.“Todo el día lunes me estuvieron presionando de que si ya tenía lugar, que necesitaban hablar con la funeraria para entregarlo. Yo les pedí que me dieran chance de ver ese tema, porque pues, nadie estamos preparados para una situación así. Les dije que en cuanto tuviera la información se las iba a dar. Pero el lunes estuvimos en código rojo y no pude conseguir nada, y ellos seguían presionando, incluso me pidieron que escogiera una corona de flores y yo dije, 'sí está bien, me dicen dónde la pago'”, comentó.Fue hasta el martes que por fin pudo conseguir un espacio, y cuando avisó de esto y ya esperaba la entrega del cuerpo, recibió una llamada distinta. Le preguntaron por tatuajes, cicatrices o fracturas que permitieran identificar el cuerpo, alguna caries, amalgama o placa, cualquier detalle que pudiera ayudar a su identificación. La respuesta fue negativa, porque Irving no tenía algo del tipo que lo hiciera destacar. Fue entonces que la información cambió y le dijeron que no podían reconocerlo "porque su cuerpo había quedado calcinado".“Me dijeron que no lo podían identificar, que no lo encontraban. Que cuando llegó al Semefo su tono de piel ya había cambiado. Yo les dije que si gustaban yo iba a hacer el reconocimiento. No quería pasar por eso, pero iba con la idea de reconocer el cuerpo de mi hijo. Cuando llego, me dicen que no podía pasar a reconocerlo porque no había qué reconocer, que mi hijo está calcinado y que no me podían mostrar fotos porque eran muy gráficas. Me tomaron muestras para ADN y me dijeron que los mínimo eran siete días para darme resultados, y lo máximo veinte si es que podían encontrar algo que hubiera quedado de él para hacer la confronta”, narró.Fue este miércoles cuando, indicó Lety, recibió otra llamada en la que le ofrecieron entrar al Servicio Médico Forense para “agilizar el trámite” y reconocer un cuerpo por descarte, aun sin tener los resultados del ADN.“Me dijeron que ya estaban identificados dos de los tres cuerpos entre los que estaba mi hijo, y que si yo quería podía entrar y reconocerlo por descarte para que el trámite se agilizara. Yo les dije que no aceptaba eso de ninguna manera. ¿Cómo voy a reconocer un cuerpo irreconocible? ¿Qué garantía tengo de que sea mi hijo? ¿Primero me presionaron, según para entregarme su cuerpo,y ahora no lo encuentran? Yo no tengo prisa, me puedo esperar el tiempo que sea necesario, pero quiero la certeza de que el cuerpo que me van a entregar es el de mi hijo”, afirmó la mujer.Leticia Téllez cuestionó, además, inconsistencias sobre el número de elementos fallecidos y la forma en que, asegura, se ha manejado la información entre distintas áreas.“Uno me dice una cosa, otro me dice otra. Después me llaman de Ciudad de México para preguntarme, otra vez, por los servicios funerarios y me dicen que ellos tienen información de que ya me entregaron el cuerpo. Pero, supuestamente mi hijo sigue en Semefo. ¿Cómo está la comunicación entre ellos? Lo único que pido es que sean serios, que me traten con respeto y con dignidad, que respeten lo que él sirvió a la corporación. No voy a aceptar que me den un cuerpo nada más por descarte. Quiero estar segura de que es mi hijo”, afirmó la mujer."Claro que me duele, y mucho. Me duele mucho haber perdido a mi hijo, pero me duele más el no tener certeza de dónde está. Sin embargo, ese dolor no me va a detener para exigirle a las autoridades que me den una respuesta, que se coordinen para que me digan bien dónde está y en qué condiciones, y garanticen que me van entregar su cuerpo", expresó la mujer.Su exigencia, reiteró, no se limita a la entrega de un cuerpo, sino a que el proceso se conduzca con rigor, transparencia y respeto hacia las familias de los elementos caídos, pues además, desconoce si el resto tiene las garantías de que sí les entregaron los cuerpos de sus hijos, o si el de Irving no fue ya entregado por error. Lety Insistió en que esperará el tiempo que sea necesario para que las pruebas científicas confirmen plenamente la identidad, pero manteniendo la presión a las autoridades por respuestas certeras, y aseguró que no permitirá que el trámite se resuelva por “descarte”, pues lo único que busca es la certeza de recibir los restos de su hijo, convencida de que en un caso como este la prisa no puede estar por encima de la verdad.