Cada cuatro años, el futbol tiene la capacidad de transformar ciudades enteras. Las calles se llenan de banderas, los restaurantes cambian sus horarios, los aeropuertos reciben visitantes de todos los rincones del planeta y las conversaciones giran alrededor de alineaciones, goles y pronósticos. El Mundial es una fiesta global. Una celebración que congrega a millones de personas alrededor de un mismo acontecimiento.Pero mientras la atención suele concentrarse en los estadios, las selecciones y los resultados deportivos, existen otras historias que se desarrollan en paralelo. Historias que rara vez aparecen en las transmisiones televisivas o en las postales turísticas de los países anfitriones. Es ahí donde surge Fuera de Lugar, una iniciativa impulsada por la asociación civil Ágape que busca prevenir la explotación sexual y la trata de personas asociadas históricamente a los grandes eventos deportivos. La campaña parte de una idea sencilla y directa: así como en el futbol existe el fuera de lugar, también hay conductas que deberían quedar fuera de cualquier celebración.Para Verónica Flores, fundadora y directora de Ágape, el Mundial representa una oportunidad extraordinaria para México, pero también un momento que exige reflexionar sobre aquello que suele permanecer fuera de la conversación pública. “Está comprobadísimo que todos los megaeventos deportivos, no solamente el Mundial, aumentan el riesgo de que personas, particularmente mujeres y niñas, caigan en redes de trata", explica, en entrevista con EL INFORMADOR. "Esto sucede por el turismo masivo, por el consumo masivo, por la fiesta y por una serie de conductas que lamentablemente están normalizadas. Por todo el contexto que rodea estos eventos aumenta el consumo de servicios relacionados con la explotación, incluyendo el turismo sexual infantil. Entonces no podíamos quedarnos con los brazos cruzados”.La campaña nació a partir de una pregunta que comenzó a rondar entre los integrantes de Ágape desde que se confirmó la realización de la Copa Mundial de Futbol de 2026 en México: ¿qué se podía hacer para reducir los riesgos que históricamente acompañan a este tipo de encuentros internacionales? La respuesta llegó a través de alianzas con organizaciones especializadas, entre ellas Anthus, con Mariana Wenzel, asociación dedicada a la atención de víctimas de trata de personas. Juntas comenzaron a diseñar una estrategia que busca abrir conversaciones incómodas en torno a la competencia y a los fenómenos sociales que suelen acompañar a los grandes eventos deportivos.A diferencia de muchas campañas de prevención que se enfocan exclusivamente en informar, Fuera de Lugar pretende ir un paso más allá. “Queremos hacer tres cosas: informar, incomodar e inspirar. No es una campaña que se quede solamente en una parte del problema. Estamos observando todo el fenómeno de la trata de personas. Estamos viendo a todas las personas que pueden caer en estas redes: niños, niñas, hombres y mujeres. Queremos informar, pero también queremos ayudar a quienes ayudan. La campaña no se queda únicamente en la narrativa. Queremos generar conversaciones incómodas para que las personas reflexionen sobre conductas que han llegado a normalizarse”.La palabra “incomodar” aparece una y otra vez en el discurso de Flores. No se trata de provocar escándalo ni de señalar al futbol como responsable de un problema estructural. El objetivo consiste en cuestionar ciertas prácticas que suelen aparecer alrededor de los espacios de celebración masiva. “El problema no es el futbol. El problema no es el deporte. El problema son muchas de las conductas que aparecen alrededor de la celebración. Conforme avance el Mundial, cuando estemos viendo un partido con amigos o compañeros de trabajo, después de varias cervezas alguien va a decir: ‘Vámonos por unas niñas’. Va a pasar. Y mucha gente va a responder que sí. Necesitamos llegar a ese momento. Porque el tema no es el partido. El tema es que hemos normalizado ciertas formas de celebrar”, dice.La campaña plantea preguntas que pocas veces ocupan espacio dentro de la conversación deportiva: ¿qué significa consumir explotación?, ¿qué responsabilidad existe detrás de ciertas decisiones tomadas en grupo?, ¿qué papel juega la presión social?, ¿qué clase de país desea mostrar México al mundo cuando recibe a millones de visitantes? Para Flores, el problema no puede reducirse a estadísticas, aunque las cifras internacionales resulten alarmantes. “No estamos hablando solamente de datos. Estamos hablando de historias de vida. Mucha gente pregunta cuántas víctimas existen. Pero este es uno de esos delitos donde la gravedad no depende de si afecta a cien mil personas o a una sola. Con una sola víctima ya debería ser suficiente para actuar”.Su experiencia en la Fiscalía Especializada de Delitos contra las Mujeres y Trata de Personas, donde participó en la instalación del primer refugio federal para víctimas de trata, terminó por convencerla de que ninguna institución puede enfrentar sola una problemática de esta magnitud. “El problema es tan grande que el gobierno no puede hacerlo solo. Necesitamos una coordinación efectiva entre gobierno, sociedad civil, sector privado, academia y ciudadanía. No estamos hablando solamente de un delito. Estamos hablando de personas”.La campaña también busca ofrecer herramientas para identificar posibles situaciones de explotación y orientar a quienes deseen intervenir de forma segura. Sin embargo, el centro del proyecto sigue siendo la conversación. Flores explica que muchas señales aparecen cuando algo, en apariencia, no encaja: una persona menor de edad acompañada por un adulto mucho mayor, alguien que parece estar bajo vigilancia, respuestas inconsistentes, una persona que no puede hablar con libertad o que no sabe con claridad dónde está o de dónde viene.“Cuando algo no cuadra, vale la pena prestar atención. Si observas a una menor de edad acompañada por un hombre mucho mayor, puede existir una señal de alerta", señala. "Si ves a una persona que parece fuera de contexto, que no sabe dónde está, que ofrece respuestas inconsistentes o parece estar bajo vigilancia constante, también puede ser una señal. Lo importante es observar y saber qué hacer”.La recomendación, insiste, no es confrontar ni intervenir de manera directa. “No confronten, no intervengan y no se pongan en riesgo. Nosotros no tenemos que asumir funciones que corresponden a las autoridades o a especialistas. Lo que sí podemos hacer es llamar al 911, comunicarnos con la Línea Nacional contra la Trata de Personas o informar al responsable del establecimiento donde nos encontramos. A veces una simple llamada de atención puede salvar una vida”.Para la directora de Ágape, el éxito de Fuera de Lugar no puede medirse únicamente en alcance mediático o número de publicaciones compartidas. En el corto plazo, espera que la campaña permita visibilizar más casos, fortalecer refugios y abrir una conversación pública que suele incomodar. En el largo plazo, el objetivo es mucho más profundo.“El verdadero éxito sería que los refugios ya no tuvieran que atender víctimas de trata porque este delito hubiera desaparecido. Ojalá lleguemos a ese punto. Mientras tanto, cualquier avance cuenta. Poder ayudar a los refugios con recursos económicos o en especie ya representa un logro importante. Y también sería un éxito que una persona se detenga a pensar: ‘Yo suelo hacer esto con mis amigos, pero quizá detrás de eso existe una historia de explotación’. Si alguien cambia su forma de actuar a partir de esa reflexión, entonces la campaña habrá cumplido su propósito”, finalizó.Con el Mundial ya en marcha, las ciudades anfitrionas muestran al mundo su gastronomía, su cultura, su patrimonio y su hospitalidad. Fuera de Lugar propone añadir otra pregunta a esa vitrina internacional: qué tan dispuesta está una sociedad a revisar aquello que ocurre en los márgenes de la fiesta. Porque, más allá de los resultados en la cancha, la forma en que se celebra también dice algo sobre el país que se quiere mostrar al mundo. JM