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Casos de violencia sexual aumentan en R. Centroafricana: HRW

El organismo denuncia que las agresiones físicas y la esclavitud sexual se han convertido en una táctica de guerra por parte de la milicia
Además de las lesiones físicas, de los embarazos no deseados y del contagio de enfermedades, las víctimas sufren el rechazo de sus familias y comunidades. ESPECIAL/Human Right Watch

Además de las lesiones físicas, de los embarazos no deseados y del contagio de enfermedades, las víctimas sufren el rechazo de sus familias y comunidades. ESPECIAL/Human Right Watch

Los grupos armados de la República Centroafricana (RCA) han utilizado impunemente la violencia sexual y la tortura como táctica de guerra durante casi cinco años de conflicto, revela un informe publicado hoy por Human Right Watch.

Las agresiones físicas y la esclavitud sexual se ha convertido en un práctica habitual ordenada, y en muchos casos cometida, por altos mandos desde que en 2013 los exrebeldes musulmanes Séléka derrocaran al presidente François Bozizé, desatando una ola de violencia sectaria contra cristianos y su milicia, los "anti-balaka".

"Están usando la violación de manera brutal y calculada para castigar y aterrorizar a mujeres y niñas", remarcó Hillary Margolis, investigadora de derechos humanos de Human Rights Watch (HRW).

"Los supervivientes viven con las consecuencias devastadoras de la violación, y el conocimiento de que sus atacantes están caminando libremente, tal vez ocupando posiciones de poder, sin ninguna consecuencia", lamenta.

La mayoría de los abusos documentados por HRW no son sólo delitos bajo la ley centroafricana, sino que también constituyen crímenes de guerra y, en algunos casos, pueden constituir crímenes contra la humanidad.

Sin embargo, hasta la fecha, no se tiene constancia de que un solo miembro de ningún grupo armado haya sido arrestado o juzgado por cometer violencia sexual.

Según centenares de casos documentados por HRW, las supervivientes de ataques de ambas milicias son violadas y golpeadas delante de sus familias como acto de venganza e intimidación hacia sus oponentes, y algunas de ellas son raptadas para ser utilizadas como esclavas.

Además de las lesiones físicas, de los embarazos no deseados y del contagio de enfermedades, las víctimas sufren el rechazo de sus propias familias y comunidades, quedando totalmente desamparadas.

"La impunidad histórica" ante este tipo de delitos y un sistema judicial "disfuncional", les dejan muy pocas opciones, ya que hasta las propias fuerzas de seguridad dificultan la denuncia y su investigación, asegura HRW.

Los altos niveles de violencia sexual requieren la inmediata puesta en marcha del Tribunal Penal Especial, un nuevo órgano judicial que tiene previsto "investigar y perseguir graves violaciones de derechos humanos y crímenes de guerra en el país desde 2003".

Asimismo, la misión de mantenimiento de la paz de la ONU en la República Centroafricana (MINUSCA), "debe ayudar a las autoridades a investigar casos de violencia sexual y a identificar, detener y procesar a los responsables de estos crímenes", subraya el informe, que también insta a la protección de víctimas y testigos.

"En la República Centroafricana se necesita un mensaje fuerte y urgente de que la violación como arma de guerra es intolerable, que los violadores serán castigados y que los sobrevivientes recibirán el apoyo que necesitan desesperadamente", remarcó Margolis.

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