Si estas pensando en viajar no muy lejos durante estas futuras vacaciones de Semana Santa en 2026, debes saber que hay pueblo encantador y perfecto para ir a relajarse a menos de dos horas de trayecto desde Guadalajara. En esta nota te contamos los detalles. Oculto al Sur de Jalisco, allá por el camino rumbo a Sayula, se encuentra Atemajac de Brizuela, un pequeño pueblo a unos dos mil 250 metros sobre el nivel del mar. Su altura hace que el clima sea templado, un tanto frío, con lluvias desde junio hasta octubre y con temperaturas que abarcan de los 5° a los 22° grados. Parte de la antigua Provincia de Ávalos, Atemajac de Brizuela posee todavía el ambiente de pueblo, se ve engalanado por la arquitectura religiosa. Entre los inmuebles de la iglesia destaca sin duda la Parroquia de San Bartolomé, que data del siglo XVI; su fachada está construida en piedra y el interior se caracteriza por su estilo romano.La tradición de Brizuela cuenta con sus fiestas en honor al santo de la parroquia, mismas que se llevan a cabo casi a finales de agosto, además, la antesala de estas fiestas incluye una peregrinación con el traslado de San Bartolomé desde la Capilla del Señor del Ocotito hasta su parroquia. En el desfile podrás ver una procesión de carros alegóricos, fuegos artificiales como cohetes y castillos y, por supuesto, música en vivo de bandas tradicionales que amenizan la danza que acompaña el transcurso final hacia las serenatas. La organización de estas fiestas va por cuenta de los mayordomos, cuatro ciudadanos elegidos por el pueblo cada año. Estos mayordomos, al igual que los de la otra gran celebración (la Entrada de la Virgen de la Defensa), son en muchos casos hijos ausentes del pueblo, que viven ya sea en la capital de Jalisco o en Estados Unidos, pero que, sin embargo, conservan el vínculo emocional con el terruño que los vio nacer.Siguiendo con la arquitectura sacra, otra capilla sobresaliente es la de San Santiaguito, conocida por su cristo negro de mezquita. Por su parte, la ya mencionada Capilla del Señor del Ocotito es peculiar por el tamaño de su atrio, además de los jardines que lo rodean. Otra fiesta religiosa tradicional que posee Atemajac de Brizuela es la Entrada de la Virgen de la Defensa, que se celebra del 6 al 8 de septiembre: consta de una procesión, igualmente con carros alegóricos y juegos pirotécnicos. La imagen de esta virgen se queda en el pueblo hasta comienzos de diciembre, el día en que los habitantes de Atemajac la regresan hasta su santuario, en el vecino Juanacatlán.De la gastronomía en Atemajac de Brizuela destaca el mole dulce, borrego al pastor, además de su amplia gama de derivados lácteos: jocoque, panela, queso y requesón. Estos productos son representativos del pueblo, lo que los ha llevado más allá de sus fronteras por su calidad y variedad (una muestra en la ciudad tapatía es la cremería Atemajac de Brizuela), a unas cuadras del Centro de la capital.Varias de las artesanías que ofrece la tradición de Atemajac de Brizuela son a base de la madera de su bosque cercano, donde predomina el pino. De hecho, parte de la economía de la región se sustenta en estos productos de madera, con numerosas carpinterías y aserraderos que también producen los derivados de la madera, como lo es aguarrás, brea, colofonia, etcétera. Por supuesto, los muebles también son una carta de presentación, y en particular los producidos en la región son de tipo colonial.También cuenta con recursos minerales, como los yacimientos de varita. Incluso a las afueras de la población existen varios puntos turísticos, como el mirador El Frijolito, que por su altura ofrece una vista en la que se aprecia el verde que domina el horizonte. Otros atractivos son la Piedra Redonda, Las Presitas, La Ladrillera y la Hacienda de la Yerbabuena. La toponimia del pueblo es una mezcla del mundo prehispánico y la conquista: Atemajac es una palabra atemaxaque, de origen prehispánico que significa “piedra que bifurca el agua”. El nombre para la región existe desde el año 567 de nuestra era, cuando fue habitada por chimalhuacanos. Por su parte, el apellido del municipio es en honor al coronel Miguel de Brizuela, quien combatió contra los invasores franceses en el siglo XIX.Las rutas para encaminarse a este pueblo son sencillas; la primera es la vía de la Barranca: Guadalajara-La Pala (62 kilómetros); La Pala-Atemajac (30 kilómetros); Guadalajara-Atemajac, vía la Barranca de Santa Clara (92 kilómetros).La otra es por vía de Tapalpa: Guadalajara-Crucero de Sayula (100 kilómetros); Crucero de Sayula-La Frontera (20 kilómetros pavimentados); La Frontera-Atemajac (23 kilómetros de terracería); Guadalajara-Atemajac vía Tapalpa (143 kilómetros).*Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp. AO