La Iglesia de Inglaterra confirmó a Sarah Mullally como la primera mujer en asumir el cargo de arzobispa de Canterbury, convirtiéndose en la líder espiritual más importante de la institución en sus más de 500 años de historia. La ceremonia de confirmación tuvo lugar en la Catedral de San Pablo, donde se oficializó su elección tras varios meses de preparación y validación por parte de las autoridades eclesiásticas.Mullally, de 63 años, se convierte en la persona número 106 en ocupar este cargo, que simboliza el liderazgo de la Comunión Anglicana mundial. Antes de asumir esta posición histórica, la nueva arzobispa fue obispo de Londres y tuvo una destacada carrera en el sector sanitario, desempeñándose como enfermera oncológica, un recorrido que le ha otorgado una visión amplia y única sobre liderazgo y servicio.La designación de Mullally representa un avance sin precedentes en la inclusión de mujeres en altos cargos eclesiásticos, rompiendo con siglos de tradición masculina. Aunque la Iglesia permitió la ordenación de mujeres sacerdotisas en 1994 y tuvo su primera mujer obispo en 2015, nunca antes una mujer había alcanzado la posición de arzobispa de Canterbury, considerada la más alta dentro de la Iglesia de Inglaterra.El Concilio de Ministros de la Iglesia de Inglaterra anunció que Mullally será instalada formalmente como arzobispa en la Catedral de Canterbury el 25 de marzo de 2026, marcando el inicio oficial de su ministerio público. Hasta entonces, seguirá trabajando en su transición desde el cargo de obispo de Londres y en la coordinación con las distintas diócesis.Con este nombramiento, Sarah Mullally no solo hace historia dentro de la Iglesia de Inglaterra, sino que también se convierte en un referente mundial para la inclusión de mujeres en los más altos niveles de liderazgo religioso, un paso que promete generar un impacto significativo en la Comunión Anglicana y más allá.PH