Domingo, 04 de Enero 2026

Caracas enfrenta una jornada entre silencio e incertidumbre

Opositores y simpatizantes del chavismo se dejaron ver en pocos números en la metrópoli

Por: AP .

Algunos caraqueños salieron a las calles a buscar más información de los ocurrido durante la madrugada de ayer. EFE

Algunos caraqueños salieron a las calles a buscar más información de los ocurrido durante la madrugada de ayer. EFE

Caracas enfrenta horas impensables. Millones de habitantes de la capital venezolana optaron por mantenerse en sus casas y esperar en un lugar seguro para esperar cómo evoluciona la situación después de que Estados Unidos lanzó en la madrugada del sábado un ataque al país sudamericano y capturó al presidente de la nación, Nicolás Maduro.

Horas después de la acción militar, la mayoría de las calles de la capital venezolana lucían desiertas. Eran contados los vehículos que circulaban por las avenidas, incluyendo aquellos del transporte público. Los escasos comercios que se animaron a abrir sus puertas no tardaron en volver a cerrar. La duda y la incertidumbre podían palparse en el ambiente.

Yanire Lucas, residente de Caracas y cuya casa se encuentra junto a una base militar venezolana atacada, cuenta que comenzó a escuchar explosiones cerca de su hogar alrededor de la 1:50 de la madrugada.

Dijo que la familia, aterrorizada, se refugió cuando la primera explosión sacudió su hogar. Caminó entre vidrios rotos y otros escombros que cubrían el piso de su apartamento, y pasó junto a puertas y marcos de ventanas rotos el sábado por la mañana.

“Lo que está sucediendo no tiene precedentes”, expresó Lucas. “Seguimos con los nervios de punta y ahora no sabemos qué hacer. ¿Quedarnos en casa a salvo, salir a buscar comida? No lo sé”.

Y como ella, muchos otros. Lucas refirió que nunca había visto algo igual, incluso, después de años de agitación en Venezuela. Ahora, su familia, como tantas otras en el país sudamericano, está sumida en la incertidumbre.

“Hay razones para tener miedo, no sabemos qué va a pasar”, coincidió José Morales, un empleado de una panadería de 27 años. “En mi casa los niños gritaban, mi mujer lloraba temerosa que una bomba explotara cerca de nuestro edificio”.

Morales tenía el plan de no salir de casa, pero la suspensión abrupta del servicio de agua, a primeras horas de la mañana del sábado, lo obligó a intentar comprar agua embotellada para cocinar y beber.

“Regreso con las manos vacías, todo estaba cerrado. Ojalá la falta del agua no tenga nada que ver con un daño de las tuberías” por el bombardeo, señaló. “Espero que el agua regrese pronto” y los comercios reanuden sus labores a más tardar el domingo, agregó. En una ciudad donde el miedo imperaba, las demostraciones de júbilo ante el golpe al chavismo tampoco se vieron a cuentagotas.

Las demostraciones públicas de júbilo por la captura de Maduro y su esposa tampoco se vieron. Del otro lado, apenas unos pocos seguidores del oficialismo se concentraron en una habitualmente ruidosa avenida del Centro de Caracas, adonde se localizan numerosas sedes del Gobierno.

CT

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