El virus del Ébola volvió a poner en alerta a las autoridades sanitarias internacionales. Mientras el brote crece en África central, médicos y especialistas advierten que entender cómo actúa esta enfermedad en el cuerpo puede ser clave para detectar síntomas a tiempo y evitar más contagios.La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró una emergencia de salud pública internacional tras el aumento de casos en la República Democrática del Congo y Uganda, donde circula la cepa Bundibugyo, una variante rara para la que actualmente no existe una vacuna aprobada ni un tratamiento específico.El actual brote comenzó en la provincia de Ituri, en la República Democrática del Congo, y rápidamente se extendió hacia otras regiones fronterizas. Uganda ya confirmó contagios relacionados con personas que viajaron desde territorio congoleño.De acuerdo con reportes recientes de la OMS y Africa CDC, el número de casos sospechosos supera el millar y las muertes continúan aumentando. El organismo internacional elevó el riesgo a nivel “muy alto” en la región afectada.La preocupación no sólo radica en la velocidad de propagación, sino en que la variante Bundibugyo del virus del Ébola no cuenta con vacunas aprobadas, a diferencia de otras cepas que ya habían sido controladas en años anteriores.El Ébola es una enfermedad viral hemorrágica extremadamente agresiva. El contagio ocurre por contacto directo con fluidos corporales infectados, como sangre, saliva, vómito o sudor. No se transmite por el aire, pero sí puede propagarse rápidamente en hospitales o entre familiares que cuidan pacientes enfermos.Una vez dentro del cuerpo, el virus ataca principalmente al sistema inmunológico y a los vasos sanguíneos. Los primeros síntomas suelen parecerse a una gripe fuerte:Después, la enfermedad puede avanzar rápidamente hacia vómitos, diarrea intensa, dolor abdominal y sangrados internos o externos. En los casos más graves, el organismo entra en una falla multisistémica que afecta hígado, riñones y otros órganos vitales.Los especialistas explican que el virus provoca una reacción inflamatoria severa. El sistema inmune intenta defenderse, pero la respuesta termina dañando tejidos y vasos sanguíneos, causando hemorragias y caída brusca de la presión arterial.El actual brote involucra la variante Bundibugyo, detectada por primera vez en Uganda en 2007. Aunque es menos conocida que la cepa Zaire, mantiene una alta letalidad, estimada entre 30% y 50 por ciento.La OMS, encabezada por Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió que el brote podría ser mucho más grande de lo detectado oficialmente debido a problemas de acceso médico, violencia regional y dificultades para rastrear contagios.Otro factor crítico es la movilidad entre fronteras. Trabajadores migrantes, desplazamientos por conflictos armados y funerales comunitarios han complicado la contención del virus en zonas de África central.Hasta ahora, la OMS mantiene el riesgo global como bajo, aunque varios países ya activaron protocolos sanitarios preventivos. Estados Unidos endureció restricciones migratorias para viajeros provenientes de zonas afectadas y Kenia autorizó instalaciones especiales de cuarentena.Expertos subrayan que los sistemas de vigilancia epidemiológica actuales son mucho más sólidos que durante crisis anteriores. Sin embargo, el principal temor es que el brote siga creciendo en regiones con infraestructura médica limitada.En Canadá, incluso se investigó recientemente un posible caso sospechoso relacionado con viajes al este africano, aunque sin confirmación oficial.El nuevo brote de Ébola revive el temor internacional a enfermedades altamente letales capaces de expandirse rápidamente en contextos de crisis humanitaria. Aunque las autoridades insisten en que no se trata de una pandemia, el crecimiento de casos en República Democrática del Congo y Uganda mantiene bajo presión a organismos como la OMS y Africa CDC.Esta nota fue redactada con ayuda de inteligencia artificial y revisada por un editor.*Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp. AO