Lunes, 17 de Enero 2022

Joséphine Baker, primera mujer negra en entrar al Panteón de Francia

Esta figura de la resistencia contra la ocupación nazi y el racismo estará en el llamado templo de los “inmortales”

Por: El Informador

Joséphine Baker. La estadounidense ocupará un lugar en este panteón, tal como lo había anunciado el presidente francés Emmanuel Macron. Especial

Joséphine Baker. La estadounidense ocupará un lugar en este panteón, tal como lo había anunciado el presidente francés Emmanuel Macron. Especial

La artista Joséphine Baker, figura de la resistencia contra la ocupación nazi y de la lucha antirracista, se convertirá el martes en la primera mujer negra en acceder al templo de los "inmortales" de Francia por su vida en pos de "libertad y justicia".

"Nacida estadounidense y habiendo elegido Francia, a través de sus compromisos y luchas, Joséphine Baker ha mantenido en alto la divisa de la República Francesa. El 30 de noviembre de 2021, entrará en el Panteón", anunció en agosto el presidente Emmanuel Macron.

La "Venus de Ébano" nació el 3 de junio de 1906 en Saint Louis (Estados Unidos) como Freda Josephine McDonald y, pese a haber crecido en la pobreza y la segregación y haberse casado ya dos veces a los 15 años, logró tomar las riendas de una vida única.

Baker, que saltó al estrellato en Francia por sus números de revista durante los "Años Locos" jugando con los fantasmas coloniales, aprovechó esta fama para trabajar como agente de contraespionaje para el general Charles De Gaulle durante la ocupación nazi.

Y, pasada la Segunda Guerra Mundial, se unió a la lucha antirracista, siendo la única mujer en pronunciar un discurso junto a Martin Luther King el 28 de agosto de 1963, durante una marcha por los derechos civiles en Washington.

La ceremonia del martes, en el templo laico ubicado en el corazón del barrio latino de París, repasará múltiples aspectos de su "increíble vida", toda ella "situada bajo el signo de la búsqueda de libertad y de justicia", según la presidencia francesa.

"Francia me ha convertido en lo que soy y le estaré eternamente agradecida", aseguraba la artista de music-hall, que también plasmó sus valores al adoptar a 12 niños de diferentes partes del mundo y formar su "tribu arcoíris" en el castillo de Milandes (al Sur).

Joséphine Baker, que ya recibió en vida la Legión de Honor francesa y la Cruz de Guerra, se convertirá en la sexta mujer en convertirse en "inmortal", como la física Marie Curie en 1995 y la artífice de la ley del aborto en Francia Simone Veil en 2018.

La ceremonia de "panteonización" comenzará a partir de las 17:30 horas (tiempo local) ante cientos de personas, 46 años después de su muerte el 12 de abril de 1975 en París, tres días después de haber celebrado sus bodas de oro en los escenarios.

Como marca la tradición, militares transportarán su féretro que sin embargo no contendrá sus restos, sino tierra de Saint Louis, de París, del castillo de Milandes y de Mónaco, donde vivió sus últimos días y donde seguirá reposando su cuerpo.

"Amplio consenso"

Con la entrada de esta atípica artista en el Panteón, reservado casi exclusivamente a hombres -políticos, héroes de guerra o escritores-, Macron rompe con el habitual perfil de los "inmortales", a menos de cinco meses de la elección presidencial.

Y, aunque la elección de Baker conecta con luchas recientes por una mayor visibilidad y una mayor defensa de las personas negras y de las mujeres en la esfera pública, el Elíseo aseguró que no hay ningún mensaje político detrás.

"Hubo realmente un consenso muy amplio alrededor de esta panteonización", aseguró un consejero. Hecho poco común en una polarizada campaña electoral, de izquierda a extrema derecha, los diferentes candidatos alabaron la figura de Baker.

Sin embargo, algunos militantes antirracistas le reprochan su apoyo a la política colonial francesa. "Siempre rechazó criticar a Francia, al estimar que no podía criticar el país que le permitió ser libre", según el historiador Pascal Blanchard.

"Nuestra madre sirvió al país. Es un ejemplo de los valores republicanos y humanistas", pero "ella siempre dijo: 'Yo solo hice lo que era normal'", explicó su hijo mayor, Akio Bouillon. La bailarina obtuvo la nacionalidad francesa en 1937.

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