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Jueves, 22 de Agosto 2019

La plenitud de la vida se vive con sabiduría y compañía

En el Centro de Atención y Desarrollo Integral a Pensionados viven personajes fascinantes, entre ellos se encuentra María del Rosario Otero, sobrina-nieta del político tapatío Mariano Otero

Por: Kike Esparza

Diversión. Con la visita de los voluntarios, los pensionados se entretienen un rato jugando lotería. EL INFORMADOR / F. Atalino

Diversión. Con la visita de los voluntarios, los pensionados se entretienen un rato jugando lotería. EL INFORMADOR / F. Atalino

Es miércoles y el día ha permanecido nublado, sin embargo, el sofocado calor de Guadalajara sigue presente. Es 24 de abril y parece que el clima está haciendo un primer aviso de que ya tiene el intento de apaciguar las altas temperaturas que a todos nos consumen. Son las 16:00 horas con 10 minutos aproximadamente en el Centro de Atención y Desarrollo Integral a Pensionados (CADIP) y ya adentro de las instalaciones, la temperatura se regula.

Hay una veintena de jóvenes que no sobrepasan los 25 años -todos empleados de Starbucks-, han ido a visitar a los abuelitos que viven en la casa hogar para jugar con ellos lotería y entregarles obsequios que han recolectado, todo esto como parte del programa de voluntariado que realiza la marca en específico en abril bajo el título “Global Month of Good”.

María del Rosario Otero. Retrato de la sobrina-nieta del expolítico tapatío. EL INFORMADOR / F. Atalino

En el recinto se encuentra María del Rosario Otero Aguilar, quien tiene 100 años de edad y es la sobrina-nieta del jurista y político tapatío Mariano Otero. Está sentada mirando cómo se organizan todos para jugar lotería, a esa hora ella toma una siesta, descansa un momento, pero el barullo de los jóvenes la hace estar pendiente de lo que sucede. No oye muy bien, pero es muy lúcida y radiante, bromista como ella sola. Fabricio, el fotógrafo, le dice que le hará unos retratos, y ella divertida le contesta, “¿de qué te sirve retratar a una momia?”.

Por más de dos décadas, María del Rosario fue maestra, según cuenta. Y cuando sintió que era momento de retirarse a vivir los días de su vejez con calma, no dudó en hacerlo. “Cuando ya sentí que me cansaba, me retiré. Yo era maestra de primaria y secundaria, era una época en la que los alumnos tenían más respeto por el maestro, ahora yo veo que en las escuelas, el profesor es el sirviente de los alumnos, ya no hay respeto para él, y eso es un mal síntoma. Porque (antes) sin necesidad de castigos, ni de jalones de oreja, ni nada, yo los hacía entender que como personas debían de portarse bien, que cuando hacían cosas serias iban a dar a la dirección, yo no fui amante de castigar ni con pellizcos, ni con jalones de orejas, porque eso ni remedia, ni corrige, al contrario, se vuelve peor”.

Así como María del Rosario, hay aproximadamente otros 70 pensionados que viven su vejez en calma y armonía en CADIP, ubicado en Avenida San Jorge 105 en Zapopan. “Aquí estoy esperando ahora que me llamen de allá arriba, que ojalá pase mucho tiempo todavía, pero que sí esté en buenas condiciones, porque para andar en sillas de ruedas o que ya no pueda comer, pues eso ya no es vida. Todavía ahorita me puedo mover yo sola. No me lamento, ni añoro tiempos pasados, vivo lo que se puede aprovechar del presente. Ahora el tiempo es muy sencillo para mí, descansar, dormir temprano, levantarme tarde y saber que ya no tengo urgencia de nada. La vida es como las monedas, tiene dos caras, águila o Sol y yo me voy con la que me acomode más”, reflexionó Otero.

Un lugar donde las historias hacen eco

El médico encargado de los residentes, Juan Ávila Cuenca, comparte que en este lugar hay grandes historias, donde la mayoría de los pensionados son adultos mayores, aunque hay uno que otro jovenzuelo que tiene poco más de 60 años, pero que deciden mudarse al inmueble. “Ahora tenemos más de 70 abuelitos que están aquí, son tres pisos, sus habitaciones son muy dignas y si ellos tienen alguna patología aquí les damos continuidad. Son jubilados que trabajaron en el gobierno del Estado, en alguna dependencia, en los ayuntamientos, en los DIF también”. Las instalaciones las inauguró el entonces gobernador de Jalisco, Alberto Cárdenas Jiménez.

Los abuelitos hacen actividades internas, también hacían externas, pero como el proceso degenerativo de la edad hace lo suyo, pues se les va haciendo más complicado salir. “Los que pueden caminar y todo, se levantan, se les dan sus medicamentos, desayunan y dependiendo del programa que tengan, aprovechan sus actividades como talleres de teatro, pintura, entre otras. Hay quienes prefieren irse a sus cuartos a escuchar su música, pues esta es su casa”. Así también dice el médico que la visita de las familias son esenciales para los abuelitos, “ellos tiene un papel trascendental”.

Responsabilidad social

Voluntariado Starbucks tiene actividades todo el año, según cuenta Desiré León, encargada de impacto social de la marca, pero particularmente durante abril hacen el “Global Month of Good”, un mes donde aumentan la participación de hacer cosas buenas por su comunidad. “Nos comprometemos a fortalecer a las comunidades a las que servimos todos los días con más ímpetu”, comparte.

El tema “Global Month of Good” nace en 2011 como parte de la celebración del aniversario 40 de la marca, aunque el voluntariado se hace a lo largo de todo el año. “Todas las tiendas que tenemos en el país estudian la comunidad local que los rodea, detectan las necesidades sociales o ambientales que haya, y la idea es que los partners de nuestras tiendas vayan a cubrir algunas de las necesidades que ellos consideren que son de mayor impacto social o ambiental”. También se suman los clientes a estas actividades. Los cuatro ejes con los que trabaja la marca son nutrición, medio ambiente, empleabilidad y educación. Actualmente son 17 mil voluntarios en México.

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