Miércoles, 12 de Agosto 2020

Perro ayuda a tienda a mantener distancia social

"Eros" trota por una ciudad de Colombia llevando alimentos a los clientes de un mercado

Por: AP

"Eros" lleva una canasta con productos de El Porvenir para un cliente. AP/L. Benevides

Así se ve al salir de la tienda. AP/L. Benevides

Así se ve al salir de la tienda. AP/L. Benevides

Un cliente le da al perro zanahorias como

Un cliente le da al perro zanahorias como "propina". AP/L. Benevides

AP/L. Benevides

AP/L. Benevides

"Eros", de 8 años, trota por las calles de Medellín, Colombia, varias veces al día con una cesta de paja en su hocico, llevando verduras, frutas y comida empacada a los clientes del mercado El Porvenir. El perro labrador color chocolate es recompensado con meriendas y masajes en su peluda cabeza.

"Nos ayuda con lo del distanciamiento social", dice su dueña, María Natividad Botero. "Y a la gente le gusta mucho cuando le mandamos el perro".

"Eros" no fue siempre la estrella que es ahora. Botero aceptó a regañadientes que el can se quedara en la familia tras la insistencia de su hijo para adoptar un perro.

Pero Botero y el resto de la familia muy pronto se enamoraron del cachorro. 

Y cuando abrieron el mercado hace cuatro años en el barrio de Tulipanes, "Eros" comenzó a acompañar a Botero y sus hijos a hacer entregas de abastecimientos.

"Eros" no conoce las direcciones, pero recuerda los nombres de los clientes que previamente lo han recompensado. Y con paciencia, ha aprendido a ir a las casas por su cuenta.

"Se sabe los nombres de cinco o seis clientes", dijo Botero. "Yo mando el mercado en la canasta con un recibo, y me pagan por transferencia bancaria".

Con los casos de coronavirus llegando a más de tres mil nuevas infecciones por día en Colombia, los gobiernos municipales están imponiendo medidas de distanciamiento y limitando el número de días por semana en que las personas pueden ir de compras.

Eso ha tornado a los trabajadores de entregas en una parte cada vez más importante de la economía.

"Eros" no sabe que se ha vuelto un trabajador esencial. Pero está feliz de poder ayudar a sus dueños y colectar su paga diaria.

"Es un glotón a la hora de comer", dice Botero. "No se va de la casa hasta que le den su mecato (merienda)".

IM

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